¿Inflación? Llámalo especulación

La crisis de inflación se ha transformado en una crisis de especulación debido a la falta de control público del mercado

1 julio 2022 ·
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Cuando las cosas se ponen chungas. Cuando llegan las crisis, las pandemias. En el momento en que las papas queman, hasta el más ferviente liberal siente excitación por la Internacional. Piden a papá Estado que intervenga. Que hay que hacer algo. Se dan cuenta, pobrecitos ellos, que la sociedad existe, como le pasó al fiestero de Boris Johnson. El mantra del liberalismo económico es que la economía se regula sola y que no requiere de intervención humana. Como el que tiene fe en Dios. La mano invisible. La ley de la selva de una economía globalizada. En el siglo XXI mantener la economía sin control público significa que los excesos de la misma no son regulados. Y cuando la economía falla el peso del mercado siempre cae sobre los y las mismas, la ciudadana de a pie que se parte la espalda levantándose a las 6 de la mañana para ganar 900€ que apenas le dan para pagar el alquiler.

Nos encontramos en lo que parece el final del túnel de la mayor crisis sanitaria de la era moderna. Pero al comienzo de una crisis de inflación ocasionada, sobre todo, por una invasión rusa intolerable a un país soberano como Ucrania. Pero esto no se queda aquí. Esta crisis de inflación es aprovechada por especuladores, petroleras y grandes empresarios para inflar, aún más, los precios aprovechando que el mercado no tiene control. La crisis de inflación se convierte en una crisis de especulación ocasionada por carroñeros que aprovechan la falta de vigilancia pública en un mercado donde la ley de la selva es lo único que impera. Llenándose los bolsillos del dinero de los que menos tienen, generan una brecha entre ricos y pobres que crece cada vez más. Los que menos tienen cada vez tienen menos. Los que más tienen cada vez tienen más.

El mercado se encuentra regulado por los monopolios y las multinacionales que crean sus propios instrumentos para beneficiarse siempre por encima de todo y de todos.

Aplicar pequeñas ayudas y descuentos sin intervención de precios significa parchear. El descuento de 20 céntimos en gasolina es una subvención para petroleras y gasolineras. Cuando se aprobó el Real Decreto-Ley 6/2022 subió la gasolina más de 20 céntimos. No ha servido más que para que ganen los mismos. Los que con el grito en el cielo exclaman socorro cuando las cosas se ponen chungas son los que no dicen ni mu cuando tienen beneficios millonarios mientras los precios no hacen más que subir. Se llena el depósito por 80€ y aquí nadie dice nada. Los productos básicos siguen subiendo. Prepárense.

Realmente el mercado no se encuentra desregulado. Hay una intervención constante del mercado y de los precios. Pero no por el Estado, no por lo público. El mercado lo intervienen las grandes empresas, monopolios y multinacionales que se estructuran sus propias leyes del mercado para sus propios intereses. Claro que hay mano, pero no es invisible. Es una mano muy humana, pero deshumanizada. Son élites no electas que buscan incrementar sus ganancias pisoteando todo aquello que se les ponga por delante. Es el capitalismo. El mercado nunca ha estado desregulado, porque lo regulan ellos. Está haciendo de árbitro el entrenador del equipo local.

Toca mover ficha e intervenir el mercado. Controlar los precios. Subyugar la economía a la política. Compatibilizar una intervención económica con ayudas públicas es la única solución a la crisis de inflación. Pero no habrá proceso igualitario ni estabilidad económica sin intervención pública de la misma. Tampoco la habrá sin solventar la crisis de especulación. Para lo que se necesitará mano dura y valentía. Toca aplicar el Artículo 128 de la Constitución Española, ese libro abierto que es mancillado por aquellos que se llaman a sí mismos constitucionalistas.

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