Cómo divorciarte de tus padres

Pasar de móvil-cartera-tabaco-llaves a marido-hijos-trabajo-casa-coche. Angelina, para la sorpresa de todos, anunció su separación del guapísimo Brad (fuck you, Brad). Ella confesó que en...

18 abril 2019 ·
Compartir
malcom-binary

Pasar de móvil-cartera-tabaco-llaves a marido-hijos-trabajo-casa-coche.

Angelina, para la sorpresa de todos, anunció su separación del guapísimo Brad (fuck you, Brad). Ella confesó que en el verano de 2016 las cosas ya iban mal. "Lloraba en la ducha para que mis hijos no me viesen".

Otras tiran más de sentido del humor, como Katie Holmes, resiliencia personificada: "Por lo menos ahora puedo usar tacones".

Otras se convierten en icons del desamor como mi chandalera preferida (diosa y musa), Chenoa.

A veces las relaciones ya no funcionan y hay que modificarlas, acabarlas, recolocarlas en tu vida, cambiar su significado, etc. Pero algo hay que hacer, porque si no una acaba llorando en la ducha soportando el drama del matrimonio. Y tú no eres Angelina, que llora en su bañera de hidromasaje mientras todo Hollywood suspira. Tú corres el riesgo de resbalarte y morir sola por tener la gomilla antideslizante de tu ducha de piso alquilado de los 60, gastada y ennegrecida.

Mirad, la familia no se elige.

Hoy os quiero hablar de divorcios, sí, pero del vuestro con vuestros padres. ¿Cómo así? Mirad, la familia no se elige. Uno puede divorciarse de su pareja cuando va todo mal, porque al final uno no nace y muere con una pareja (menos Epi y Blas, otro día hablaré de esa tierna relación). La familia es familia desde que uno nace hasta que uno muere. ¿Te imaginas toda la vida felizmente casado? Puede ser que sí, lo cierto es que todos sabemos lo difícil que es mantener una buena relación con una persona toda la vida.

Desde Romeo y Julieta, pasando por El Padrino, Los Simpsons, Juego de Tronos, Cuéntame, La Casa de las Flores, etc. Hemos podido ver en múltiples ocasiones los conflictos que una como hija, o uno como hijo, puede tener con sus progenitores.  También nos han enseñado lo que se supone que un buen hijo o una buena hija tiene que hacer: ser, pensar, actuar y sentir de acuerdo con lo que tus padres consideran correcto o conveniente. Esto lo espera la sociedad en general y más concretamente los padres. ¡Eh, cuidadito! ¡Que cuando seas padre comerás huevos!

¿Entonces nuestros padres quieren "miniyós"? No explícitamente, no con esa intención.

¿Entonces nuestros padres quieren "miniyós"? No explícitamente, no con esa intención. muchas veces la intención es proteger. Otras veces desconocen que sus hijos sean muy diferentes a ellos... Al fin y al cabo, cuando tienes en tu casa desde que nació a una criatura que ya con dos meses era clavada a ti o a tu pareja, esperas que este parecido vaya in crescendo. Por no hablar de los valores que se transmiten de padres a hijos, círculos en los que la familia se mueve, las formas de relacionarse, las formas de sentir o abordar tanto lo bueno como lo malo, etc.

Desde chiquititos nos sacan parecidos donde no los hay: "Madre mía, qué marcha lleva, ¡igualita que su prima!" De verdad, señora, su nieta gateando no tiene ningún parecido con la que se va a Fabrik todos los fines de semana. El caso es que estos "parecidos" más o menos razonables no constituyen más que EXPECTATIVAS.

No sé tú, pero, o a mí estos próximos tres años me cunden... O mi madre termina llorando en la bañera como Angelina.

Malditas expectativas... A los 30 una tiene que estar ultramegaemparejada con su futuro marido (que es el amor de tu vida y el de tu madre). Intentado tener hijos (tres, para ser exactos, porque una quiere parir las mismas veces que su madre) y preparando la boda (mejor aquí no me alargo). Sin olvidarnos de un trabajo estable, casa con jardín (cerca de la casa de tus padres), y coche nuevo (recomendado también por papi y mami). No sé tú, pero, o a mí estos próximos tres años me cunden... O mi madre termina llorando en la bañera como Angelina.

[row cols_nr="2"][col size="4"][powerkit_posts title="MIRA." count="1" category="sexo" tag="" ids="" orderby="date" order="DESC" time_frame="" template="grid"][/col][col size="8"]

Poniéndome algo más seria. Pocas personas habrá en este mundo que te quieran como te quieren tus padres. Desde que somos pequeños buscamos hacerles felices, queremos ser el motivo de su orgullo y su dicha (con un parón más o menos generalizado durante la adolescencia "...papá, por favor, para, qué vergüenza.").

En un primer momento esto no tiene por qué ser malo. Al final nuestros padres exigen que se cumplan estas expectativas "por nuestro bien", porque piensan que es lo mejor para nosotros. Pero lo que en un principio consideran nuestros padres lo mejor, se puede convertir en una pesadilla para nosotros.

Yo he visto pacientes de mi edad con una depresión y/o ansiedad de caballo por muchas cosas, pero en ciertas ocasiones todo se resume a una necesidad de cumplir expectativas paternas.

[/col][/row]

Por ejemplo, una vez una paciente de entre 30-35 años tenía elevados niveles de ansiedad y depresión debido a que se sentía "estancada" en su vida.

Tenía un trabajo bueno y estable, piso, coche, amigas... Y ya. Conocía a un hombre detrás de otro, con expectativas de casarse y formar una familia (porque, agarraos, su hermana pequeña, la que no se iba a casar, iba en camino de su segundo hijo. Ella, según su madre, debería haberlo hecho ya).

Lo que en un principio consideran nuestros padres lo mejor, se puede convertir en una pesadilla para nosotros.

¿Qué le ocurría a esta mujer? Que todos los hombres le salían rana. "¿Cómo puede ser?" Decía en consulta. Bien hecha esa pregunta, ¿cómo puede ser, siendo yo una mujer exigente (lista de requisitos incluída, pretendientes diseñados para ser el yerno ideal) que al final con ninguno cuaje? QUERIDA, AGÁRRATE: TÚ NO ERES TU MADRE Y NO QUIERES CASARTE CON TU PADRE.

Claro, analizando esta lista de requisitos, estas exigencias para el hombre perfecto pudimos dar con la clave en este asunto: este hombre perfecto, no es que fuera la descripción de su padre (no me voy a poner tan freudiana hoy), sino que es la idea de hombre perfecto para su niña que tanto su madre como su padre le habían inculcado. Por lo que esta paciente no es que tuviera problemas con los hombres, no es que tuviera problemas para relacionarse, ¡es que el molde que usaba no era el suyo, sino el de sus padres! Por tanto, por mucho que quisiera en un primer momento, al final siempre terminaban fallando, no es lo que a ella le gustaba.

Muchas personas se dan cuenta de lo que realmente quieren o de lo que realmente disfrutan ya a estas edades, no es de extrañar, cuando ves que lo predeterminado no te hace feliz empiezas a replantearte ciertas cosas.

Esto es extensivo al trabajo, al tipo de vida que uno quiere llevar, a volverse vegano, a salir del armario, a cambiar de ciudad, etc.

Así que tú, que estás ahí leyéndome, tienes que saber que tu vida es solo tuya y que solo se vive una vez. Es muy difícil divorciarse de los padres, pero la sensación de plenitud de vivir lo que uno quiere con orgullo es la mejor de todas las recompensas y el que bien te quiere te querrá así: feliz, pleno y orgulloso.

Compartir

Topic ·

amor

    Artículos relacionados