Mis cinco peores experiencias con BlaBlaCar.

Escojo BlaBlaCar porque: primero es más barato que el bus. Y segundo te pasas los viajes descojonándote.

5 junio 2019 ·
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He viajado muchas veces en mi vida en BlaBlaCar. Al principio lo utilizaba cómo alternativa barata al autobús. Ahora como forma de vida. Y es que, si tiene algo BlaBlaCar que lo diferencie de otras formas de transporte, son los personajes que siempre te acaban tocando. Y pasar 6 horas de tu vida encerrado en unos pocos metros cuadrados con 3 o 4 tarados, no tiene precio.

He vivido muchas experiencias en BlaBlaCar. Algunas buenas y otras malas. Incluso algunas que durante el viaje fueron buenas pero persistieron en el tiempo y se convirtieron en malas. No todas son locas, claramente. Pero hay muchas que sí y he decidido hacer un top five para exponeros las ventajas y peligros de BlaBlaCar.

No todas son malas, claramente. Pero hay muchas que sí y he decidido hacer un top five para exponeros las ventajas y peligros de BlaBlaCar.

La Purga

Este era un viaje Madrid-Asturias. La conductora era una hippie que venía de una convención ecologista en un pueblo cercano a Madrid. Y llevaba una furgoneta con 6 plazas. Por desgracia, había aceptado a 7 pasajeros. Aquí comienza la purga.

Hubo momentos de tensión cuando ya éramos 6 esperando para salir y la conductora se acordó de que tenía que recoger a otra persona en la sierra. De repente, todos éramos enemigos. Miradas de odio, tensiones, alianzas... El ser humano puede ser muy cruel cuándo no quiere perder un viaje.

El error fatal fue que (según la conductora) como en el pueblo no había donde cargar el móvil lo había mirado poco y no se había percatado de que Juan José eran en realidad, Juan y José.

En fin, con respecto a la purga terminó con que Juan y José, que eran muy amables, amagaron y se buscaron otro BlaBlaCar. Parecía que aquí acaba todo, pero empieza la historia del Valle.

De repente, todos éramos enemigos. Miradas de odio, tensiones, alianzas... El ser humano puede ser muy cruel cuándo no quiere perder un viaje.

Con las tensiones y que éramos todos muy rojos ( la conductora era hippie ecologista, una pasajera hacía naturoterapias, etc) ya había confianza en el viaje. Ahora teníamos que recoger a otra pasajera en una salida de la sierra de Madrid. La conductora no había quedado en ningún lugar concreto. Así que tenía que llamar a la pasajera para saber dónde recogerla.

Pero mira tu por donde, que cómo en el pueblo no podía cargar el móvil, nada más empezar la llamada con la pasajera el teléfono se apagó. Así que teníamos que buscar a una persona desorientada con una maleta a lo largo de la carretera de la sierra de Madrid. Lo único para lo que dio tiempo  la llamada fue para marcar una salida: la 47. Sabíamos que estaría alrededor de la salida 47.

Que sorpresa que la salida 47 era LA DEL VALLE DE LOS CAÍDOS. Y ahí estaba la señora. Casi a la puerta del Valle. Una pedazo de facha enfadada porque su BlaBlaCar llegaba 1h tarde y lleno de rojos.

A partir de aquí el viaje fue un poco más tenso. Y que la furgoneta estuviera llena de moscas y barro, tampoco mejoraba la situación. Pero la verdad es que no me lo pasé mejor en un viaje en mi vida.

El conductor de elementos radiactivos

En el último viaje que realicé con BlaBlaCar mi conductor era un loco. Y también un cuñado (esto pasa mucho en la aplicación). Era el mítico señor que a todo lo que le dices el estuvo allí o lo había hecho antes. Su lema de vida es "no quiero morir sin haber dado por culo", o algo así. El tío decía ser catalán cuando hablabamos del procés, madrileño cuando hablábamos de Madrid e "hijo adoptivo de Asturias" (viajabamos a Asturias).

El tío nos contaba que fue drogadicto para aguantar a su ex mujer.

El viaje ya habría sido una locura de por sí, sin necesidad de lo que voy a comentar aquí. El tío nos contaba que fue drogadicto para aguantar a su ex mujer. Que a esta le había enseñado a hacer trompos con el coche. Que estuvo en dos guerras y comparaba una de estas a la situación catalana. Había estado de fiesta con Sabina y con los Ketama, etc.

Pero lo más impresionante fue la historia de su hasta ese momento, trabajo. Se había dedicado al transporte de elementos y residuos radioactivos a lo largo de España y Francia. Pero que la empresa para la que trabajaba cometía neglicencias de seguridad y ahora estaba en juicio con esta por 85000 euros. Y que el juicio lo ganaba sí o sí. Porque a la empresa no le conviene que salga a la luz que comete errores que podrían volar carreteras o contaminar con residuos radiactivos zonas enteras de España.

Aun así, lo más acojonante es imaginarse a ese loco al cargo de un camión lleno de residuos radiactivos recorriendo las carreteras españolas mientras pone canciones de Sabina a todo volumen.

El portugués rutero

Este viaje lo sufrí hace ya años, así que no me acuerdo muy bien. Pero lo poco que recuerdo es que éramos dos chicos una chica y el conductor. Un conductor terrorífico. Era un señor portugués entorno a los 50 años que parecía muy metido. Que condujese mientras nos hablabla de toda la droga que se había metido "en el pasado" no daba confianza. Dijo algo así como "yo es que ya lo he probado todo".

También había una tensión muy fea entre el conductor cincuentón y la chica que tendría 21 años. El viaje fue mucho mas terrorífico para ella, desde luego. El conductor sólo se dirigía a ella, todo iba orientado a hacerse el moderno en su presencia, etc.

Pero nos dijo una cosa que me dejó loco. Este hombre se dedicaba a temas hoteleros y había dirigido un hotel en el Congo. De los pocos hoteles que había por ahí, un hotel de lujo donde los camareros son casi esclavos por un precio ridículo. El tema es que nos empezó a hablar de cómo la mayor parte de la gente que se alojaba en su hotel eran ricos del primer mundo que bajaban al Congo a violar niñas pequeñas, muy pequeñas y que allí todo valía.

Después hizo apología de torturar y fusilar a los pedófilos. Entramos en una discusión sobre que no todos los pedófilos pasan a la acción. Pero concluyó con un "al menos cortarles el pene".

Un podemita vs mi madre

Un viaje que jamás olvidaré. Cuando mi madre probó BlaBlaCar.

Hicimos un viaje juntos a Madrid, ambos nos dedicamos a temas de cultura y nos bajamos a Madrid (vivíamos en Asturias) a ver museos. Ya la ida fue difícil, fuimos con unos punkis que tenían ahí sus porrillos y sus cosas. Y mi madre todo el viaje con cara de asco. Pero la vuelta fue terrorífica.

A la vuelta viajamos con un conductor que era un cargo político de poca monta de Podemos. Mi madre es un poco pepera, le han adoctrinado con que los votantes de Podemos son el demonio. y se le cruzaron los cables. Los puñales y los dobles sentidos volaban en todas direcciones. Frases cómo "cuándo era joven yo también creía en esas cosas, pero luego maduré". O "Hay que pensar en la economía ¡La economía!", fueron el late motiv del viaje. Yo por supuesto estaba callado y pálido. Al principio intenté hacer de mediador. Pero viendo que se las apañaban sin mí, desistí.

Cuándo llegamos a Asturias de nuevo me dijo algo así como "no le hables a tu padre con quién hemos viajado que se va a preocupar". No ha vuelto a viajar en BlaBlaCar.

El que me quería follar

Un viaje fantástico. Pero la historia cambió cuando el señor me empezó a llamar después para quedar.

El viaje fue maravilloso. El conductor era un chico de entorno 40-47 años. Era brasileño, con ascendencia asturiana. En Brasil había estado trabajando como modisto para las altas esferas del país. Después se dedicó al mundo del arte contemporáneo. Abandonó Brasil porque no aguantaba el ambiente pijo clasista en el que se movía. Y porque siendo gay en Brasil lo tenía todo más difícil.

Decidió venirse a España a estudiar algo relacionado con arte y moda. Aunque ahora estaba puteado por temas burocráticos y estaba haciendo la carrera de Bellas Artes de nuevo.

En el viaje conectamos mucho, nos llevamos muy bien. A mi también me apasiona el arte y el mundo de la cultura. Era un chico muy listo. Y yo también se lo debí parecer a él. Acabamos el viaje y yo me quedé muy a gusto.

Lo duro vino a partir de los comentarios de BlaBlaCar. El comentario que me puso era "demasiado afectivo".

Después me empezó a llamar para quedar. Para ir a ver exposiciones. Me veía por la calle y me paraba. Era todo un poco violento. Nunca fue a nada más. Me presenté frío y distante cómo si no le conociese. Que era verdad porque nos conocíamos de 4 horas en un coche. Y poco a poco fue desapareciendo.

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