Tú también tienes el síndrome de la impostora, pero aún no lo sabes.

Es un sentimiento muy común, pero que tendemos a ocultar por miedo a lo que los demás vayan a opinar.

11 enero 2021 ·
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Levanta la mano si alguna vez has creído que los demás tienen una percepción elevada sobre ti, que no eres suficiente, o que todo lo que has logrado ha sido cuestión de suerte. No, no es que tengas el ánimo un poco bajo. Lo que te pasa tiene un nombre: es el Síndrome de la Impostora.

El síndrome de la impostora, este gran desconocido, no es una patología como tal. Sino que se trata del pensamiento constante de ser alguien del que los demás esperan demasiado, mientras tú crees que no estás a la altura. Como cuando llegas a un curro nuevo y estás convencida de que no vas a ser lo suficientemente buena y que te despedirán en cuanto se den cuenta.

Es un síndrome difícil de reconocer ya que muchas veces se confunde con ansiedad o falta de autoestima (que por otro lado son factores que pueden influir en que tengas estos sentimientos negativos), por lo que es casi como un trampantojo emocional. Sin embargo seguro que cuando se lo cuentes a tus amigxs, todxs dirán que lo han sufrido en algún momento.

Algunas de las causas que se esconden detrás de no apreciar lo que valemos pueden ser el haber crecido en un entorno donde tus habilidades no se veían reconocidas, el concepto personal de éxito y fracaso, o la necesidad de validación externa que se tenga.

El síndrome de la impostora muchas veces se confunde con ansiedad o falta de autoestima

Esto hace que a veces soportemos cargas excesivas para convencernos de que nos merecemos ese reconocimiento. O por el contrario, que ni siquiera lo intentemos por el miedo que nos da fracasar.

Pero no solo afecta en el ámbito laboral o escolar, sino que a la larga puede hacer que no disfrutemos de nuestros éxitos personales e incluso generar inseguridad en las relaciones sociales, ya que tenderemos a creer que somos menos que lxs demás.

Aquí una vez más las diferencias de género hacen su aparición estelar, y a pesar de que los hombres también lo sufren es algo mucho más común en las mujeres. Si como hombre te parece que es una realidad exagerada, solo tienes que echar un vistazo a tu alrededor para darte cuenta de como tu madre, tu hermana o cualquier amiga, han sido relegadas a un segundo puesto, y acribilladas a comentarios del tipo de “piénsate bien si vales para esto”, “asegúrate de lo que estás haciendo”…

Mientras que a ti desde pequeño se te ha animado a que dieras patadas a un balón para ser futbolista profesional, el discurso que se nos da a nosotras es el de lo complicado que es llegar al éxito si no tienes enchufe, por lo que se nos enseña desde niñas a que pongamos en duda nuestra valía y a que no aspiremos a llegar demasiado lejos.

A la larga puede hacer que no disfrutemos de nuestros éxitos

Otra razón de que afecte a tantas mujeres es por lo crítica que la sociedad sigue siendo con nosotras cuando participamos en actividades estereotipadas “de chicos”, como el caso de las gamer, que parece que por competir ya tienen que ser las mejores en ello, y cuando no lo consiguen se las juzga por eso en vez de darles mérito por llegar tan lejos. Así solo se crea la falsa ilusión de que las mujeres tienen que tener éxito en todo lo que hagan y si no lo logran se es una fracasada, lo que incrementa la presión que nos ponemos.

La clave para ponerle freno está en hablar de este miedo para ver como hay muchísimas personas con esa misma inseguridad, apoyarse en las amigas,  y sobretodo aprender a confiar en nuestras capacidades e intentar dejar de compararnos compulsivamente con otrxs.

Puedes empezar por dejar de excusarte y simplemente dar las gracias cuando te hagan un cumplido, aunque creas que vas a parecer presuntuosa. Porque si destacas en algo ¿por qué no aceptarlo sin más? Sentir que mereces algo no te hace peor ni es egoísta, y tampoco implica que no pienses que haya más personas que se lo merezcan.

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