La verdad sobre el fenómeno de los okupas

Cada verano las aseguradoras preparan todos los medios posibles para bombardearnos con anuncios de servicios de seguridad contra la ocupación de nuestras casas centrándose en "los okupas".

25 septiembre 2020 ·
Compartir
claratrash_binary

Ilustración · Clara Trash @claraxtrash

Hay una confusión generalizada con el término “movimiento okupa”, lo que en los medios llaman "los okupas". Este movimiento social se basa en la ocupación de viviendas o locales deshabilitados que son propiedad de bancos o de empresas, en su mayoría, especuladoras. El motivo por el cual ocupan estos espacios es denunciar las condiciones económicas y sociales necesarias para ejercer el derecho a la vivienda privada que muchas familias no pueden permitirse. 

Este problema social está totalmente desatendido, y así, se crea una espiral en la que la sociedad se organiza de forma independiente y colectiva a su vez.  Si el Estado no se ocupa de estas viviendas, ¿Quién lo hace?

Empresas, como hemos dicho, especuladoras. Son propietarias de miles de viviendas abandonadas.

Levantadas durante la “etapa de oro” de la construcción española donde ahora, vacías, se refugian personas sin techo que “infectan el barrio”.

Uno de los últimos movimientos de un grupo de activistas del barrio del Raval de Barcelona, durante los primeros meses de la nueva normalidad, se basó en la okupación de la escuela Massana para ayudar a sus vecinos en el reparto solidario de alimentos o en la creación de cursos específicos.

Es innegable la existencia colectivos que ocupan casas privadas alterando el orden vecinal y social. En este caso, muchas veces se omite hablar de los “menas”, menores extranjeros no acompañados y desatendidos por parte de las instituciones y sin acceso a una educación mínima gratuita. No los integramos en la sociedad, los incluimos. En términos de derechos sociales, incluir significa mirar hacia otro lado. Muchos medios de comunicación se refieren a este colectivo como okupas, omitiendo su vulnerabilidad y sus circunstancias.

El Estado perpetua esta situación: la culpa es de los okupas.

Aunque no se informe a la sociedad sobre este colectivo y su verdadera intención. Los menas no existen, si por existir entendemos el aparatoso ruido de los medios de comunicación. Y las aseguradoras se cubren de oro. El barrio no lo joden los okupas.

Compartir

    Artículos relacionados