¿Puede el porno feminista cambiar las relaciones sexuales del futuro?

El “porno feminista”, también conocido como “porno ético” es un nuevo género de cine pornográfico. Nace con el objeto de inspirar y alentar a...

28 agosto 2020 ·
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El “porno feminista”, también conocido como “porno ético” es un nuevo género de cine pornográfico.

Nace con el objeto de inspirar y alentar a las mujeres para reconsiderar su libertad en la sexualidad, así como en la igualdad de derechos.

¿Cuántas veces hemos oído decir, hombres, mujeres y quienes se identifican por en medio.“El porno no es real”? Sin embargo nunca se ha concedido la posibilidad de plantearse el porqué no lo es, y por lo tanto de actuar un cambio. Efectivamente, una mujer no disfruta de la forma en la que nos enseña el porno, el sexo no está únicamente centrado en el placer masculino como parece, un orgasmo no es tan fácil de alcanzar. Y una relación sexual no se desarrolla solo entorno al concepto de la penetración.

La controversia sobre la pornografía se remonta a los comienzos del movimiento feminista,

momento cuyo debate alcanzó gran virulencia durante las guerras feministas de la sexualidad de la década de los 80. La polémica nació porqué la industria de entretenimiento para adultxs, junto a muchas más, no deja de ser la mirilla a través de la cual las mujeres se presentan, y a veces tratan, como un objeto.

El objetivo de la pornografía es presentar contenidos sexuales explícitos con el objetivo de provocar excitación en lx receptorx, la característica principal de estas obras es que el acto sexual se concreta efectivamente frente a las cámaras.

Las feministas de la segunda ola sostienen a menudo la firme convicción de que la opresión o cosificación sexual son inherentes a toda la pornografía – por lo tanto, tampoco se salva este nueve género... Mientras que las feministas de la tercera ola aspiran alcanzar la libertad sexual. Así como la igualdad de derechos, mediante su participación profesional en el entretenimiento para adultos. Hasta ahora el porno ha sido visto y vivido como entretenimiento, otro placer lúdico para los momentos libres. Pero ¿quién imaginaría que se convertiría en la educación sexual de las generaciones más jóvenes?

Ahora se necesita plantear un plan de acción: al igual que en las series televisivas, los relatos audiovisuales se convierten en un reflejo de la realidad, del que tomamos inspiración. ¿Sabes que significa esto? El tipo de contenido que viene consumido puede alterar la forma en la que se toman decisiones y en como se ve (o se opina que debe ser) la realidad.

Ya no se puede tratar como un nicho cuya presencia no tiene repercusiones en nuestra cultura y en nuestro modelo relacional.

Consumidorxs y productorxs tienen que enfrentarse a la realidad: el sexo ‘de verdad’, también tiene que ser visibilizado en el porno, no solo las fantasías eróticas.

La asociación de pornografía feminista que organiza el “Premios a la Pornografía Feminista” (Feminist Porn Awards, FPA) dio a conocer este género a un público más amplio, alentó su mayor cobertura en los medios comunicación y contribuyó a la unidad de la comunidad de directorxs, productorxs y actorxs cinematográficxs, y de lxs aficionadxs.

La educadora sexual, pornógrafa feminista y coeditora de The Feminist Porn Book, Tristan Taormino. Lo define como “una forma de arte que procura la igualdad de género y la justicia social”. ¿Qué aporta el porno feminista que no se ha podido ver hasta ahora? La producción se crea de forma ética, desde la experiencia en el rodaje. A la remuneración de los actores y actrices, pero lo que realmente destaca son el trato y la seguridad que proporcionan mientras se trabaja.

El acercamiento moral hacía lo que supone grabar una escena o una película erótica, es una relación de solicitud y estima hacía el reparto, buscando su aprobación, seguridad y bienestar. Un actor u actriz ya no fingirá sentir placer para terminar le escena a tiempo. Sino que se le dedicará el tiempo necesario para que sea orgánico, natural, cómodo y respetuoso.

Con este acercamiento si que el porno podrá servirnos como ejemplo. No solo para vivir desde fuera la experiencia de un encuentro sexual, sino para acercarnos a lo que es el respeto a la hora del encuentro.

No solo se trata de expandir las nociones de deseo, belleza, satisfacción y poder a través de formas de representación no convencionales.

Ninguna de las prácticas que se pueden practicar son ‘buenas o malas’. Pero si pueden ser respetuosas o no. El objetivo general del porno feminista es empoderar a los intérpretes y a su público a través de una información honesta, inclusiva y real.

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