Meditación para dummies: ¿cómo dejo la mente en blanco?

La meditación puede sonar a monjes budistas o a 'La hierbas' de Aquí no hay quién viva. A gente en completa paz y en sintonía con ellos mismos y con todo lo que les rodea.

13 septiembre 2021 ·
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Sin embargo, si cualquiera prueba a meditar en su casa, así, de primeras, lo único que conseguirá es ponerse de mala leche. Sentirá que es incapaz de concentrarse o de poner la mente en blanco. Ahí reside, principalmente, el problema con el que se encuentran los principiantes.

Meditar no consiste, como finalidad, en dejar la mente en blanco (aunque puede ser una consecuencia de la meditación). Meditar es estar en el momento presente, con atención plena. Normalmente sólo utilizamos una pequeña parte de nuestro cerebro para fijarnos en lo que hacemos en nuestro día a día. Mientras que pensamos en otras cosas. Comemos viendo las noticias. Vamos en el autobús pensando en que tenemos que poner la lavadora. Caminamos por la calle mientras damos vueltas a la última bronca que tuvimos con nuestra madre. La meditación propone darle al botón de pause del torbellino de pensamientos  y vivir sólo en el presente durante unos minutos.

Por tanto, el punto no está en que no nos vengan pensamientos a la cabeza. Hay que ser consciente de esos pensamientos y, sin juzgarnos ni detenernos en ellos. Dejarlos ir de nuevo. La manera más sencilla de anclarnos al momento presente es la respiración. Sí, el simple hecho de respirar. Una acción tan cotidiana que casi nunca le prestamos atención. Inspirar y espirar siendo conscientes de ello (y concentrándonos solamente en eso) nos ayuda a desintoxicar la mente de todo lo demás. Puedes, además, imaginar que al echar el aire expulsas de tu cuerpo todas tus sensaciones negativas. Imagínalas como humo negro saliendo de tu boca. Suena un poco raro, pero de verdad que funciona.

La meditación propone darle al botón de pause del torbellino de pensamientos  y vivir sólo en el presente durante unos minutos.

Por supuesto, la primera vez que lo intentemos apenas podremos estar un minuto sin desconcentrarnos totalmente o sin aburrirnos. Pero eso no es un fracaso, ¡meditar un minuto ya es mejor que no hacerlo en absoluto! Tenemos, también, que ir poco a poco encontrando lo que mejor nos funciona. Hacerlo tumbados o sentados, con música o en completo silencio, por la mañana o por la tarde... Puro ensayo y error, no hay una fórmula mágica.

Si el tema te llama pero no te atreves a lanzarte a meditar. Puedes comenzar incluyendo la atención plena en otros aspectos de tu vida. Comer sin distracciones, por ejemplo, focalizando tu mente completamente en la comida: su textura, su peso, su sabor, las sensaciones que te transmite, su temperatura... Si te distraes, vuelve a la comida. Dale un descanso a tu cerebro.

Meditar es estar en el momento presente, con atención plena.

La meditación vicia. Vicia muchísimo. Así que, efectivamente, si comienzas es probable que en pocos meses se la estés recomendando a todos tus amigos. Te hayas comprado un atrapasueños y sientas impulsos de desbloquear tus chakras. Pero posiblemente también te hayas conocido y aceptado mucho más a base de pasar ratitos contigo mismo.

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