Me han regalado los peores regalos de navidad posibles

Una funda para un móvil que no tenía, aparatos de fitness insinuándome que estaba gordo... ¿Cuál ha sido vuestro peor regalo de navidad? La...

1 enero 2020 ·
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Una funda para un móvil que no tenía, aparatos de fitness insinuándome que estaba gordo... ¿Cuál ha sido vuestro peor regalo de navidad?

La navidad es una época complicada. Luces horteras con forma de santos y regalos por las calles. Villancicos. Reuniones familiares innecesarias con frecuentes discusiones políticas ¿Quién no tiene un tío que vota a VOX? Programas de José Mota en la televisión. Ver a tus padres borrachos faltosos... Pero sin duda la cuestión más delicada de la navidad son los regalos.

La cuestión de los regalos es muy complicada ¿Qué regalar a alguien que piensas conocer pero, cuándo te pones a pensar, no? Los regalos de navidades marcan de cierta manera tu relación con el resto de personas. En la navidad postcapitalista el valor de amigos y familia se mide en la adecuación de los regalos. Ya sin hablar de los amigos invisibles del trabajo, en donde sabes que todo va a ir siempre mal.

¿Qué regalar a alguien que piensas conocer pero, cuándo te pones a pensar, no?

Hay soluciones prácticas para este problema, sin embargo es sencillo caer en el cliché: Corbatas, camisas y calcetines para padres, colonias y joyería barata para madres, cheques regalo y vales de spa y aventura si no tienes ni idea de qué regalar. Todos estos recursos son harto conocidos y, sinceramente, un poco cutres. La practicidad del calcetín no es equivalente al placer de algo que de verdad te emocione. Ojalá este año se regalen muchos satisfyer.

Pero aquí vengo a hablar de las personas que deciden no caer en estos clichés. Arriesgándose en muchos casos a acabar a malas con la persona que recibe el regalo. Aquí encontramos una dicotomía difícil de superar. Por una parte, el regalo mainstream que no puede no gustar es muy soso. Por otra, el regalo arriesgado y personalizado puede ser malinterpretado. Os voy a hablar de unas personas muy particulares, mis padres, en mis navidades de 17 años.

Contextualicemos: Yo era un adolescente con granos, muy sensible y gordo; por una carencia hormonal que se me diagnosticaría un año mas tarde. Esta misma carencia me llevaba a emociones extremas. Tan pronto estaba eufórico cómo caía en una depresión imbatible. Todo esto lo sumamos a que mi "novia" de aquellas me acababa de dejar por un colega. Conclusión, yo era una bomba de relojería.

Os voy a hablar de unas personas muy particulares, mis padres, en mis navidades de 17 años.

Es nochebuena. La cena ha ido bien, salvo por un comentario de mi madre con respecto a la persona que me acababa de dejar, que traté de pasar por alto. Después de cenar, vamos a abrir los regalos de la familia. Empezamos toda la familia a abrir los paquetes a nuestro nombre.

1º regalo que abro ¡Una funda de móvil! Una funda de Iphone 5 (creo que era el 5 el que estaba en aquella época en el mercado) de gel transparente. Era bonita, y me habría venido genial para mi teléfono ya se me solía caer. Lástima que no tenía un Iphone, si no una marca asiática terrible que creo que ya no existe. De verdad que me habría venido genial porque al poco lo partí creo. Tras el descubrimiento por parte de mi familia de que no todos los teléfonos tienen las mismas dimensiones, deliberamos profundamente qué hacer con esa funda. Finalmente le encontramos uso com jabonera, con el único defecto de que se sale el jabón por el hueco para la cámara. Desde entonces la jabonera de mi baño es una funda de Iphone preciosa.

2º regalo que abro ¡Unas gomas de fitness, para hacer deporte! Al abrir este paquete, me quedé extrañado ¿Por qué me habían comprado esto? ¿Cómo llegaron a la conclusión de que deseaba ese objeto para señoras con baja movilidad? Al ver mi cara de incomprensión, mi madre me explica que es que me ve un poco gordo, que tendría que hacer algo de deporte, que me vendría bien, etc. Yo de aquellas me veía engordar mes a mes, a pesar de prácticamente no comer, y no entendía nada. De todas formas, intentaba mantenerme positivo, y me autoconvencía de que "no estaba tan gordo". Ese regalo detonó mi autopercepción de cuerpo hinchado, anómalo y, en resumen, feo. Medio año después aproximadamente me detectaron un problema hormonal y tras medicarme adelgacé 25 kilos en un par de meses.

No me acuerdo del resto de regalos de esa noche, si hubo. Evidentemente no culpo a mi familia, ellos me regalaron lo que consideraban que yo deseaba o necesitaba. Sin embargo, este pequeño cuento de navidad os hará reflexionar sobre qué regaláis y tener mucho cuidado. ¿Mi consejo? Calcetines.

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