Camarero, hay un ex en mi sopa.

Tu ex-novio giratorio, “gira gira pero nunca torio”.

2 abril 2019 ·
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Probablemente uno de los duelos más chungos que se pueden dar en la vida de una persona es la ruptura con su ex-pareja. Después de una ruptura uno puede pasar por una, varias o todas las fases de un duelo común. Tristeza, negación, ira, tristeza, negociación, aceptación, helado de chocolate, dulce de leche, oreo… Esto no es un patrón rígido. Uno puede experimentar varias, solo una, quedarse en bucle una tras otra, muchos factores influyen en el proceso.

La clave en todo este asunto es que, hoy por desgracia, al fallecer Margarita, 87 años, adorada abuela y madre, su familia vivirá un proceso de duelo para aceptar que Margarita ya no está con nosotros. Margarita vivirá en el recuerdo de sus hijos, nietos y demás allegados. Cuando se rompe una relación, la experiencia y sensación de pérdida se asimila bastante a la pérdida de un ser querido.

Sin embargo, esta persona, tu ex, al contrario que Margarita, no es "tan solo" un recuerdo, sino que sigue ahí (digamos por fortuna en la mayoría de los casos). No solo sigue ahí, sino que probablemente será una persona con la que compartes uno o varios aspectos de tu vida como aficiones, amigos, conocidos, ámbito laboral, vivienda, animales a cargo… Por lo que el proceso puede alargarse mucho o ser a veces conflictivo, en definitiva generar malestar.

¿Y qué hacemos entonces? ¿Cuál es la relación idónea con un ex?

Después de una ruptura uno puede pasar por una, varias o todas las fases de un duelo común. Tristeza, negación, ira, tristeza, negociación, aceptación, helado de chocolate, dulce de leche, oreo…

¿Y qué hacemos entonces? ¿Cuál es la relación idónea con un ex? Lo cierto es que si tuviera una fórmula para esto, probablemente me forraría al instante o la industria del desamor me haría desaparecer. Pero, algo haréis los psicólogos para ganaros el pan. ¡¿no?! Diréis.

Efectivamente, hoy vamos a poner nombre, que siempre gusta, a muchas situaciones por las cuales habréis pasado con alguna, varias o futuras ex-parejas. Así que tú, el que crees que no pinta nada leyendo esto, quédate, por prevenir. Vamos a hacer un cuestionario, que esto a los psicólogos nos encanta y horroriza al mismo tiempo, como a Carmen Lomana la playa:

¿Cuántos habéis sentido que nunca volveríais a querer así a una persona?

¿Has pasado por una o varias fases de stalkeo absoluto de redes sociales hasta llegar a la prima de la que trabaja con el hermano de tu ex?

¿Y por la fase de no poder pasar por ciertos lugares, escuchar cierta música o hacer ciertas actividades?

¿Has tenido que escuchar cosas para las que no estabas preparado porque "ahora somos amigos"?

¿Le has escrito de fiesta, en ciertas condiciones y con ciertas intenciones?

¿Y un domingo de resaca?

¿Te has sentido vacío?

¿Cuántos habéis sentido que nunca volveríais a querer así a una persona?

¿Te has sentido vacío?

¿Habéis pensado que nunca volveríais a gustar a alguien como le gustabais (o le gustas) a tu ex?

¿Habéis tenido algún gesto por compasión hacia vuestro ex?

Estas y otras muchas situaciones pueden ser más comunes de lo que creemos tras una ruptura de pareja. Algunas de ellas no tienen por qué crear un malestar significativo en la persona, sin embargo si estas situaciones se dan con mucha frecuencia, intensidad y de forma mantenida en el tiempo, pueden acabar resultando un problema de salud.

Se suelen dar por lo que se conoce comúnmente como "enganches". Estos enganches son conductas, pensamientos, emociones, que complican poder poner un punto final a nuestras relaciones: obsesión, sentimientos de soledad y desesperanza, autocompasión o compasión por la ex pareja, sentimientos de culpabilidad o dependencia emocional de la ex pareja.

¿De dónde provienen estos enganches?”

Estos enganches son conductas, pensamientos, emociones, que complican poder poner un punto final a nuestras relaciones. Y ahora se plantea la gran pregunta: “¿De dónde provienen estos enganches?”.

Vamos a ir tirando del hilo, ¿preparado? Los enganches son formas de evitar poner punto y final a una relación. Poner punto y final a una relación significa prescindir de lo que significa o ha significado para ti tu expareja. ¿Qué ha supuesto para ti tu ex pareja? Te daré unas pistas a modo de ejemplo. Probablemente supuso una fuente de amor, intimidad, seguridad, comprensión, empatía, atracción, placer en todos los sentidos, complicidad, compañía, etc.

Vale, entonces lo que intentamos a través de estos enganches es mantener en nuestra vida el amor, la empatía, la seguridad, la intimidad, la atracción, el placer, la comprensión… ¿No os suena un poco raro así dicho? Quiero decir, si la mayoría de nosotros hemos podido experimentar todas estas cosas con una o mas de una persona, ¡no podemos hacer de nuestro ex el o la portadora única y absoluta de todo esto!

Pensadlo, no es esa persona la que nos ha hecho amar.

Lo cierto es que, independientemente del ex que estemos hablando, la capacidad de amar, de intimar, de sentirse seguro, de comprender, de empatizar, de atraer, de dar placer y que nos den placer… Todo ello reside en nosotros mismos. Pensadlo, no es esa persona la que nos ha hecho amar, sino que tú mismo eres el que ha amado.

Si tú has sido capaz de amar a alguien, lo más probable es que vuelvas a amar a otra persona. Ahora diréis: "Pero no es lo mismo!". Es esto lo más interesante del asunto. Lo más bonito de las relaciones a lo largo de la vida son las enseñanzas que nos llevamos.

Por supuesto no vamos a volver a amar de cierta manera. Esto es buena señal. Es señal de que habremos aprendido de esa experiencia. Así como hemos aprendido de otras que nos han hecho cambiar a lo largo de la vida. Incluso conoceremos a diferentes personas que nos inspirarán distintas formas de querer y amar. Si tú has sido capaz de amar a alguien, lo más probable es que vuelvas a amar a otra persona.

¿Quién soy o quiero ser?

El poner punto y final es siempre el preludio de otra etapa. En lugar de seguir mendigando migajas, intenta reunir el valor para mirarte de frente y preguntarte. ¿Quién soy o quiero ser? ¿Qué he perdido de mí y/o quiero recuperar? ¿Qué quiero o qué no quiero en mis futuras relaciones (porque aunque quizás ahora no lo veas, ¡pero las tendrás!)? Ten valor para mirarte a ti mismo y hacer de ti un hogar donde quieras quedarte siempre, porque al fin y al cabo uno siempre estará consigo mismo y eso sí que no cambiará nunca, mímate y reconstrúyete.

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