Analizamos el fenómeno de los "Furry"

Los furry son personas adultas que se disfrazan de animales de peluche, en muchas ocasiones con implicaciones sexuales ¿pero qué hay detrás?

30 agosto 2021 ·
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La sexualidad humana es muy compleja y, quizás, muy difícil de comprender desde fuera de sus límites. Así, cuestiones que a algunas personas les pueden causar desagrado (por ejemplo, las heces o el vómito) son un placer para otras. Para entender un fetiche, tienes que en cierta forma sentirlo. De otra forma, será muy complicado que lo llegues a comprender. Lo mismo pasa con el fenómeno furry. 

Los furry o furros en español son una subcultura fandom, que con el devenir del tiempo ha derivado en un fetiche sexual. Originalmente, el fenómeno furry nace de la ciencia ficción de los 70´s y 80´s. En la que aparecían grandes seres “animalescos” antropomórficos, ya sea en series para niños o en la ciencia ficción más clásica. (Chewbacca en Star Wars podría ser un ejemplo de “proto-furro”). 

En la década de 1980, parte de los fans de la ciencia ficción empezaron a centrarse y discutir estos personajes. Primero en convenciones ci-fi, que dieron lugar a las furcoms o convenciones furry. Dentro ya de estos eventos específicos, la subcultura se afianzó, creando señas de identidad y la clásica imagen que todxs tenemos en la cabeza: una reunión de personas disfrazadas de animales de peluche. En los últimos años la asistencia a las furcoms ha aumentado considerablemente, lo que también habla de la potencia del fenómeno en su totalidad. 

Alrededor de estos personajes se creó el fursuit, o los disfraces. Estos acostumbran a ser mucho más complejos de lo que pensamos: cuestan cientos o miles de euros. Pueden tener sistemas de ventilación internos. E incluso dispositivos de modulación de voz o para mover ciertas partes del disfraz. A través de la caracterización furry, aparece la fursona: el alter ego furry de aquella persona detrás del disfraz. Para escoger una fursona, la persona tiene en cuenta con qué animal se quiere identificar y la identidad que quiere representar.

Los furrys socializan a través de las furcoms o los furmeets: reuniones de furros para hablar, pasar el rato o realizar juegos.

Hasta aquí, podemos leer al furry como un fandom muy peculiar y elaborado. En el que no sólo eres fan de una parte de la ciencia ficción, sino que formas parte activa de la misma. Generando un personaje y una identidad en relación con otros furros. Pero, ya creado el imaginario furro, vamos a introducirnos en el fetichismo furry.

En una encuesta a un grupo de personas identificadas con el fandom furry, el 37% de los encuestados respondió que la atracción sexual es importante en sus actividades furry. Para el 38% la sexualidad no era tan importante, pero si existente, en su actividad furry.Finalmente, el 24% de los entrevistados respondió que la atracción sexual tiene poco o nada que ver con su vida furry. Si nos vamos al online, las cifras varían. En una encuesta online el 33% de los encuestados furry respondieron que tienen un interés sexual significativo en furry. Un 46% declaró que tienen un interés sexual menor en furry. El 21% restante declaró no tener un interés sexual en lo furry.

Aunque en un principio, el fenómeno no tenía un carácter sexual, vemos que la mayoría de los entrevistados identifican lo furry con el deseo sexual. Podríamos determinar que el fenómeno es un “todo” de cuerpo, identidad y sexualidad alternativas. Un alter ego del yo “completo”. Dentro de la subcultura, al sexo furry se le denomina Yiff. Con múltiples variaciones como yiffoso cuándo alguna accion furry es erótica, o yiffar cuándo vas a follar con furrys. Las furmeets derivaron también en quedadas para follar entre diferentes personajes furry. Estas pueden ser en espacios privados o públicos, a modo de cruissing.

Si hablamos de pornografía, los datos varían significativamente. Otra encuesta reveló que el 96,3% de los encuestados furros masculinos veían pornografía furry. En comparación con el 78,3% de las mujeres. De hecho, los hombres estimaron que el 50,9% de todo el arte furro que ven es pornográfico. En comparación con el 30,7% de las mujeres. 

La pornografía emerge como un elemento fuerte de la cultura furry. De hecho, ha adelantado “por la derecha” a los propios furros, para popularizarse entre nichos de población más grandes. La pornografía furry se asocia con el hentai y las versiones pornográficas de dibujos animados. Que a su vez parten de otros fenómenos fandom, como el anime o la cultura gamer. A día de hoy, lo que en un principio comenzó como discusiones acerca de ciertos personajes ci-fi, se conoce casi exclusivamente en su forma pornográfica. La sexualidad furry ha salpicado el mainstream sexual a través de algunos elementos ya “cotidianos”. Como puede ser el buttplug con cola, o los disfraces eróticos de gato. 

Ahora bien ¿qué ha pasado para que la sexualidad furro se popularice? Mucha gente llega hasta ella a través de personajes de ciencia ficción o anime con características animales que les ponen cachondxs. También, el consumo masivo de pornografía deriva a querer vídeos más complejos, más “hardcore”. Esto se comprueba en el aumento significativo del interés por la pornografía hardcore o scat (tanto entre los usuarios como entre las productoras), además de lo furry. Por último, creo que la desnaturalización de nuestros propios cuerpos lleva a algunas personas a buscar en la pornografía cuerpos “hiperreales”; esto significa: en los cuales se encuentren restos de animalidad no-humana. Aquí es donde los furros entran en acción.

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