La casa de Ibai es la nueva Mansión Playboy

Ibai ha hecho con su nueva casa algo muy parecido a lo que hizo Hugh Hefner en la Mansión Playboy.

16 febrero 2021 ·
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Imagino que todas las personas que están aquí conocen a Ibai Llanos, pero no sabréis de su casa. Ibai es un conocido streamer que opera fundamentalmente en Twitch y YouTube, aunque también es influencer en otras redes sociales. Ibai saltó a la fama hace pocos años como Caster para competiciones de Land Of Legends (LOL). Desde entonces, debido a su carisma e intensidad a la hora de subir contenidos, ha ascendido de manera meteórica, transformándose en una celebridad dentro de internet. A sus 25 años, Ibai es una de las personas más ricas de internet. Además de probablemente la más influyente.

Esto no es extraño. Conocemos otros muchos casos de influencers que amasan cifras astronómicas. Lo que me parece interesante destacar del caso de Ibai, es cómo usa este dinero. Hace poco, el streamer se despidió del que había sido su trabajo en el equipo de G2 Esports, para comenzar un proyecto propio: la creación de un canal de streamers llamado Ibailand, en el que restransmitir multitud de nuevos formatos. Desde partidas de videojuegos, partidos de deportes varios, entrevistas, contenido de Twitch, etc. Además de crear un equipo de streamers famosos (Cristinini, Werlyb, KNekro e IlloJuan entre otrxs), Ibai se ha comprado una enorme casa desde la que realizará todos los contenidos del canal. La casa-mansión del streamer consta de varias plantas, infinitas salas, piscina, canchas de varios deportes, espacio para sus animales, etc. 

La nueva casa de Ibai, Ibailand, es un gigantesco plató.

Ibai ha adquirido la gigantesca casa no para vivir en ella (aunque tiene habitaciones para él y todxs sus compañerxs), sino para trabajar. La nueva casa de Ibai, Ibailand, es un gigantesco plató. Cuyos cientos de espacios servirán para la creación y distribución de diversos contenidos audiovisuales online. De esta forma, la casa de Ibai se transforma en el corazón del proyecto Ibailand. Y todos los contenidos serán derivados de lo que la casa pueda ofrecer. 

Utilizar la propia casa como espacio de trabajo no es nada nuevo. Muchxs autónomxs lo hacían desde hace años. Y otras muchas personas lo empezamos a hacer a partir de la pandemia. No obstante, el caso de Ibai es algo diferente. No es que Ibai vaya a trabajar desde su casa (lo cual ya hacía, como el resto de streamers), sino que va a convertir su casa en su trabajo. Esta operación tiene un precedente claro, el caso de Hugh Hefner y la mansión Playboy.

El teórico Paul B Preciado en su libro “Pornotopía: arquitectura y sexualidad en Playboy durante la guerra fría” nos muestra cómo Hefner, padre y jefe de Playboy, inventa este movimiento. La historia de Hefner es peculiar. El editor de Playboy crea la revista en un principio desde una oficina convencional, pero debido a sus intensas jornadas de trabajo poco a poco la va convirtiendo en su hogar.

Cuándo se da cuenta de lo interesante que es juntar el trabajo con la intimidad del hogar, decide trasladar la oficina a su casa, transformándose en una especie de monje enclaustrado de su trabajo. Cuándo la revista explotó, sustituyó su casa-despacho (que se trataba de un loft convencional) por una enorme mansión, conocida popularmente como “Mansión Playboy”. Esta, al igual que la nueva casa de Ibai, constaba de infinitas habitaciones, espacios deportivos, piscina y espacios dónde grabar y fotografiar a los artistas y las modelos que después aparecerían en la revista. La Mansión también constaba de un sistema cerrado de videovigilancia, del que después se sacaban escenas de “las conejitas” para televisión o en su última etapa internet. 

La Mansión Playboy, se trataba de una enorme oficina-plató-espacio de ocio y vida (para Hefner). Que a su vez fue precedente de programas de telerealidad como “Gran Hermano” y, por consiguiente, del streaming. La Mansión no era solo una casa, era la representación de un modelo de trabajo, en el cual el trabajo es indivisible de la intimidad, las relaciones personales, el ocio e incluso el sexo. El trabajo que hacía Hefner como editor era también trabajo de streamer, mostrando su vida íntima 24/7 en papel y cadenas de televisión. Esta forma de trabajo, donde lo público y lo personal se juntan, ahora da forma a nuestra relación con las redes sociales y, cómo no, a los influencers. 

La casa de Ibai Llanos, con su proyecto Ibailand, no es otra cosa que la consagración del modelo Playboy. Un modelo de trabajo sin distinciones entre privado y público, horas de trabajo y horas de vida, abierto o cerrado. En el cual el trabajador está constantemente produciendo contenido desde su casa, tomando también ocio y relaciones interpersonales como fuente económica. Sin duda la forma de trabajo del futuro. 

Como comentaba antes, este modelo de trabajo no nos es ajeno. Si bien nos hemos acercado gracias a la aceleración tecnológica que supone la pandemia, otras compañías y artistas rompedores utilizan su casa como centro de producción. Este es también el caso de C Tangana, cuya casa en Madrid es el lugar principal para las reuniones de Little Spain. La cual se ve en las stories y videos promocionales del artista. Montar un imperio desde casa. Trabajando 24/7, aprovechando la amistad, el amor, el ocio y el sexo para ello. Un poco más alejado, es también el modelo de Google. Que propone las oficinas (en este caso los trabajadores no viven en ellas) como único espacio de sociabilidad, ocio y trabajo de sus empleados. A modo de gran familia de amigxs. 

La tendencia al teletrabajo va a resistir. Y se va a sumar a una creciente autonomía del trabajador, flexibilidad horaria e hiperconectividad online. Ibai lo sabe, lleva años haciéndolo. Y por eso Ibailand será el proyecto que marcará la tendencia del ocio del futuro.

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