Mi vecino me envió una carta para que dejase de follar

A su abuela le molestaba cuando follábamos. La carta es tan graciosa que decidimos hablar con él

27 enero 2021 ·
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Poco o nada esperaban los vecinos del 4ºB recibir una llamada de atención por sus prácticas sexuales durante la cuarentena… Pero cuando vino en forma de carta que abordaba el tema de forma constructiva y delicada a la vez ¿qué hacer? Ellos no lo dudaron, enviaron la carta a un periódico, y usaron la excusa para conocer y entrevistar a su vecino del 3ºB.

En concreto, la carta ponía:

“Muy buenas, chicos. Soy el vecino del 3B, vivo justo debajo de vosotros. En realidad es mi abuela de 89 años. Yo vengo a visitarla muy de vez en cuando. Resulta, y que quede claro que yo no tengo nada en contra, que mi abuela tiene la habitación justo debajo de donde hacéis el amor y la cama suena bastante. Entender que mi abu es una señora chapada a la “antigua” y se siente muy incómoda. Quizás si ponéis el colchón en el suelo (solo mientras pasáis ese momento tan genial) suena menos y mi abuela está más tranquila, y así le dais una excusa menos para estar refunfuñando jaja. Gracias y disculpar las molestias. Saludos: vuestro medio-vecino.”

En la carta "Quizás si ponéis el colchón en el suelo suena menos"

Adri, de 26 años, trabaja como asesor inmobiliario y visita a menudo a su abuela Emilia en el madrileño barrio de Tetuán. Aunque actualmente no vive allí, él creció en la misma calle donde vive su abuela. Con ella pasó la cuarentena.

¿Qué te llevó a escribir la carta?

A: Fue durante unos días, antes no había pasado nunca. Mi abuela es de las que ve todo el día Telecinco. Y claro, ve Supervivientes y piensa “ay estas guarras, no sé cómo salen así por la tele”. Lo peor fue un día que se despertó a las dos de la mañana y estaba cabreada. Así que, al día siguiente, escribí el mensaje.

Es que las paredes de la casa son muy finas...

A: Sí, y además se escuchaba ese “ñac, ñac, ñac”. Que si llega a ser una silla u otro ruido, le podría haber dicho “no, abuela, no es eso”, pero claro… un ritmo tan coordinado, quieras o no… Mi abuela lo ha vivido también.

¿Cómo que lo ha vivido?

A: Pues que ella también ha tenido sus cosas… Que cuando suena ese ruido ¡no es de que estéis batiendo huevos! A eso me refiero...

"Un día que se despertó a las dos de la mañana y estaba cabreada"

¿Y tú abuela cómo es?

A: Hay dos formas de ver a mi abuela: por un lado es una señora chapada a la antigua, a la que cada vez le cuesta más entender cómo somos ahora, y por otro lado está mi abuela, el amor de mi vida, la señora que me ha cuidado más que mi propia madre. Es una señora que vive para todo el mundo y que siempre está pendiente. Es que a ver, tú dime qué abuela no es buena. Es como las madres, todas las madres son bonitas. Muy refunfuñona, se mete con todo y con todos. Pero lo hace con gracia.

¿Y ve mucho Telecinco?

A: ¿Existe otro canal para ella? Yo creo que ella piensa que lo que se compra es Telecinco y no una tele.

Aunque quizás no da la mejor imagen de las mujeres...

A: Pero es que mi abuela es chapada a la antigua. Para ella todas las niñas de hoy en día no dan buena imagen de por sí. A mi abuela le parece súper bien que estudies, pero estudia y búscate a un marido. Y cuando lo tengas, hazle la comida al marido, y sé la señora de la casa. 

"Para mí el confinamiento fue redescubrir el edificio"

¿Tuvo muchos hijos?

A: Solo tiene un hijo, mi padre, que falleció hace seis años. Para mí fue… Pues bueno, fallece tu padre, es algo natural: los padres mueren antes que los hijos. Hay que tirar para adelante. El problema es más cómo lo vivió mi abuela. Su marido, su único hijo… Nadie está preparado para eso. A veces hasta me llama como mi padre.

¿Tienes hermanos?

A: Tengo dos hermanas pequeñas que son gemelas. Rubias de ojos azules, igualitas a mí. Tienen 23 años. Es que somos adoptados. Mis hermanas de Rumanía y yo de Brasil. Con tres añitos yo y ellas siendo bebés. Pero son buenas e independientes. Y cuidan a mi abuela como nada.

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La carta en cuestión

Y tú también la cuidaste durante el confinamiento...

A: Sí, yo estaba trabajando en un bar, en la sierra, y me echaron del trabajo. Así que me vine aquí a pasar la cuarentena con ella. Para mí el confinamiento fue redescubrir el edificio. Por ejemplo, la chica de abajo, la veía bailar todos los días. Decía “voy a asomarme un rato” y allí estaba. Y cuando veía que me miraba, me escondía. Antes en este vecindario era todo gente mayor y los conocía a todos. Ahora veo a gente joven y ya no sé quién es.

Bueno, ahora has conocido a los del 4ºB...

A: Sí, y con las del segundo también la tuve durante la cuarentena. Yo me ponía a saltar a la comba en la terraza y se quejaban porque hacía mucho ruido. Así que un día les bajé tortitas para pedirles perdón.

La verdad es que no hay relación entre vecinos.

¿Tú crees que conocer a los vecinos ayudaría a que tuviéramos más cuidado? 

A: Pues depende, si los conoces y te caen mal, entonces quizás sería peor ¿no? La verdad es que no hay relación entre vecinos. Digo, en los recuerdos que yo tengo, las relaciones con los vecinos no van más allá de los encuentros en el ascensor. Pero a mí me parece que está muy bien ahora… Siempre que nos saludemos con una sonrisa y no haya mal rollo… 

¿Y si hiciéramos juntas de la comunidad como en Aquí no hay quien viva?

A: Lo de Aquí no hay quien viva no es realista para nada, porque la gente cuando llega a casa, llega a su lugar de descanso. La gente quiere estar con sus hijos, con su familia, o con sus compañeros de piso. Si te falta tiempo para ti, como para encima regalárselo a tus vecinos. Pero no sé, podemos empezar a ir a las reuniones de vecinos, o vamos a escribir cartas. Que durante el confinamiento ha funcionado… He tardado ¿nueve meses en saber quiénes sois los de arriba? Pues dale tiempo, pero ha funcionado.

La carta funcionó: o pusieron el colchón en el suelo, o dejaron de hacerlo.

La chica a la que, indirectamente, escribiste la carta, ya no vive aquí ¿Te hubiera gustado recibir una respuesta suya?

A: Sí, hubiese estado bien. La típica por detrás de “oye, vale, tendré más cuidado”. Al menos para saber cómo se lo habían tomado. Que no todo el mundo se lo toma bien. Aunque la recibí de forma indirecta: o pusieron el colchón en el suelo, o dejaron de hacerlo. Que no lo creo. Por su salud y por su bien hay que hacerlo.

Me gusta mucho tu carta porque es muy constructiva.

A: Es que se ve como un poco tabú y pensé: cómo lo escribo para que no suene mal. Si intentas decir las cosas con un poco de gracia, que al final te quedas más con la gracia que con el mensaje en sí, pues lo arreglas mucho más.

Gracias Adri por tu tiempo y por tu carta.

Gracias a ti. Ha tardado, ¡pero al menos así he conocido a los del cuarto!

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