Como es vivir en una sociedad atrapada en un balcón

Ahora que los eventos multitudinarios se han cancelado, que ya no hay tapas ni cañas o cafetitos para ponernos al día. Se han cancelado...

19 mayo 2020 ·
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Ahora que los eventos multitudinarios se han cancelado, que ya no hay tapas ni cañas o cafetitos para ponernos al día.

Se han cancelado los partidos de fútbol tanto en tu casa como en la mía y hemos puesto en off las fiestas en las que desinhibirse, así como los confesionarios en los que sincerarse.

Toda una parte de una cultura como la nuestra, cancelada hasta nuevo aviso.

Sin embargo, nada nos para. Hemos encontrado una forma de encontrarnos y desahogarnos.

Nace una nueva tradición en las casas de la gente que se convierte en casi obligatoria. Rigurosamente y a veces con las mejores galas, que pueden esperarse en un confinamiento, salen vecindarios enteros a sus balcones, con la excusa de un aplauso a los sanitarios.

De todos modos y como en toda boda, los aplausos duran lo que dura el ¨sí quiero¨ y pasamos a los bailes, las conversaciones e incluso los vídeos (porque si no está grabado no existe).

Se empieza por él resistiré, himno de una cuarentena. Al cual ya muchos han intentado imitar en vagos intentos durante la hiper producción que hemos visto estos días. Vacías de sentimiento y tratando de llegar al número uno con las voces de todos los grandes éxitos. Si tú nos quieres, sinceramente deberías dejar de intentarlo.

Quizás lo más real que hemos visto las últimas semanas, ha sido el ¨Nunca estoy¨ de C. Tangana parafraseando a Alejandro Sanz y Rosario Flores

Aunando lo popular con lo urbano. Una canción que, aunque en su contenido poco tiene que ver con lo que está pasando, nos muestra el lado creativo del artista apostando por algo no tan vendible estos últimos días.

Poco importa todo esto en el balcón, pues escuchamos desde música de los 80, personas que tocan el piano desde su balcón o hasta Tusa. Los vecinos más salaos sacan luces de colores y estamos listos para recrear la más cutre de las fiestas de pueblo. Quizá también la más divertida.

Este terrible parón que nos ha tocado vivir ha sido trágico desde diferentes puntos de vista y por supuesto eso lo que va a pasar a la historia. El virus, las consecuencias socioeconómicas que tuvo y la noticia de que vas a tener que estudiarlo para un examen. Seguramente esos alumnos pondrán más sobre esta pandemia en el papel de lo que sabemos nosotros ahora.

En cualquier caso, para aquellos que lo estamos viviendo desde diferentes ángulos, se nos esta erizando la piel por diferentes razones. Ya sea una perdida de alguien querido, un ERTE, las ganas de ver a alguien o de escapar de una realidad que nos asfixia. No saldrá en los exámenes de esos niños que perdimos el control sobre nuestras vidas y tras dos meses en casa descubrimos que quizá tampoco antes lo teníamos.

En medio de todo ese caos encontramos una oportunidad para aprovechar ese rincón lleno de trastos, llamado balcón y darle un nuevo sentido.

Aprovechar para leer, ver la calle e incluso disfrutar del sol durante el día y ya casi al terminar, reunirnos con personas de una manera distinta pero igualmente valida.

Una manera de seguir viviendo.

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