Se llamaba Sandra

Las fiestas de San Isidro de año 2003, son recordadas por los vecinos de Madrid y del resto del país como unas fatídicas que cuestan recordar.

26 abril 2022 ·
Compartir
SANDRA-PALO_binary

Su madre sosteniendo el retrato de Sandra Palo

Es casi imposible nombrar a Sandra Palo y que a día de hoy todavía quede gente por conocer el caso. Pues es considerado uno de los crímenes más crueles producidos en la historia de España.

El día 17 de mayo Sandra quedó con un amigo y su novio para acudir a las fiestas patronales de la ciudad. Siendo consciente de que no podría llegar tarde a casa, puesto que la mañana siguiente tenía lugar la celebración de la primera comunión de su hermano pequeño. Reiteró, además, en varias ocasiones que de ninguna forma llegaría tarde a casa. Es por eso que, llegadas las 2 de la madrugada, se le empezó a echar de menos en casa. Fue entonces cuando llamó a casa y pidió perdón a su madre. Indicándole que ya se encontraba de camino a casa. Pero aún con esas, a la mañana siguiente no había ningún rastro de Sandra por casa.

Sus padres barajaron la posibilidad de que quizás se había quedado a dormir en casa de algún amigo. Pero tras finalizar la celebración de la comunión y no haber recibido ninguna llamada por parte de su hija, fueron conscientes de que algo había ocurrido.

Sandra reiteró en varias ocasiones que de ninguna forma llegaría tarde a casa

Su madre declaraba en el periódico La Vanguardia: “Era una niña muy guapa, de gran corazón, con una gran sonrisa, siempre estaba riéndose. Una persona muy abierta y encantadora que se llevaba bien con todo el mundo. Tenía mucha relación con los chavales del barrio.” 

Cuando tenía 10 años, Sandra sufrió un accidente de tráfico, impacto que acabó por proporcionarle una discapacidad psíquica y un hundimiento en la parte superior de la ceja. Hecho por el que fue víctima de acoso escolar. Es por eso por lo que muchas veces se decía que parecía que Sandra había nacido para sufrir.

La noche del 17 de mayo, tras una tarde de diversión, Sandra se encontraba esperando el autobús junto a un amigo que, al igual que ella, tenía una discapacidad, cuando se percató de que el horario de autobuses había finalizado, hecho tras el cual volvió a llamar a su madre y le dijo que volvería a casa caminando. 

Ambos emprendieron su camino cuando, en ese momento, fueron interceptados por un coche, en el que viajaban cuatro ocupantes, que se detuvo delante suya. Todos ellos con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, considerados como delincuentes desde la pronta niñez y con innumerables estancias en centros de menores. Los que se hacían denominar “La banda del chupete”. El mayor se fijó en ella y les dijo a sus amigos: "Quiero liarme con esa".

Ambos emprendieron su camino cuando, en ese momento, fueron interceptados por un coche

Obligaron a Sandra y a su amigo a subir al coche y siguieron su camino, dejando en tierra al amigo de Sandra al conducir a penas unos cuantos kilómetros. El chico, a causa del shock de la situación, escribió un mensaje a la madre de Sandra indicándole que su hija había tomado un autobús, pero en el caso de que no llegase a casa le avisara.

Los delincuentes, tras secuestrar a Sandra, detienen el vehículo en un polígono en la carretera de Toledo (N-401).

Tres de los cuatro ocupantes del coche decidieron violar sin parar a Sandra fuera del vehículo, según ellos "para no manchar el coche de semen." Cuando terminaron, ella se incorporó con dificultades y trató de vestirse y caminar para alejarse del vehículo, pero los agresores pensaron que si la dejaban con vida podría identificarlos y ya tenían suficientes antecedentes policiales.

El principal acusado, apodado El Malaguita, subió al vehículo y lo arrancó atropellando a la víctima hasta en quince ocasiones. Tras los sucesivos atropellos, la joven agonizante permanece en el suelo pero con vida, por lo que decidieron acercarse a una gasolinera y comprar un euro de gasolina con el que regresar al lugar donde aún permanecía Sandra semiinconsciente, rociarla y prenderle fuego para deshacerse de las pruebas. La joven fallece a consecuencia de las graves quemaduras.

Los agresores pensaron que si la dejaban con vida podría identificarlos

Sandra fue encontrada medio carbonizada a la mañana siguiente por un camionero. En la cuneta junto a una empresa de rótulos en el municipio de Leganés (Madrid).

El Citroën ZX verde oscuro que se utilizó durante el crimen nunca fue localizado. Se piensa que lo quemaron y lo tiraron por un barranco.

Han pasado ya bastantes años desde que Sandra perdió la vida. Pero por casos similares como los que han ocurrido de manera periódica años después hasta nuestros días en España, es un hecho que la violencia machista es uno de los grandes problemas de la sociedad.

Es triste y cargante que dé más miedo caminar sola que solo por la calle.

Según se ha publicado, tras la muerte de Sandra se le conmemoró con una placa en el parque Castilla-La Mancha. Monumento que ha sido bandalizado en varias ocasiones a causa de pintadas o robos. Hecho que duele al pensar que, a pesar de todo lo ocurrido, parece que existen personas que sienten odio y rechazo por homenajear a una chica que ya no está con nosotros porque a unos individuos un día se les antojó.

Los padres de Sandra tienen en marcha una asociación en la que promueven proyectos y ayudas que combaten injusticias como la ocurrida con su hija, llamada Asociación de Sandra Palo Para la Defensa de Las Libertades.

Compartir

    Artículos relacionados