Disciplina social para tiempos de crisis: ¿por qué debemos quedarnos en casa?

Debemos quedarnos en casa, porque no hay pandemias a la carta. La línea entre el imprudente pasotismo y la histeria colectiva es muy delgada....

19 marzo 2020 ·
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Debemos quedarnos en casa, porque no hay pandemias a la carta.

La línea entre el imprudente pasotismo y la histeria colectiva es muy delgada. En esa línea se encuentra el tomarse en serio una crisis sin entrar en un estado de delirio social. Los nervios y la temeridad son peor ingrediente que la propia crisis o conflicto en concreto. Pero tomarse en serio una crisis de gran magnitud sin caer en la psicosis colectiva es una tarea muy difícil, por eso la crisis acaba polarizándose: te da absolutamente igual o te encierras en un búnker. Por tanto, se requiere de disciplina social. Debemos quedarnos en casa.

Esta falta de responsabilidad social podemos verla en la crisis sanitaria que ahora mismo asola Europa y que previamente a asolado China. Es un ejemplo perfecto de esa delgada línea. O le das tan poca importancia como para transportar el virus por media España o le das una importancia tan exagerada como para forrar tu casa de papel higiénico. Hace un par de semanas, la crisis del coronavirus me la tomaba con un cachondeo supino, jamás imaginé que se declararía un estado de alarma por esto. Admito que fui imprudente. Debemos ser conscientes de la gravedad de la situación, no por la letalidad del virus – que es relativamente baja –, sino porque nuestro sistema sanitario tiene un límite de saturación que puede reventar.

La línea entre el imprudente pasotismo y la histeria colectiva es muy delgada.

Hay que tomarse en serio esta pandemia, pero sin histeria. Caminemos por esa delgada línea. Necesitamos disciplina social para tiempos de crisis. Ahora mismo, la mejor base en la que podemos apoyarnos es la ciencia. Son los expertos y los epidemiólogos. Es la evidencia científica. Por ello es imprescindible seguir las pautas de las autoridades sanitarias. Hay que quedarse en casa. Rechazar los bulos y no llamar a los tertulianos que hiperventilan. Es mejor que en los platós de televisión estén epidemiólogos, microbiólogos y demás autoridades sanitarias a los Eduardo Inda. La solución a esta crisis pasa por medidas colectivas, de gobernanza. Ahí tenemos a la OMS y los Estados, además de lo principal, los equipos sanitarios en primera línea. Pero también se requiere de responsabilidad individual. No se pide mucho, simplemente lavarse las manos y quedarse en casa.

Debemos quedarnos en casa, porque la fiesta puede esperar.

Si cierran los colegios, no es para llevar a los niños al parque. Si cierran las universidades, no es para salir de copas. Las decisiones de los respectivos gobiernos son profundamente mejorables, porque no tiene sentido cerrar los centros educativos de la Comunidad de Madrid si no pones en cuarentena toda la comunidad, ya que los activos se esfuman desplazando la enfermedad a otras comunidades. O también reclamando porque se hubiera actuado mucho antes. Habrá tiempo para pedir responsabilidades políticas. Pero, ¿nuestra responsabilidad quién la asume? Si cuando debemos quedarnos en casa nos vamos de paseo al parque. Ha sido bochornoso ver a la gente en terrazas, como si no pasara nada, o colapsando las autovías, como si fuera el fin del mundo. Somos unos auténticos irresponsables. Necesitamos un estado de alarma con confinamiento, entre otros, porque no hemos sido capaces de ser responsables por nosotros mismos.

Debemos tener responsabilidad social. Probablemente la mayor parte de la población infectada pase la enfermedad sin ningún problema en sus casas, pero serán portadores. Muchos y muchas no son conscientes de estar infectadas. Si no se es prudente se producirá un brote – si no se está produciendo ya – que llevará a miles de personas a los hospitales, saturándolos y haciendo explotar nuestro sistema sanitario. Por ello el confinamiento. Debemos quedarnos en casa. Más que nunca hay que pensar en colectivo, en los grupos vulnerables que, por nuestra inconsciencia, pueden caer enfermos abarrotando los servicios públicos de salud. Es una cuestión de comunidad. Además, la responsabilidad también pasa por no ser un paranoico. Es bastante lamentable ver a gente comprando por encima de sus posibilidades como si hubiera una invasión extraterrestre.

Si cierran los colegios, no es para llevar a los niños al parque. Si cierran las universidades, no es para salir de copas.

Vendrán tiempos malos. Incertidumbre, muerte y mucho trabajo de los servicios sanitarios. Pero también lo que viene y ya ha venido es xenofobia. Los virus no entienden de territorios, fronteras ni identidades nacionales. La comunidad china ha sufrido ataques racistas a raíz de la epidemia – y posterior pandemia – del Covid-19. Es imprescindible visibilizar y denunciar a viva voz estos actos intolerables de xenofobia.

Asumamos la realidad de los hechos. No hay pandemias a la carta. Estamos en una emergencia sanitaria sin precedentes. Es lo que hay. Todas y todos vamos a sufrir consecuencias en nuestros respectivos espacios. No nos queda otra. Necesitamos una dosis de disciplina social para tiempos de crisis. Que es más bien autodisciplina. La cuarentena dará tiempo para ver Netflix, para continuar con el TFG, para leer, para jugar a la consola, para hacer ejercicio, para pasar más tiempo con los seres queridos. Sencillamente, con esos actos ya estaremos actuando con responsabilidad social. Pero no podemos saltarnos la cuarentena, no podemos arrasar con los cartones de leche como si viniera la 3ª Guerra Mundial. Vendrán más crisis, de toda índole, y el éxito de cómo respondamos a esas crisis dependerá de nuestra disciplina social y de nuestra estatura moral. Racionalidad y responsabilidad a todos los niveles y a todas las edades. Porque todos estamos en el mismo barco.

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