Así es ir a la Universidad siendo una persona autista

Victoria, estudiante autista de sociología en la Universidad Complutense de Madrid nos cuenta su caso y los espacios seguros que reclama junto a sus compañeros

6 mayo 2022 ·
Compartir
autismo_binary

La universidad es un espacio de análisis crítico y aprendizaje social. Los derechos de los que disfrutamos han emanado en gran medida del espíritu subversivo de una juventud que siempre ha sido vanguardia. El espacio universitario, como el que representa la Universidad Complutense de Madrid (UCM), siempre ha destacado como un punto de encuentro abierto a la crítica y a la mejora constante de nuestra sociedad. Y los que hemos estudiado allí lo sabemos muy bien. Sin embargo, ello no impide caer en la ignorancia activa y en la invisibilización de colectivos que se encuentran desplazados del espacio público. Como las personas neurodivergentes. Sacar a la luz pública a estos colectivos en el espacio universitario es un requisito necesario para que irrumpan en el espacio social.

¿Es la universidad – el mito de vanguardia de la era de las luces – un lugar accesible e igual para todas o se ha dejado a gente atrás? Gracias a un pequeño grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM podemos conocer la odisea a la que se enfrentan las personas neurodivergentes en un espacio que, en teoría, era igual para todas/os. La palabra neurodivergente, tal y como acuñó el término la activista Kassiane Asasumasu, se refiere a aquellos diversos neurotipos ‘atípicos’: TDAH, autismo, dislexia, trastorno bipolar, discalculia, síndrome de Tourette, síndrome de Down, etc. Una diversidad que al no ser, en muchos casos, explícita pasa a ser ignorada a nivel social e institucional.

Las personas neurodivergentes han sido desplazadas del espacio público.

A través de Ana, socióloga y activista, quien nos ha permitido conocer esta realidad y aproximarnos a la problemática que viven a día de hoy las personas neurodivergentes. Hemos podido hablar con Victoria, estudiante de sociología con autismo, quien lidera el proyecto de creación de un aula sensorial en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM. Un espacio seguro y de inclusión acorde a las necesidades de las personas neurodivergentes, ya que la universidad se ha convertido en un espacio amenazante donde la iluminación y la arquitectura de las aulas no está pensada para estas personas, lo que hace que sean desplazadas del espacio público. Además, la falta de preparación – y concienciación – del profesorado al respecto genera un problema que requiere de una intervención mayor.

La falta de preparación y conciencia social del profesorado requiere de una intervención institucional de primer orden.

Victoria nos traslada la necesidad de reconocimiento, de que existen. Las adaptaciones realizadas para personas con diversidad funcional se han realizado para aquellas diversidades más visuales, ignorando a aquellas menos visibles, como las neurodivergentes. Esto invisibiliza a un colectivo que se siente ignorado tanto por la sociedad como, sobre todo, por sus instituciones, las cuales incluso cuestionan las necesidades de estas personas. A través de Aula Innovas, un laboratorio ciudadano. Han podido comenzar este proyecto de creación y presión por el establecimiento de un aula acorde a las necesidades de un colectivo históricamente discriminado e invisibilizado. Esto es lo que Victoria nos ha contado:

¿Estáis moviendo un proyecto para la creación de un aula sensorial, no?
Sí, un espacio sensorial para las y los estudiantes neurodivergentes que lo necesiten. La hemos llamado “Aula Snoezelen”.

¿Y ese nombre por qué es?
Porque un "snoezelen rooms" se asimila mucho a ese espacio sensorial que necesitamos en la facultad. En un snoezelen room como tal se hace una terapia sensorial dirigida a personas neurodivergentes que busca estimular los sentidos (atendiendo a las necesidades de cada persona). En la uni, lo que pedimos no es una terapia dirigida, pero sí un espacio adecuado a nivel sensorial: iluminación oscura, efectos de luz adecuados, estimulación táctil a través de texturas, por ejemplo, estimulación vestibular (…), herramientas de regulación – como fidgets –, o simplemente un espacio en el que alguien autista, por ejemplo, se sienta seguro para moverse como necesite – esto es una forma de regularse –, sin preocuparse por lo que puedan pensar los demás.

También es una medida de seguridad porque actuaría como una especie de refugio en caso de un meltdown (crisis autista), por ejemplo, en la facultad. Porque si no se tienen las herramientas y el espacio adecuado, estas crisis pueden escalar y acabar muy mal. Otra cosa es que también mejoraría la asistencia a clase. No hay dos personas neurodivergentes iguales, pero muchas veces lxs estudiantes en el espectro tenemos que salir antes de clase para evitar una sobreestimulación. Para esto es necesario un espacio adecuado, pero no lo hay, y debemos encerrarnos en el baño – la mejor opción a día de hoy, pero mediocremente efectiva – o irnos a casa.

¿Y esta situación que me relatas, así como las necesidades de las personas neurodivergentes, la habéis consultado con decanato?
Sí, en repetidas ocasiones, pero no nos han hecho mucho caso. La decana en persona me dijo que la creación de un espacio así dependería de su éxito en las próximas elecciones. Este es uno de los 5, me parece, proyectos que se lanzaron desde una iniciativa que la propia decana apoyó, y es el único que no ha recibido el apoyo prometido.

¿Y cómo os tomáis que el que tengáis o no ese espacio dependa de su éxito electoral?
Me parece que es parte de la falta de consciencia al respecto por parte de profesores y de quienes están en esas posiciones de autoridad. La decana, por ejemplo, también me comentó que un profesor le había dicho que el "Aula snoezelen" parecía un proyecto para montar un spa en la facultad. Muchas neurodivergencias son invisibles y, como tal, nuestras necesidades y dificultades que enfrentamos no son inmediatamente evidentes para los demás. Así que es mucho más difícil que se nos concedan esas medidas de accesibilidad que ayudarían a disminuir el riesgo de exclusión al que nos enfrentamos lxs estudiantes en el espectro.

¿Por qué crees que es el único proyecto que no ha recibido apoyo?
Creo que también se debe a que los otros proyectos visibilizan la facultad, su cultura, o tienen mayor interés a nivel mediático para la facultad: un proyecto o dos de cineforum, dos proyectos de podcast, un proyecto sobre medio ambiente… Este proyecto, sin embargo, no busca hacer publicidad a la facultad, sino apoyar al alumnado neurodivergente que, además, es una minoría muy invisible. Por otro lado, sí hay un último proyecto (menos evidentemente mediático), que busca hacer de la facultad un sitio más acogedor cambiando el mobiliario y cosas así. Y que ha recibido mucho interés por parte de la decana. Incluso se les ofreció un espacio como el que nosotros pedimos y se nos dijo que no estaba disponible. Creo que se trata de un claro ejemplo de discriminación. Porque soy la única persona autista más visiblemente diferente, por así decirlo, que presentó un proyecto.

Hicisteis una campaña de presión hace poco, ¿no?
Sí, te paso fotos.

¿Cómo se tomó decanato esta campaña de presión?
No lo sé, aún no han dicho nada.

¿Pero la decana habló con vosotras al ver jaleo?
No exactamente, solo hizo algún comentario a Ana. Iba acompañada y se detuvo delante de donde estábamos montando la pancarta un momento. Escuchamos que dijo a su acompañante que era uno de los proyectos "impulsados" por el laboratorio ciudadano de la facultad (que ella "promovió"). Cuando escuché eso, le ofrecí un fanzine, porque ese fue el elemento de denuncia más claro de toda la protesta e instalación que hicimos.

¿Y el resto de estudiantes conocían vuestro caso? ¿Cómo reaccionaban ante la acción?
No creo que haya muchos estudiantes conscientes sobre neurodivergencias, o la existencia de las mismas, pero reaccionaron con curiosidad e interés. Incluso vimos a Juan Carlos Monedero, que da clases en la facultad, acercarse a observar la instalación. El primer día imprimimos 100 fanzines y nos sorprendió mucho que se terminaran en un par de horas. Pero lo mejor fue escuchar a lxs compañerxs hablar sobre lo que incluimos en el fanzine, como la falta de accesibilidad de la biblioteca, e incluso estar de acuerdo con ello. Para que haya un cambio también es necesario que el tema pase a formar parte de la conversación colectiva, y creo que eso lo conseguimos.

¿Cuántas personas formáis el grupo?
Somos unas cuantas, pero activas ahora mismo estamos 5 personas de tres facultades distintas.

¿Todas de Somosaguas?
No, estamos entre políticas, geografía e historia y la de filosofía.

¿Y cómo os habéis llegado a poner en contacto?
Aula Innovas (el laboratorio ciudadano) envió una convocatoria vía correo electrónico a lxs alumnxs de la uni, y así nos conocimos las de políticas. Yo no esperaba que se apuntara nadie y me llevé una gran sorpresa cuando vi a 3 personas apuntadas. Fuimos el proyecto con menos colaboradoras, pero yo estaba feliz. Las colaboradoras de otras facultades se unieron después, cuando escucharon del proyecto a través de una de las colaboradoras de políticas.

Y la arquitectura de la universidad y sus aulas entiendo que también son un problema y que esa aula sensorial que queréis impulsar estará condicionada.
Exacto, y pedimos un espacio sensorial porque es lo más práctico, porque es más difícil que hagan un cambio a nivel de toda la facultad.

¿Vosotros/as habéis propuesto algún aula en concreto?
No, porque no tenemos espacio. Oni, uno de los colaboradores, sugirió hacerla en el aula social. Pero es un aula abierta a cualquier alumno. M, mal iluminada y es imposible controlar el ruido, por ejemplo. Según la decana no hay nada disponible. Y no podemos okupar otra aula – no porque me preocupe lo que puedan decir, sino porque el espacio si no se asigna oficialmente no puede ser seguro para las personas que lo utilicen –.

El pasado 25 de abril, Victoria y su equipo, llevaron a cabo una campaña de presión. Reclaman el espacio seguro que se les prometió. Sin palabras vacías ni promesas superfluas. Un aula sensorial que mejoraría la vida y el estudio de las personas neurodivergentes. Quienes se enfrentan continuamente a barreras sociales en un espacio donde siempre se quiso ser vanguardia en el abanderamiento de la igualdad. Pero a día de hoy siguen esperando la promesa de un decanato que parece haber olvidado que los derechos de los y las estudiantes están por encima de cualquier tacticismo electoral.

Compartir

    Artículos relacionados