Música para despertar

Hace año y pico falleció mi abuelo. El abuelo Luis, todo un SEÑOR. Los abuelos y las abuelas hoy en día ya no fallecen...

31 mayo 2019 ·
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Hace año y pico falleció mi abuelo. El abuelo Luis, todo un SEÑOR.

Los abuelos y las abuelas hoy en día ya no fallecen y ya está, no. Hoy en día se mueren un poquito cada día, lentamente, o de repente amanecen con veinte años más encima. Hoy en día ya no se muere de lo que se moría antes, porque los cuerpos duran más años vivos. El hecho de que los cuerpos duren más años vivos provoca que "muten" cada vez más y de maneras que años atrás no habíamos visto.

Nadie sabe exactamente qué es lo que causa el Alzheimer, lo cierto es que sabemos que un día el cerebro empieza a fallar. En el caso de la enfermedad de Alzheimer hablamos de una demencia cortical. Esto significa que en primer lugar se van deteriorando zonas de la corteza cerebral, que es donde se encuentran las funciones más "complejas" y propiamente humanas. Como la toma de decisiones, el lenguaje, el cálculo, la regulación de la conducta, de las emociones, etc.

Por ello un buen día nuestro abuelo fue a la compra pero no sabía muy bien cuánto se habría gastado y cuánto necesitaría para pagarlo todo (cuando mi abuelo era de los que tenía un estudio de mercado preparado para comprar cada cosa en su debido supermercado).

Hoy en día ya no se muere de lo que se moría antes, porque los cuerpos duran más años vivos.

Así es como suele empezar: no encontrar las palabras precisas para expresarse correctamente, pequeños despistes, desorientaciones que pueden parecer anecdóticas, abandono de cosas que antes les gustaba hacer... Por ejemplo, a mi abuelo le encantaba trastear con ordenadores, era un amo del MS DOS (la mayoría de los que leéis no sabréis qué es esto, es un sistema operativo anterior a Windows que iba con códigos). De repente la abuela un día dijo que no les hacía ya falta el ordenador porque "a Luis ya no le llamaba la atención, no le apetecía usarlo".

Imaginad que un día estáis haciendo una de las cosas que más os gusta, a la que dedicáis mucho tiempo y de repente empezáis a notar que ya no conseguís hacerla como antes. Y no me refiero a retomar el gimnasio después de tres meses de hibernación, no.

Imaginad que estáis jugando a la play y vuestros reflejos ya no son los mismos, la rapidez con la  que hacíais ciertas jugadas ya no es la misma, cuando os hablan no podéis seguir la conversación mientras habláis aún comentando la jugada y no podéis aguantar concentrados partidas muy largas. Poneos en la situación de estar leyendo un artículo y no llegáis a comprenderlo, algunas palabras se os escapan, os cuesta entender las frases muy largas. O un día probando a cocinar una receta nueva os cuesta manejar el tiempo, no recordáis si habéis echado ya al puchero unos ingredientes u otros o te dejas el fuego encendido. Imaginad lo duro que es darte cuenta de estos fallos y no comprender qué es lo que os pasa exactamente.

Así es como suele empezar: no encontrar las palabras precisas para expresarse correctamente, pequeños despistes, desorientaciones que pueden parecer anecdóticas, abandono de cosas que antes les gustaba hacer...

Imaginad que estos fallos persisten y no ocurren porque estemos reventaos del curro o nos hayamos tirado con Netflix hasta las 3 a.m. la noche anterior. Probablemente una acabaría harta de intentar realizar esta tarea una y otra vez sin éxito, exhausta, confundida, enfadada consigo misma, preocupada, etc. ¿Significa esto que nos han dejado de gustar los hobbies que teníamos anteriormente? No. Significaría, en todo caso, que estamos acojonados por no saber qué nos está pasando.

En estos casos no suele ser que ya no les divierta, sino que cada vez les cuesta más hacerlo correctamente. Por lo tanto, lo que antes era un entretenimiento, ahora es un tedio y además les recuerda que están perdiendo facultades.

La realidad de las personas mayores con Alzheimer es dura,  muy dura. Nadie muere de Alzheimer, el Alzheimer como tal no mata. Un paciente puede vivir con esta enfermedad durante veinte años. Cuando nos la explicaron en la universidad me la imaginaba como las ascuas que van quemando poco a poco una rama sin llegar a desintegrarla. Lo cierto es que la muerte más frecuente entre este tipo de pacientes suele ser algún fallo más orgánico, como un fallo cardiorespiratorio que no tiene que ver con el Alzheimer en sí. El Alzheimer no te para el corazón, sino que va carcomiendo el cerebro poco a poco, y esto no tiene por qué matarte.

La realidad de las personas mayores con Alzheimer es dura,  muy dura. Nadie muere de Alzheimer, el Alzheimer como tal no mata. Un paciente puede vivir con esta enfermedad durante veinte años.

Hoy mi objetivo escribiendo esto es hacer un poco de campaña hacia el cuidado de familiares que puedan sufrir algo así. En primer lugar, es muy importante prevenir. El Alzheimer no se cura, no es reversible, sin embargo se puede frenar su avance haciendo lo que se llama "estimulación cognitiva", o típicos cuadernillos de ejercicios para adultos y juegos tipo Brain Training. De hecho es recomendable empezar esta estimulación ya desde los 50-55 años. Si tenéis conocidos o familiares en estas edades id poniéndoles deberes. Otra manera de prevenir este tipo de demencias es el ejercicio físico y una buena alimentación y estilo de vida. Que en mi opinión es como no decir nada ya que esa es la vacuna para absolutamente todo.

Cuando la prevención ya no es una opción, solo queda retrasar el mayor tiempo posible el avance de la enfermedad. Como nietos os voy a dar una receta mágica:

  • Ir a verles.
  • Conversar con ellos, preguntarles por gente del pueblo, por el tiempo, por la hora, por cosas de la televisión, por cosas que se hacían antes, las noticias, por sus amigos o el resto de la familia, etc.
  • Apoyar al que sea el cuidador o cuidadora de esta persona (que normalmente suele ser o su mujer o alguna de sus hijas, es decir alguna tía tuya o tu madre). Cuidar continuamente de alguien con este tipo de enfermedad es durísimo y toda ayuda es poca.
  • AMOR. Este es el ingrediente principal.

Y no lo digo en plan Flower Power. Lo dice la ciencia. ¿Sabíais una cosa? Hay un tipo, llamado Paul Maclean, que dice que tenemos tres cerebros: el reptiliano, el límbico y el neocortex.

¿Y sabéis qué más? Que el Alzheimer no puede con todos. Ya hemos visto que va de fuera hacia dentro, desde lo más complejo a lo más "simple".

¿Sabíais una cosa? Hay un tipo, llamado Paul Maclean, que dice que tenemos tres cerebros: el reptiliano, el límbico y el neocortex.

¿Y sabéis en cuál de ellos se encuentra el centro de procesamiento de las emociones? (Dios, me remuevo en la silla de la emoción que estoy sintiendo escribiendo esto, menuda freak) Algunos diríais que las emociones son algo superhumano y por tanto deberían estar en el neocortex que es lo más complejo y externo anatómicamente y como hemos visto antes lo que destruye primero el Alzheimer. ¡PUES NO! (I´m so excited nivel Arguiñano casca un huevo y es de tres yemas).

El procesamiento de las emociones, desarrollar el apego o mostrar afecto son características de los mamíferos en general, no solo humanos. Son capacidades básicas para la supervivencia, ya que sentir emociones favorece la participación social, afiliación y agrupación de los seres, etc. Por ello el cerebro límbico (que se encuentra bien recubiertito y protegido por el neocortex) también es llamado cerebro mamífero o cerebro emocional.

¿Veis por dónde voy? El Alzheimer no puede con el cerebro límbico y por tanto no puede con las emociones.

Hace ya unos años me topé con una de las iniciativas más bonitas que he visto en mi vida: Música para Despertar. Qué maravilla. Yo por aquel entonces empecé a tocar percusión como hobby y a la vez estudiaba el máster de Psicogerontología (en español Psicología de las Personas Mayores). Y claro una "googleaba" cosas tipo: " taller de música personas mayores", "personas mayores música", "demencia y música", "no quiero estudiar, motívame". Y topé con este bellísimo proyecto.

Hace ya unos años me topé con una de las iniciativas más bonitas que he visto en mi vida: Música para Despertar.

Resulta que los recuerdos que tenemos de la infancia y adolescencia son los últimos en desaparecer. Parece ser que al estar tan nítidamente grabados en la cabeza desde tanto tiempo atrás, nos acompañan durante toda la vida y se quedan grabados a fuego sin borrarse, como el sello del after del sábado.

Por ejemplo, cuando estuve de prácticas en una unidad de Alzheimer me llamó mucho la atención, que sea cual fuere el nivel de deterioro de la persona, tú decías en la sala: "Hola a todos, ¿¡qué día es hoy!?" (silencio...) "¿¡venga a ver, qué día es hoy!?" (silencio...) "Vale, os lo digo: ¡HOY ES MARTES! ¡NI TE CASES...!" Y al perfecto unísono todos contestaban "¡NI TE EMBARQUES!"

Los refranes, los poemas, las coletillas o frases hechas que te repetía tu madre o tus hermanos, son recuerdos grabados a fuego en tu mente que perdurarán casi para siempre.

Resulta que los recuerdos que tenemos de la infancia y adolescencia son los últimos en desaparecer.

Lo mismo ocurre con nuestras canciones. Si somos capaces de acordarnos de las tablas de multiplicar, ¡cómo no vamos a ser capaces de recordar esa canción que siempre te hizo llorar! O esa canción que escuchaste en bucle hasta que Spotify te la bloqueó. O esa que cantábais tus amigas y tú aquel verano. La música es casi tan poderosa como los olores. Tú hueles algo familiar y automáticamente tienes un recuerdo supervívido.

Cuando alguien te pone cierta canción, ya puedes luchar contra viento y marea que las emociones brotan por cada poro poniéndote la piel de gallina. Os voy a contar uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi abuelo.

Si somos capaces de acordarnos de las tablas de multiplicar, ¡cómo no vamos a ser capaces de recordar esa canción que siempre te hizo llorar!

Mi abuelo, como os he dicho, era todo un señor. Le gustaba mucho Sinatra. Cuando estaba ya en el hospital apenas quedaba nada de él. Estaba ya muy deteriorado y cada vez más desorientado, por lo que sufría mucho y se agitaba con facilidad. Mis tíos, mis padres y mi abuela estaban tristes y agotados y cada uno llevaba la pérdida como podía (es un duelo complicado porque apenas reconoces ya a la persona y sin embargo sigue estando viva y presente).

Y un día que iba a ir a verle al hospital me acordé de esta iniciativa tan bonita, "Música para Despertar", y pensé: "bueno, ya que tiene que estar ahí metido todo el día, igual puedo llevarle una radio o algo". Total, que al final cogí mi móvil y le hice una playlist de canciones de sus artistas favoritos. Se llamó "Cosas de caballeros". Aún la tengo guardada. Nunca olvidaré la cara que puso el abuelo Luis cuando le puse los auriculares y comenzó a sonar "My way" de Sinatra. Su expresión se relajó de repente y miró a mi abuela y le sonrió. Se quedo escuchando la canción con una expresión emocionada y a la vez en paz. Y comprendí que aún seguía ahí. Que esa canción había rescatado un poquito de su esencia aunque fuera durante 3 minutos.

Aún hoy en día me emociono cuando escucho esta canción y probablemente si algún día me hago mayor y termino como mi abuelo me gustaría que alguien también me pusiera esta canción a mí. Esta y las canciones de mi vida.

Nunca olvidaré la cara que puso el abuelo Luis cuando le puse los auriculares y comenzó a sonar "My way" de Sinatra.

Os animo a que probéis esto si tenéis algún familiar en esta condición, no hay nada que perder, sobretodo cuando ya están hospitalizados todo el día. Es una buena manera también de conocerles un poco mejor y de romper con la rutina de hospital.

También os recomiendo muy, muy fuerte echar un ojo a los vídeos de "Música para Despertar". Probablemente ya habéis visto alguno, circulan mucho por Facebook. A mí que estas cosas me emocionan tanto me parecen una maravilla, arrojan algo de luz y esperanza sobre la horrible situación que provoca esta enfermedad.

Hasta aquí puedo leer, hasta la próxima. "Guess It was my way".

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Alzheimer