Puede que estés en una relación tóxica y no lo sepas

Probablemente te hayas visto envuelto en una relación tóxica y quizás no te hayas dado ni cuenta.

4 febrero 2021 ·
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La relación tóxica no tiene porque ser una pareja aunque es lo más habitual que se relacione con relaciones amorosas. El tóxico puede ser desde la pesada de tu madre que te sobre-protege a esa amiga que te controla, se enfada cuando no te ajustas a su plan o te deja en ridículo cuando estáis con otras personas. Hay muchos tipos de relaciones tóxicas que pueden perjudicarte a la hora de relacionarte contigo mismo y con tu entorno.

Para ello, hemos hablado con el psicólogo Daniel Wang Ye, experto en relaciones y sexualidad, para que nos ayude a cómo identificar una relación tóxica.

El primer paso para encontrar la solución es identificar el problema. Para ello te damos las claves y te ayudamos a identificar esa relación tóxica.

¿Cómo podemos identificar que tenemos un relación tóxica?

Ante todo, hay que aclarar que no existen personas tóxicas, sino conductas y actitudes tóxicas que, hacen que una relación de pareja se convierta en tóxica. Muchos de nosotrxs hemos sufrido en algún punto de nuestras vidas alguna conducta de este estilo. En casos extremos nos podemos encontrar con conductas graves de violencia psicológica y/o física. Podemos identificar estas conductas cuando no nos benefician personal ni psicológicamente, es decir, nos restan más que nos aportan. Varios expertos han ido identificando varias características que se pueden resumir en:

Exceso de control, celos y vulnerabilidad de la privacidad. Cuestiona tu entorno social, investiga el teléfono móvil y las redes sociales, pregunta constantemente dónde estás, etc.

Continuas discusiones. Abundantes faltas de respeto, se pierde la imagen de la pareja como confidente.

Chantaje emocional. Hay reprimendas si no haces lo que te indica tu pareja (p. e. se enfada, te retira la palabra, rencor, etc.).

Falta de reconocimiento. Tus méritos son minimizados y muchos de los problemas se les resta importancia, incluso se ridiculizan (p. e. “no es para tanto”, “te quejas por vicio” ...).

Poco autocuidado y desgaste emocional. Tu opinión queda relegada a un segundo plano, asimismo, se dejan de hacer ciertas actividades con otras personas para evitar conflictos con la pareja.

A nivel sexual, se mantienen relaciones sexuales sin tener ganas, simplemente por complacer a la pareja. De igual modo, aparecen chantajes para realizar conductas sexuales que no te agradan, que, si se realizan, son para no generar posibles disputas. Todo esto provoca, en definitiva, una mayor insatisfacción sexual.

Todo esto provoca que la persona se sienta poco querida y presente ansiedad, tensión y malestar corporal, agotamiento, insomnio, inseguridad, rabia, tristeza entre otros síntomas y/o emociones, provocando que la autoestima y felicidad se vean mermadas.

El problema que tiene estas actitudes es que en muchas ocasiones son minimizadas o incluso normalizadas en nombre del amor.

Ya hemos identificado al tóxico ¿Pero ahora qué?

Para hablar de relación tóxica tenemos que hacer referencia, de igual manera, de lo que es una relación de pareja saludable. Esta se define como aquella donde ambos miembros cuidan de la otra parte, buscando su felicidad, preocupándose por sus inquietudes, preocupaciones e intereses sin olvidar las propias.

Salir de estas relaciones es difícil, dado que depende mucho del contexto donde está ocurriendo (p. e. hijxs a cargo, pocos recursos económicos, miedo, educación recibida, etc.). Para ello, hay varias recomendaciones que se pueden seguir:

Es normal sentirse confuso. No hay que esperar a desenamorarte para salir de esta relación. Hay que tener en cuenta que, si la situación no ha ido a mejor, lo más probable es que nunca vaya a hacerlo.

Busca apoyo. Es importante rodearse de gente con la que puedas hablar de este tema, coge especial relevancia cuando se está sufriendo maltrato físico o psicológico. Hay servicios y espacios seguros con profesionales que pueden ayudarte a dar los primeros pasos.

Cuida de tu salud mental. Este tipo de relaciones dejan emociones de culpa, tristeza o vergüenza que requieren de tiempo y cariño, por lo que no debemos exigirnos un tiempo establecido, cada uno tiene su ritmo.

Fomentar el autocuidado. Muy relacionado con lo anterior, realiza o retoma aquellas actividades o aficiones de tu agrado, esto repercutirá positivamente en tu autoestima.

Es labor de cada uno hacer autocrítica, analizar su relación y barajar la opción que consiga mayor bienestar personal, siempre recordando que una relación sana es aquella que te suma, no te resta; aquella que fomenta tu autoestima, te respeta y te escucha, no lo contrario.

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