¿Por qué la sociedad nos impide ser empáticos con los demás?

Y yo en mi casa tengo un gran ejemplo de ello: mi hermana pequeña. Hace ya un tiempo escribí un pequeño texto refiriéndome a...

30 mayo 2020 ·
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Y yo en mi casa tengo un gran ejemplo de ello: mi hermana pequeña.

Hace ya un tiempo escribí un pequeño texto refiriéndome a algo que siempre he afirmado sobre ella. "Yo a mi hermana la admiro muchísimo, porque en este mundo de mierda ser luz me parece algo tremendamente valiente”. Y creo tener esta idea más clara en mi cabeza a día de hoy, así que allá voy.

Cualquiera que la conozca sabrá que siempre ha tenido algo muy especial. ¿Dulzura? ¿Infantilidad? ¿Sensibilidad? ¿Ternura? ¿Preocupación por los demás?

“No lo sé, Tuti” Diría ella con una voz tierna, los ojos muy abiertos y media sonrisa.

Mi hermana de chiqui era la típica niña que lloraba cuando la mami de Bambi moría. ¿Cómo no hacerlo? Hay ciertos estándares  por los que la mayoría de niños y niñas hemos pasado, llorar por el asesinato de la madre de Bambi es ya casi un hito del desarrollo. Sin embargo mi hermana no se quedaba ahí.

Mi hermana de chiqui cogía bichos en el patio del cole en preescolar, sobre todo mariquitas, le encantaban. Las profes le preguntaban que por qué hacía eso y no iba a jugar con los demás, que se iba a manchar, que le iban a picar… Mi hermana: "Los bichos son muy pequeñitos y nosotros muy grandes, si no les ayudo ¡los van a pisar!"

No sé si sois conscientes de lo que acabo de decir, pero resume perfectamente bien cómo ha sido y es mi hermana. Es de estas personas que son conscientes de que no son el centro del patio. Ni ella ni sus compis, sino que el patio, aunque sea su sitio de jugar y pasarlo bien, también es la casa de otras especies, en este caso mariquitas.

Mi hermana es de esas personas que, en primer lugar, cuando sale al patio a jugar se percata de que hay otros seres ahí primero: las mariquitas.

Pero no solo esto. También sabe que si ella y sus compis juegan en este patio con las mariquitas a sus pies, acabarán matándolas. Por lo que sabe que estos seres que comparten patio con ellos son seres en condiciones de debilidad. Viendo cómo pinta el panorama mi hermana tendría dos opciones. La primera sería desoír cuatro bichos y jugar con los compis de su clase, la segunda sería ayudar a los bichis. Mi hermana siempre ha sido y es una de estas personas que se pone de parte de los bichos. Porque ni siquiera concibe que exista la primera opción.

Y diréis: Chica, ¡qué chapita! ¡Aterriza! El caso es que no es oro todo lo que reluce. Mi hermana, por ser así las ha pasado muy puñeteras en la vida. Hay personas que son "mártires de la bondad". Porque mostrarse "bueno" hoy en día conlleva una serie de "riesgos".

Cuando una niña se queda en el patio salvando bichitos en lugar de jugar con los otros niños, salta la alarma "¿¡QUÉ LA PASA!?". Lo mismo ocurre cuando un niño prefiere jugar con las niñas en vez de con los niños, automáticamente salta la alarma. Cuando sería incluso más intuitivo pensar que jugar al fútbol y pegar puñetazos o balonazos a los demás no es diver para todos los niños.

Ser empático, sensible, compasivo, tierno, etc. No es nada fácil. Porque no está nada reforzado socialmente.

Yo he visto cómo otros niños y niñas iban a por mi hermana en el patio del cole para quitarle las mariquitas, matarlas y reírse de ella. En ese momento aprendí que ser como mi hermana no era fácil, y es curioso pero a la vez que yo aprendía que el próximo que se acercara a mi hermana se llevaba un mordisco (literal), ella no dejaba de salvar a sus bichitos. Ella nunca ha dejado de ser dulce, de ser buena, de ser compasiva, de dar amor. Mientras yo aprendía que el mundo no era bonito y que "había que defenderse", ella seguía haciendo de este uno mejor.

Creo que tenemos una idea equivocada de cómo nos hemos de desarrollar. Y creo que esta idea es equivocada simple y llanamente porque nace de una concepción adultocéntrica. Muchos tenemos la idea de que los niños son buenos, dulces, tiernos, inocentes, inexpertos por el hecho de que "no han vivido", porque la vida "no les ha curtido" todavía. ¿Os suena "Cuando seas padre comerás huevos"? ¿Y la expresión "perder la inocencia"? A mí me suena a excusa: yo, (mamá/papá/hermano mayor/prima) adulto, me comporto de una manera despiadada, irresponsable, egoísta o hago trampa porque soy adulto, sé cómo funcionan las cosas y tú no.

Todos nosotros hemos podido ver en algún momento cómo nuestra sociedad nos ha puesto la etiqueta de "tontos" cuando hemos querido ser buenos.

"Pecar de bueno". "De bueno pareces tonto". "Si te pegan devuélvela". "Aquí el que no corre vuela". Si eres compasivo eres un blando. Si eres sensible eres un aguafiestas. ¿Se meten contigo? Eres débil. El que pega o el que engaña es el listo, es el fuerte. El que es agredido o engañado es débil, el tonto.

A mí me duele el corazón, literalmente, cada vez que veo algo así. Porque en estos pequeños gestos es donde se encuentra "la sociedad" por la que todo el mundo pone el grito en el cielo: "Esta mierda de sociedad en la que vivimos" son estos pequeños gestos. La sociedad no es un ente, la sociedad somos todas y cada una de las personas que la componemos.

En el cole, teóricamente, la educación que se recibe es educación para la paz, para la tolerancia, para el amor, para la compasión. Pero lo cierto es que la realidad social está muy alejada de todo esto, y la paz, la tolerancia, el amor, la compasión, se quedan en el papel.

Lo cierto es que a veces, cuando un niño o una niña quieren "ser buenos", se les corta las alas.

Imaginad que un niño al que le dicen en clase que "las mujeres y los hombres son iguales" pero luego en el recreo o en casa le dicen con qué tiene que jugar, porque algunas cosas son de chicos y otras de chicas. O que en el cole te dicen que hay que querer a los demás como te quieres a ti, pero luego mis padres u otros niños me preguntan que por qué me voy con el "moro/rumano/gitano/panchito/negro" de clase.

Imaginad que en clase os enseñan a resolver conflictos mediante el diálogo o técnicas para controlar la ira o tolerar la frustración pero en casa me dicen que si me pegan pegue yo más fuerte. Que se supone que el niño que te pega es el que lo está haciendo mal, pero sin embargo a la que tienen que cambiar de cole es a ti.

Con esto quiero rendir homenaje a todas aquellas personas que son compasivas. Aquellos que suman mirando por todos en todo momento en lugar de quejarse por su propio beneficio cuando conviene.

Aquellos a los que las desgracias ajenas les siguen afectando. Aquellos que son muy “sensibles” o muy “intensos”. A los bobos, a los que ni corren ni vuelan sino que ayudan al que va más lento.

Si esta "sociedad" nuestra aún no se ha ido del todo al traste es porque, contra viento y marea y a pesar de todo, todavía hay gente que se preocupa por salvar hormigas y mariquitas en lugar de pisarlas.

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