Capitalismo, violencia, derecho al cuerpo y a la sexualidad. Hablamos de Poliamor

El Campus de Ciutadella ha acogido el III Congreso Internacional de No Monogamias y Relaciones Contemporáneas. ¿Está el poliamor poniéndose de moda? Académicos y...

11 diciembre 2019 ·
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El Campus de Ciutadella ha acogido el III Congreso Internacional de No Monogamias y Relaciones Contemporáneas. ¿Está el poliamor poniéndose de moda?

Académicos y activistas nos reunimos el pasado fin de semana en la ciudad condal para hablar de formas de amor contemporáneas y todo tipo de relaciones poliamorosas. En un contexto muy político, muy activista y, sobre todo, muy feminista. Un congreso organizado por la escritora y activista Brigitte Vasallo, de la mano de Carolina Astudillo y la organización Emboscada Colectiva. Desde un primer momento, nació para no ser el típico congreso académico, sino para abrirnos un espacio más allá de los amores románticos.

Si has leído alguna vez a la Vasallo (si no lo has hecho, te recomiendo que te hagas con una copia de “Pensamiento monógamo, terror poliamoroso”) sabrás de su lucha contra la monogamia. Tal y como recoge el programa, no es una práctica sino un sistema que intersecciona con todos los sistemas de nuestras vidas: género, deseo, capital, racialización, la normatividad de los cuerpos… Sus primeros estudios, que datan de finales del siglo XIX, muestran que es una construcción social que se basa en una ideología capitalista y patriarcal.

La encargada de abrir estas charlas fue Mari Luz Esteban, autora de libros como “La muerte de mi madre me hizo más libre” o “Crítica del pensamiento amoroso”. “Descentrar el amor” fue el nombre de la ponencia, donde la escritora sostiene que el pensamiento amoroso es un régimen emocional. Mari Luz afirman que produce un desequilibrio muy importante en las mujeres y que sostiene el sistema político.

Nos presentó también un decálogo con diez claves para extrañar el amor.

Van desde “Apostatar de la Monogamia”, “Regular el romanticismo”, “Desnudar el amor en toda su crudeza” o “Pensar y revindicar el “entre” espacios y relaciones”.

Para alguien que ha sido practicante del sistema monógamo de relaciones, ha supuesto un mundo nuevo de colores entre lo que creía y lo que me han hecho creer. Si ya mi poca fe en las relaciones exclusivas se había tambaleado en los últimos años, esta parada me ha servido para querer abrirme a nuevas formas de relacionarme en pareja.

Hablar de poliamor es también hablar de capitalismo, de violencias, del derecho al cuerpo y a la sexualidad.

Si eres como la mayoría de mortales, palabrotas como poliamor o no-monogamia puede sonarte muy raro al principio, y si te atreves a sumergirte en ese mundo, terminarás más perdida aún que cuando entraste.

Vasallo lo explica muy bien con una palabra que repite mucho y es muy significativa: jerarquía. La monogamia no es una práctica, es un sistema. Que todos los mortales la percibamos como una práctica hace ver lo bien montado que está el sistema. Ni siquiera el colectivo LGTB se libra. Hay un modelo hegemónico de relaciones heteronormativas y la prueba está en que la mayoría de europeos viven en pareja.

Tal y como explicó Águeda Ferra Riera en su ponencia “La pareja monógama: análisis de la función social del amor romántico”.

“En la Europa premoderna el matrimonio era una cuestión económica, más que de afecto.

A finales del siglo XVIII se empieza a unir el matrimonio con la idea de amor romántico. Coincidiendo con el auge de la novela de amor, y la gente empieza a introducir en sus vidas esa forma de vivir el amor.”

Todavía me resulta difícil de asimilar si tenemos en cuenta las diferentes terminologías y la multitud de relaciones que se pueden vivir dentro de la no monogamia. Te sorprenderá saber que incluso dentro del poliamor, pueden existir las mismas dinámicas que en una relación monógama. Por muchas personas que seáis en la relación.

Me resultó sorprendente todos los entresijos que esconden las relaciones monógamas y cómo todo está montado en base a ellas. Piensa en un coche, en sus dos plazas delanteras. Piensa en una casa, con su dormitorio principal y las habitaciones para los niños. Tal y como expusieron David Vegara y Jaume Puchalt en su ponencia “El hogar poliamoroso”, donde dejan claramente que la arquitectura también está construida a base de monogamia.

Pensar en el poliamor como forma promiscua de relacionarse es muy del siglo XX.

¿Pero qué opinan los jóvenes? Noelia Teijeiro Cal, de la Universidade da Coruña, lo explicó muy bien en su trabajo “Jóvenes españoles ante las relaciones no-monógamas”. Dejó claro que estos vínculos todavía siguen siendo objetos de prejuicios (sobre todo en el núcleo familiar), una vez más, sobre todo en las mujeres.

“La mayoría de los sujetos deciden mantener este tipo de vínculos afectivos a partir de un desencanto con las relaciones monógamas. Siempre se inician en las relaciones afectivo-sexuales de manera tradicional, con frecuencia por presiones sociales. (…) Finalizada la relación, toman conciencia de que las relaciones exclusivas no representan sus ideales y es ahí cuando empiezan a informarse y a probar otro tipo de vínculos no convencionales.”

Tal y como reza el refrán “el que no es gay es porque no está informado”, igual es que tus relaciones no funcionan porque las estás planteando desde el lado equivocado.

Desligarse de la monogamia no es fácil. Es algo que nos ocupa mucho espacio en la mochila que llevamos en la espalda y que hemos ido llenando desde pequeñitas. Pero ya que nos estamos deconstruyendo cada vez más, despojarnos de esas ideas de mitos románticos y amores Disney, es igual de necesario para llegar a deconstruirnos del todo.

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