Los mitos y los timos del amor romántico

Desde que somos pequeñas recibimos mensajes sobre el amor en los cuentos, los libros, las películas o las canciones. Mensajes que nos enseñan cómo...

22 julio 2020 ·
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Desde que somos pequeñas recibimos mensajes sobre el amor en los cuentos, los libros, las películas o las canciones.

Mensajes que nos enseñan cómo se supone que debe ser el amor, lo que tenemos que sentir y hasta qué tipo de relaciones son válidas y cuáles no. ¿El problema? Que las historias de Hollywood nunca son reales, los cuentos se escriben a base de estereotipos y las canciones como “Sin ti no soy nada” nos hacen aprender lo que es el amor malamente.

Que son los mitos

Según el escritor y filólogo Carlos García Cual, “mito es un relato tradicional que refiere la actuación memorable y ejemplar de unos personajes extraordinarios en un tiempo prestigioso y lejano. (…) explican aspectos importantes de la vida social mediante la narración de cómo se produjeron por primera vez tales o cuales hechos.”

Los mitos son un conjunto de creencias arraigadas en la sociedad, que aprendemos desde que somos pequeñas a través de los cuentos, nuestras relaciones familiares, los medios o la cultura. A pesar de que son historias del mundo nada racionales, sus valores se siguen transmitiendo y reproduciendo en la sociedad actual.

Los mitos explican y justifican el origen o la razón de ser de aspectos de la vida social. Ayudan a saber de dónde venimos aunque no sirven para explicar la realidad, todo lo contrario. A través de relatos cosmogónicos, morales, atropológicos… nos dan una respuesta contradictoria a preguntas trascendentales que no nos llegamos a cuestionar.

El origen de los mitos

En su origen ayudaban a las personas en sus aspiraciones más trascendentales, a hacer frente a los conflictos. Aunque muchas veces estos mitos son contradictorios, han sido base de todas las culturas humanas.

Según el mitólogo Joseph Campbell, la función del mito es apoyar el orden social, para así integrar al individuo. En esta línea, el filólogo G. S. Kirk, afirma que surgieron como trucos narrativos para socializar a lxs niñxs y facilitar su integración en la sociedad.

La mayoría de estos mitos surgen en la época medieval y se consolidan en el Romanticismo. Pero tal y como nos cuenta Coral Herrera, los mitos no permanecen invariables. Cambian con las culturas, adaptándose a las nuevas realidades políticas y socieconómicas de cada lugar.

Así pasa con los mitos del amor romántico. En la cultura occidental, aunque con pequeñas variaciones, estos mitos siguen cumpliendo esas funciones. La idea del amor romántico está basada en un tormento cíclico que nos eleva espiritualmente.

Nuestra cultura amorosa viene del romanticismo del siglo XIX, donde los hombres eran ciudadanos de primera y las mujeres objeto de deseo para ellos. Supongo que dos siglos no son suficientes para que cambien algunas cosas.

El amor romántico es un producto cultural

El amor romántico es una construcción social que se basa en la pareja heterosexual, la familia nuclear y el imaginario social. Con ciertas características típicas como el gusto por los amores imposibles, la hiperidealización del amor o la persona amada.

La estructura típica de una narración amorosa se repite en cuentos, películas, libros y series desde que somos crías hasta que nos hacemos adultas: chico y chica se enamoran, se enfrentan a un montón de obstáculos que superan para poder vivir su amor en libertad.

Todo esto suena muy bonito, hasta que el patriarcado llega para estropearlo todo. Parejas cisheterosexuales, monógamas y totalmente complementarias que dejan fuera todo lo demás.

Los cuentos son siempre muy diferentes para ellos y para ellas. Los roles de género juegan un papel muy importante. Él es siempre el protagonista de la acción, mientras que ella es el sujeto pasivo a la espera de que la rescaten. El amor romántico se recrea en el estereotipo de que los chicos han de comportarse como perfectos caballeros y ellas como dóciles damas.

Y es que los principales mitos de esta cultura romántica son lxs protagonistas de la historia. Las princesas y los príncipes que perpetúan los roles de género con estereotipos de ideologías patriarcales.

¿Qué pasa con las parejas del mismo género? Pues que, a pesar de no encajar en este imaginario colectivo, tratamos de meternos con calzador en este modelo relacional tan binario y heteronormativo. Reproducimos las mismas dinámicas que los heteros, aunque su fundamento básico es la polaridad y compatibilidad del sujeto masculino y femenino. ¿Con resultados desastrosos? Por supuesto.

Los mitos del amor romántico

Los mitos del amor romántico se podrían definir como una serie de falsas creencias, de cómo surge y funcionan las relaciones de pareja. Como todos los mitos, no tienen ningún tipo de fundamento lógico o racional, pero son estructuras muy sólidas que nos marcan a la hora de entender (o malentender) las relaciones de pareja.

El amor romántico se trata de aceptarlo todo en nombre de un sentimiento. El problema es que el amor no se parece en nada a lo que nos enseñan estos mitos, que se mezclan con las típicas frases que nos hacen entender fatal las relaciones de pareja. “Los que se pelean, se desean”, “El amor duele”, “Si me quiere, cambiará” o la falacia típica de “Los polos opuestos se atraen”.

Son muchos los mitos que podríamos nombrar relacionados con el amor romántico, pero voy a centrarme en los 10 mitos principales más extendidos en nuestra cultura, divididos en 3 categorías.

Mitos aparecidos en el amor cortés y reforzados en el romanticismo: mito de la equivalencia, mito de la omnipotencia.

Introducidos por el cristianismo: mito del emparejamiento, mito de la exclusividad, mito de la fidelidad.

Mitos influidos por factores socio-biológicos-culturales: el mito de la media naranja, mito de los celos, mito del libre albedrío, mito de la perdurabilidad, mito del matrimonio.

El mito / el timo, por qué los mitos no funcionan

Aunque los mitos hayan evolucionado desde la Edad Media, mantienen una esencia que no se parece en nada a la realidad. La estructura del cuento clásico sigue siendo la misma, solo que cada vez más alejada de la realidad social actual.

No todas las relaciones son heteronormativas, no todas las personas perpetuamos los estereotipos de género y, desde luego, las relaciones monógamas ya no son la norma.

La idea del amor romántico no está ahí tan arraigada de casualidad. Nunca podremos librarnos de la cultura ni de la sociedad porque formamos parte de ella, pero podemos hacer tambalear nuestro sistema de creencias haciéndonos preguntas que nunca quisieron contestarnos.

Tenemos que desmontar el amor romántico y dejar de justificar comportamientos hacia personas que no nos quieren bien. El amor no duele, el amor de verdad no tiene que doler. Tampoco el amor puede con todo, es solo un parte de las relaciones. El amor no siempre es suficiente porque hay personas que, por mucho que se amen, no pueden estar juntas.

“Vivieron felices y comieron perdices.” Seguro que estarás harta de escuchar esta dichosa frase, protagonista de todos los finales de cuentos populares que nos contaron en nuestra infancia.

Se acabó el Disney

Con el Disney en nuestra infancia empiezan las fantasías sobre el amor romántico. ¿Pero acaso tú te has comido alguna perdiz con alguien? Nos han vendido esa idea para tenernos entretenidas y al final nos hemos cansado.

Si, al igual que yo, eres de esas que se cuestiona cualquier imposición social y cultural, puedes echar un vistazo a esta ilustración publicada por Huck sobre los afectos.

Ilustración · Huck, huckisup.wordpress.com

Si el amor romántico es aceptarlo todo en nombre de un sentimiento. Aquí una que se baja del carro. Si los grupos disidentes no hacemos cuña en el sistema amoroso actual, no podemos pedir que lo hagan desde la heteronormatividad, que está más alineada con el sistema que nosotras.

“Se acabó el Disney”, como grito de guerra. Para romper las estructuras tradicionales de pareja. Tener claro que no somos seres incompletos sino íntegros, como mejor forma de lucha contra el cisheteropatriarcado.

Más éticas de cuidado y menos medias naranjas, menos príncipes azules y más princesas guerreras empoderadas. Estamos en 2020 y es hora de empezar a escribir cuentos nuevos alejados del heterosexismo y roles de género estancos.

Al final se trata de alinearnos muchas veces con las coherencias de una misma, una revisión suele llevarte a otra, a veces sin darte cuenta. Te encuentras desmontada por todas partes, pero al menos con la cabeza en su sitio. Con las preguntas contestadas y teniendo claras tus propias respuestas.

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