Así golpea la crisis del Coronavirus a los barrios de clase obrera

La crisis del COVID-19 ha traído consigo una nueva crisis económica Que, como de costumbre, golpea duramente a la clase obrera, siempre luchando por...

27 agosto 2020 ·
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La crisis del COVID-19 ha traído consigo una nueva crisis económica

Que, como de costumbre, golpea duramente a la clase obrera, siempre luchando por sobrevivir.

He nacido y vivido (sigo viviendo) en un barrio de clase trabajadora y humilde. Uno de esos barrios a los que las personas acomodadas no se quieren ni acercar; uno de esos barrios de los que las clases privilegiadas y ricas no han oído hablar jamás.

Mi familia también es humilde, por lo que he crecido rodeada de obreros y, sobre todo, de obreras: De mujeres trabajadoras y valientes, como mi madre y mis abuelas, que han gastado toda su vida no solo en trabajar duramente fuera de sus casas, para sacar a sus hijas e hijos adelante, sino en trabajar también dentro de sus hogares, dedicando sus años de juventud, su amor y sus ilusiones en cuidar de sus familiares.

También he crecido rodeada de personas de diferentes procedencias, orígenes, etnias, razas, culturas y religiones. Todo lo que sé lo he aprendido de ellos; soy quién soy gracias a ellos. Para mí no son migrantes, porque la tierra no es de nadie y es de todos y, si la tierra tiene que ser de alguien, será del que la trabaja.

Mi cultura es lo que me han enseñado todas estas personas que he tenido la suerte de conocer.

Gracias a todas ellas, puedo decir con orgullo que no tengo ni patria ni bandera.

Estoy escribiendo estas palabras el día 1 de mayo, Día de los Trabajadores, mientras sonrío; me gusta sonreírle a la vida porque ella siempre se ríe de mí. No sé si el día 1 de mayo había mucho que celebrar; pero sé que todos los trabajadores y trabajadoras seguiremos luchando para acabar con los sueldos precarios.

Para conseguir condiciones laborales dignas, para romper los techos de cristal y tener derecho a una sanidad y una educación públicas y de calidad, para dejar de ser discriminados por razones de raza, género, procedencia, religión u orientación sexual, para tener los papeles en regla, para que todos seamos considerados “legales”, para que nuestros trabajos sean considerados elementales y necesarios, para conseguir vivir con dignidad.

Sé que saldremos de esta, como hemos salido de muchas otras crisis económicas y sociales. Y saldremos a flote gracias al apoyo mutuo, tejiendo redes de solidaridad, como las que ya se han tejido en todos los barrios durante el confinamiento, para ayudar al que más lo necesita. Porque recordad: Solo el pueblo salva al pueblo.

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