La cuarentena creativa solo duró dos semanas, después estábamos todos jodidos

Empecé la cuarentena grabando un videoclip, haciendo un fanzine y una serie fotográfica. Pero la cuarentena creativa duró poco. Creo que todes hemos tenido...

17 mayo 2020 ·
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Empecé la cuarentena grabando un videoclip, haciendo un fanzine y una serie fotográfica. Pero la cuarentena creativa duró poco.

Creo que todes hemos tenido una experiencia de cuarentena similar (al menos todes les artistes ingenuas e incrédulas). Empezamos no creyéndonos el problema, después nos lo creímos y nos preocupamos mucho, tras esto nos concentramos en el tiempo que teníamos para nuestros proyectos pendientes, nuestras ideas... Y así recogimos el término "cuarentena creativa", nos lo apropiamos y empezamos "a crear".  Por desgracia esta fase duró poco.

En mi caso la primera semana, tras la preocupación inicial y adaptarme a las circunstancias, empecé un proyecto de fanzine. Ya que tenía mucho tiempo, volví al dibujo con tintas, empecé a hacer experimentos con recortes de papel y la huella de mis dedos, en una semana tenía el fanzine acabado (y con intención de publicar en dos semanas, ingenuo de mi).

La segunda semana fue la semana grande de la creatividad. Ya que tenía mucho tiempo aún, decidí retomar un proyecto al que hacía mucho que tenía ganas: la grabación de un videoclip para mi proyecto musical irónico Alan Langostino. Un alter ego trapero que cree en otra etapa de ociosidad. Escogí uno de los temas del disco que tengo publicado, looks, planos (evidentemente siempre dentro del edificio en el que vivo y estoy encerrado) y una imagen mental de lo que buscaba. Entre tres días grabé todas las tomas entre una terraza, una azotea (lo siento señor agente) y un croma. Tardé otros pocos días en montar el videoclip, y la siguiente semana ya estaba publicado.

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Lo hago porque puedo, yo no soy tonto

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No contento con esto, tras raparme la cabeza para dibujarme cosas en el pelo (la ociosidad es terriblemente peligrosa) empecé a pensar en las posibilidades artísticas de todo ese pelo sobrante. Me encerré varios días en mi habitación  y estuve dibujando con pelo y haciendo fotos a los dibujos. No se si es que he perdido la cabeza con el encierro o de verdad merecen la pena. Pero los resultados me parecían muy monos. Tras mucha edición de Photoshop, monté un cielo estrellado hecho de pelo. Una maravilla del arte del s XXI.

Vimos cómo lo que en un principio era un "tiempo extra" se fue convirtiendo en un problema muy muy gordo. De escala internacional y que cambiará las formas de vida de la población mundial para siempre.

Pero claro, ya habían pasado 15 días. Tras la euforia inicial y las largas tardes de cerveza "aprovechando ya que dentro de poco volveríamos a la normalidad" llegó la primera prórroga del Estado de Alarma. Y después la segunda. Después la tercera... y todas las ilusiones puestas en este "tiempo extra" se fueron esfumando. Para dar lugar al miedo y a la paralización.

Creo que mi experiencia es la de muches. Vimos cómo lo que en un principio era una "cuarentena creativa" se fue convirtiendo en un problema muy muy gordo. De escala internacional y que cambiará las formas de vida de la población mundial para siempre. Tras la euforia inicial, llega la incertidumbre. El miedo y la preocupación por tu futuro y el de aquellas personas a las que quieres y sabes que lo están pasando (y lo van a seguir pasando) muy mal. Es natural que en este contexto de miedo paralizador, lo último que nos salgan sean proyectos creativos. La cuarentena creativa finalizó con la primera prórroga del Estado de Alarma. Pero seguimos vivos, seguimos comprando comida, pagando facturas y teniendo diferentes compromisos. No podemos simplemente "pararnos a esperar". Tenemos que hacer algo para sobrevivir esta situación y lo tenemos que hacer ya. Igual la mejor forma de soportar la cuarentena no sea la creatividad, sino el apoyo mutuo con aquellos a los que quieres o con los que compartes vida.

En mi caso, me he centrado en mis estudios, ya que trabajo ya no tengo. Y en procurar hacer vida común diaria con mis compañeres de piso. En cuanto acabe el confinamiento, me centraré en buscar trabajo. Y alternativas para la frágil situación en la que nos vamos encontrar mi gente y yo.

Desde luego la creatividad ha pasado a último plano.

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