Tuve que volver a casa de mis padres por la pandemia

Este podría ser el testimonio de otra generación de jóvenes sin rumbo.

29 septiembre 2020 ·
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El Covid-19 ha afectado de una forma u otra a la vida de miles de personas. Nos ha obligado a hacer un parón que algunos han aprovechado para reinventarse y dar un giro a su vida, pero para muchos otros ha supuesto dar un paso hacia atrás y volver a casa.

Antes de la pandemia era normal que fuéramos y viniéramos continuamente sin darle muchas vueltas y sin preocuparnos por lo efímero del tiempo. Algo que ahora parece impensable y que está dando origen a una corriente de jóvenes confusos, sin miras, ni perspectivas de futuro.

Es una circunstancia que parece que solo preocupa a quienes la están sufriendo, ya que la sociedad está centrada en otros problemas obvios. Pero no por eso hay que obviar la realidad de esos jóvenes de ciudades menos cosmopolitas, que se mudaron a la capital para disfrutar de la libertad e independencia que prometen, y ahora, sin previo aviso, tienen que volver a casa de sus padres, lejos de sus amigos modernos y sus salas favoritas, teniendo que acostumbrarse a que les miren raro por llevar el pelo de colores o unos cuantos tattus de más.

Está siendo una época dura, de la que solo esperamos que termine pronto.

De repente tienes veintitantos años, has perdido tu trabajo precario pero que era de lo tuyo, tus ahorros bajan mes a mes sin expectativas de que la situación cambie y te ves obligado a elegir entre mantener el nivel que vida que llevabas, o vivir con las luces apagadas para pagar las facturas. Es entonces cuando tomas la decisión de volver temporalmente a tu antiguo hogar y a "disfrutar" de la convivencia con tus padres.

Esta nueva tesitura te pone en un lugar incómodo. Dejaste el nido hace unos años, empezaste a escuchar música nueva, a vestir diferente, a tener otros intereses a los de tu círculo de siempre…de alguna manera te has convertido en una persona distinta, y ahora tu vida está patas arriba y no sabes cómo vas a encajar en el mundo que tenía tu anterior yo.

No hay nada malo en volver a casa. La cuestión está en que ahora no ha habido opción, ni tiempo para asimilarlo.

Te sientes mal por no estar a gusto con tu familia, ya que es lo que te han enseñado que está bien “estar con los tuyos, con los de siempre”, y esa aspiración por salir de tu zona cómoda hace que te sientas culpable por querer volverte a ir.Ha sido un cambio brusco y acelerado, causado por unas circunstancias sobre las que no tienes control.

Vuelves a tener que avisar a tus padres cada vez que no duermes en casa, a las comidas familiares de resaca y a dar explicaciones sobre por qué has llegado a la hora del almuerzo. Tienes que volver a todo eso sintiéndote como un pelele sin rumbo y sin encontrar comprensión en tu entorno, por lo que los sentimientos de soledad son inevitables.

Puede que tus amigxs tampoco te entiendan, has mantenido los lazos con ellxs, os habéis seguido viendo y te alegras inmensamente de estar más cerca, pero cuesta acostumbrarse a que se conviertan de nuevo en tu única forma de ocio. No es que ya no les quieras, sino que posiblemente ya no compartáis tantas cosas y eso haga que a veces te sientas fuera de lugar.

No debemos dejar que los inconvenientes que ahora tenemos sean determinantes en un futuro.

El lado menos negativo es que esto nos puede ayudar a crecer como personas, y a ser conscientes de la importancia que tienen los auto-cuidados y el conocerse a sí mismo para no caer en el hoyo.

Además de ser una oportunidad para conocer a otra gente en tu misma situación, de buscar nuevos planes para pasar el tiempo en tu ciudad, y que ya no vas a perderte esos planes improvisados de los que luego tenías envidia por no haber estado.

Al final esto es solo temporal, y depende de como te lo tomes. Puedes recurrir a pensamientos angustiosos y de FOMO sobre como pensabas que serían las cosas, o resignarte y dejar de pensar en ello para que no duela tanto, pero date cuenta de que esta vez lo de que no estás solx es verdad, ya que la duda y la desmotivación forman parte de la nueva normalidad, y lo mejor para superarlas será buscar apoyos a tu alrededor.

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