¿Qué está mal en Grindr?

Tengo un problema con Grindr, como gran parte de los hombres del colectivo.

10 noviembre 2021 ·
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Pero 4 millones de gays no pueden estar equivocados. O sí, pero Grindr tiene algo que engancha. Si la app cuenta con un 77% de usuarios insatisfechos, ¿cómo se explica el tráfico diario de millones de usuarios? ¿Qué hacemos mal en Grindr y qué tiene de malo la app?

Es poco probable que tenga que explicarte lo que es el Grindr, la app más descargada de citas gays del mundo desde 2009. Es esa app en la que entras y pone que no compartirá nada en tus RRSS, pero lo de vender tus datos a terceros no lo menciona por ningún lado.

Los usuarios habituales sabemos que Grindr es una movida muy diferente a cualquier otra app de ligoteo. Las dinámicas que se usan dejan mucho que desear y no todos sabemos minimizarlas.

Olvídate de la idea de que Grindr es el Tinder de los heteros. Grindr va más allá, siempre. Tiene hasta sus propios heteros: heterocuriosos o heteroflexibles, con una cosa en común: a ninguno les cabe la cabeza en la foto. La distancia en Tinder es en km, en Grindr se mide en metros. “¡Hazte con todos!” no es solo el lema de Pokemon Go.

Grindr es ese sitio donde existen cientos de hombres disponibles para follar a un solo click, como el mejor mercado de carne gay. Cualquier persona te envía desnudos no solicitados para romper el hielo. Para qué una aburrida formalidad como “¿Cuál es tu nombre?” antes de una foto polla. Es que los tíos no estamos para perder el tiempo y hay que poner toda la carne en el asador, aunque esa carne sea la que te cuelga entre las piernas.

Grindr no son solo foto pollas como carta de presentación. Las prácticas extremas, la venta de drogas o el intercambio de dinero por sexo, se dan cita en la app de forma diaria.

Es muy habitual que cualquier usuario anónimo te ofrezca dinero por vender un poco tu cuerpo. No sería un problema si no fuera por la presencia de menores en la app y la normalización de ciertas prácticas de la mano de plataformas como OnlyFans. Muy lícitas cuando eres adulto y consciente de los riesgos que supone exponer tu cuerpo en la red. El problema viene cuando hablamos de personas que están creciendo, con todo lo que supone.

¿Es Grindr el culpable de cómo nos relacionamos los hombres o solo el reflejo de cómo lo llevamos haciendo desde que Cher creó el mundo?

Me atrevería a afirmar que la mayoría de usuarios, han bajado y reinstalado la app varias veces. ¿Por qué siempre volvemos, aunque no nos haga bien? ¡Fácil! Esa es la palabra. Es algo a lo que es fácil engancharse, las recompensas son muy buenas.

En las apps de citas, Grindr es lo más parecido al consumo desmesurado de porno gratuito, con final feliz en muchos casos. Nos resulta atractivo porque su finalidad es el sexo casual y follar tiene cosas muy buenas. Al final llegar a relacionar la app con sexo y sexo con sensaciones positivas, hace que nuestro cerebro se auto boicoteé.

Los likes molan mucho, pero un nude que precede a un encuentro sexual, mola mucho más. Es fácil caer en un bucle de curiosidad por saber quién será más compatible, más guapo, más joven o más dotado.

Sin satanizar las prácticas sexuales, lo que sí cuestiono son los fines para conseguir los medios. Las mentiras que utiliza la gente para venderse como producto son de lo más innecesarias. ¿Por qué mentir para un polvo pactado?

Se confunde muchas veces el conocimiento de cómo funciona Grindr, para poder justificarte de ser un gilipollas. Asumir que estás entrando en un mundo superficial, no te da derecho a insultar a las personas. El rechazo forma parte del juego, correcto, pero ser una persona normativa no te da derecho a humillar a nadie.

¿Empatía? ¿Qué droga es esa? Se puede rechazar sin faltar al respeto. Que tenemos la mala costumbre de despersonalizar a todo el mundo que está detrás de la pantalla y olvidamos que son personas reales.

Hay un montón de RED FLAGS que podría decirte sobre esta app, pero me iré a las más importantes.

·¿Empiezas tu vida sexual? Sal corriendo. Spoiler, te la jodes de por vida.

La importancia de tener relaciones sexuales sanas cuando empiezas en el sexo debería ser asignatura obligatoria. Y esto es uno de esos melones que parece que no gusta abrir. Sí, asume que hay hombres adultos a la caza de chicos que no saben dónde están los límites del placer. Por no saber decir no a ciertas cosas y porque el poder siempre va a estar en manos de los adultos.

·¿Pareja estable? ¿Amigos? ¡Culpable!

No seré yo quien niegue la posibilidad de que esto ocurra, pero no es lo habitual. Lo que sí tendrás es mucha frustración si vas con la idea de encontrar al amor de tu vida en esta app. Tampoco esperes hacer amigos, aunque se pueda dar el caso. Ten siempre bajas las expectativas. Grindr es un mundo de sorpresas, pero la mayoría son desagradables. Y si encuentras pareja te regalo un puticonsejo: “Lo que Grindr te da, Grindr te lo va a quitar”.

·¿Complejos? Si quieres un consejo: escapa.

Grindr no es ni seguro ni un entorno positivo para las personas con problemas de autoestima. Aquí el éxito se mide siempre en horas de gimnasio. Pilares básicos como la empatía brillan por su ausencia y si no vas a ser capaz de trivializar la app, es probable que tengas situaciones muy incómodas de forma habitual. Por salud mental desinstala y no mires atrás.

·¿Duelo por ruptura? Ni se te ocurra. Si no confías tu salud mental al camarero, tampoco bases tu estabilidad emocional en el consumo de cuerpos.

Que un clavo saca otro clavo y todo lo que tú quieras, pero Grindr es una ferretería y sabes que no te vas a quedar con ninguno de esos clavos. Es absurdo pensar que el sexo con gente aleatoria te ayudará a superar a tu ex el tóxico. Date un respiro mientras te arreglas el ático, a veces es muy difícil volver del lado oscuro.

Poco se habla para lo mucho que importa de cómo nos relacionamos los gays entre nosotros. Los gays somos la cara bonita y visible de todos los anuncios LGTBI+. Sobre todo si eres normativo, blanco, cis, masculino y con el suficiente dinero para dejarte en el Circuit 4 meses de alquiler.

Se habla tanto de ese “mundo gay” en el que todo es tan maravilloso, como si ser gay fuese sinónimo de “ser de luz” y nada más lejos de la realidad. Grindr es el ejemplo más representativo de que el “mundo gay” es una gran mierda con purpurina de colores. Que la purpurina no os impida ver la mierda amigues.

Cuando entras en Grindr sabes a lo que vas a exponerte: hipersexualidad, sexismo, superficialidad, racismo y facilidad para la exclusión de cualquier persona no normativa, son la norma en la red social.

Es muy fácil escudarnos que aquí “si ya sabes lo que hay, no te metas”. Como si cerrar los ojos para estar tranquilas siendo parte del problema, nos quitase automáticamente la culpa. Ojos que no ven, pollazo que te comes. Y es que, si toca cuestionarse los privilegios, ya no es tan divertido.

Los gays llegamos a la edad adulta teniendo que soportar las mismas machiruladas en espacios que se presuponen seguros. Aceptar nuestra sexualidad creciendo en una sociedad lgtbifóbica, hace que nuestros problemitas estén un poco por encima de la media.

“No locas, masculino por masculino o busco discreción” son algunas de las lindeces que los gays nos encontramos a diario tanto en RRSS como en nuestro día a día. Todo esto dentro de nuestro propio colectivo. Pero la plumofobia nunca viene sola. Las racistadas varias, la transfobia o la gordofobia también tienen su espacio.

¡Basta! Si escribes cosas como “no chicos femeninos” o “solo masculinos” eres un pollavieja y no mereces follar con nadie.

Cualquier conversación que se da en Grindr es digna de ser analizada. Si no vas a ser capaz de reírte con tus amigas, cada vez que alguien te pida que le des bibe o le preñes, puede que este no sea tu espacio. O puede que sí lo sea pero tengas que hacerlo un poco más confortable.

El bloqueo está muy bien para estos casos. Nudes sin saludo, machiruladas varias, patriotismos rancios o racistadas son mis filtros, así que bloqueo bastante a menudo. Y Grindr me parece un lugar un poco más bonito.

¿Qué es lo que está mal en Grindr? Supongo que nada y todo a la vez. Grindr no es el problema, son las dinámicas que utilizamos. No deja de ser una red social que usamos de una forma u otra. Si la sabes utilizar, Grindr cumple su función, incluso a veces te sorprende si dejas de darle la importancia que ninguna red social tiene.

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