¿Eres una "esponja emocional"?

Si el pensar que tu amiga lo está pasando mal no te deja dormir, puedes ser una de ellas.

19 enero 2021 ·
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Para quién no esté familiarizada, la palabra “esponja emocional”, le puede parecer un calificativo de la serie Bob Esponja. Pero no tiene nada que ver, o al menos muy poco. Digo esto último porque Bob Esponja podría ser un buen ejemplo de lo que es una esponja emocional: un sujeto extremadamente empático. Que no solo siente fuertemente los dolores de los demás, sino que trata de darles solución ante poniéndolos a sus necesidades. Desde fuera, esto se puede percibir como una persona siempre feliz y empática, como Bob. Pero que en realidad toma esta actitud constante para agradar y hacer sentir bien a los demás. En este artículo aprenderemos las características de la esponja emocional, para que cada una en su casa sepa si es o está cerca de una. Y cómo actuar al respecto.

Como comentaba, una esponja emocional es aquella persona con una sensibilidad especial. Que sin decirle nada, sabe cómo te sientes, o siente las tensiones y tramas emocionales de un grupo de personas. En algunos aspectos, esta es una cualidad positiva. Por ejemplo, a la hora de socializar, de formar vínculos afectivos o de solucionar problemas laborales. No obstante, la esponja emocional tiene el problema de que no solo lo siente todo, sino que lo siente con mucha intensidad. Tanta como el propio afectado. Esta empatía extrema le lleva a anteponer las dolencias y necesidades de los demás a las propias. Cargándose de ellas y desdibujando su propia identidad. Esta cualidad a su vez da lugar a una tensión extrema y estrés constante, ya que no son capaces a disiparse de todas estas emociones negativas captadas. 

Cuándo pronostican que algo va a pasar, acaba pasando.

El sentir fuertemente las dolencias ajenas les lleva a querer solucionarlas. Escuchan y acompañan, pero también se cargan el problema como propio y tratan de gestionar las emociones y problemas del afectado. Si en su grupo de amigues una esponja emocional se encuentra con alguien tendente a emociones negativas, la esponja tratará de animarle, acompañarle y solucionar sus problemas de manera constante. Por ello, creará un vínculo emocional fuerte, que le mantendrá pegada a la persona inestable. Esto significa que las esponjas emocionales atraen y son atraídas por personas tóxicas. La relación resultante será de dependencia extrema entre ambas partes. Por un lado, la persona tóxica utilizará a la esponja para descargar sus sentimientos negativos, que por sí misma no sabe gestionar. Por el otro, la esponja emocional tratará constantemente de aliviar a su compañera, causa de una especie de deber intrínseco con el mundo, de hacer sentir bien a los demás para sentirse bien una misma.

Esto también sucede con grupos de personas. La esponja emocional no soporta las tensiones internas, naturales en cualquier grupo humano, así que se las cargará a la espalda e intentará aliviarlas constantemente. Con el único resultado de estrés y ser sobrepasada. En este proceso de querer agradar y aliviar constantemente a los demás, la esponja emocional deja a un lado sus propias querencias, emociones y problemas. De cierta forma desdibuja su identidad singular, para convertirse en un “ser para los otros”, que se romperá en cuanto el grupo desaparezca.

La esponja emocional es un imán de toxicidad

La empatía es una característica común a todas nosotras a la par que necesaria, pero estamos viendo que, en exceso, puede llegar a perjudicarnos. Ahora te estarás preguntando ¿Yo o alguna persona de mi grupo cumple este rol? ¿Cómo puedo ayudarme/le? A continuación presento un pequeño listado de características que te ayudará a detectar esponjas emocionales.

Personas “adivinas”. Son personas muy intuitivas, capaces de entender cómo se siente otra, o qué pasa en un grupo, a los pocos minutos de llegar. Cuándo pronostican que algo va a pasar, acaba pasando. 

Se ponen en la piel de los demás. Tienen empatía en exceso. Lo que significa que no solo entienden las emociones de los demás, sino que se las apropian y las sienten con la misma intensidad. Si el pensar que tu amiga lo está pasando mal no te deja dormir, puedes ser una de ellas.

Son responsables de la felicidad de todos. La esponjas emocionales tienen una especie de deuda con el mundo de hacer sentir bien a los demás. Por lo que cualquier situación que genere incomodidad o estrés en un grupo, se la adjudicará como problema personal y dará su vida por solucionarlo. Desde afuera, es esa persona que es extremadamente amable, comprensiva. Nunca te ha contado un problema propio y siempre está tratando de hacer reír y sentirse bien a los demás.

Imanes de toxicidad. Si se encuentran con una persona tóxica, tratarán de ayudarla hasta el fin de sus posibilidades. De igual manera, las personas tóxicas encuentran en las esponjas emocionales su compañera ideal. En la que pueden descargar todos aquellos problemas que acumulan y no son capaces de gestionar.

Anteponen las necesidades de los demás a las suyas

Lo más importante, los otros. Las esponjas emocionales tienen una especie de deuda no pactada con el mundo, por la cual su vida depende del bienestar de cualquiera que le acompañe. En la práctica, anteponen las necesidades, problemas y querencias de los demás a las suyas. Poco a poco, al tomar todas sus decisiones en función de los demás, se van desdibujando como sujeto único; y se convierten en un “ser para los otros”. Esto genera muchos problemas. Por ejemplo, si una esponja emocional lleva años afianzada a un grupo de personas, la disgregación del grupo significa para ella una pérdida de la identidad personal y el sentido de su vida.

Con estas características, puedes medir si eres o conoces a una esponja emocional. Ahora bien, este exceso de empatía problemático ¿Tiene solución? Según Jeniffer Delgado, de Rincón de la Psicología, aceptar tu condición te ayudará con el problema. Es complicado, ya que tu parte protectora te va a hacer sentir culpable. Pero debes ser consciente de que no todo el mundo depende de tí. Al contrario, dejar en manos de los demás sus emociones, les llevará a tener que lidiar con ellas y crecer como personas. 

Eres una persona muy sensible, pero tienes que emplear esa sensibilidad en ti mismo, saber controlarla y ponerle límites. Puedes tratar de ayudar a los demás con sus malestares, pero has de comprender que tienen que ser ellas quienes les pongan solución, no tú. De esta manera, dejarás de bloquear su crecimiento personal. Y les ayudarás a entenderse mejor, a ellas mismas y al resto.

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