¿Qué opinan las jóvenes españolas sobre la abolición de la prostitución?

En España la prostitución se encuentra actualmente en un estado de alegalidad. Hemos preguntado a tres jóvenes sobre la propuesta del gobierno para abolirla

6 abril 2022 ·
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El presidente de España Pedro Sánchez anunció a finales del año pasado un plan para abolir la prostitución. En el congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), "De este congreso sale un compromiso que llevaré a término. Avanzaremos aboliendo la prostitución que esclaviza a las mujeres en nuestro país". Un anuncio con él que el aparato del partido esperaba atraer a las votantes. Este manifiesto ha chocado con la opinión de grupos activistas de trabajadoras sexuales que abogan que con esta medida su industria se volverá más peligrosa.

La exvicepresidenta del Gobierno y hasta la renovación de la ejecutiva socialista secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, dijo que “en esta legislatura” están abiertos a abrir el procedimiento de una ley, aunque tampoco definió tiempos concretos para su desarrollo. Según Calvo, “no se puede ser feminista y regulacionista”. 

Para la ministra de Igualdad, Irene Montero, de Unidas Podemos, “la abolición de la prostitución no puede ser solo un eslogan”. “Debemos actuar contra la industria proxeneta y modificar la Ley de Extranjería para garantizar las vidas dignas de todas las mujeres”, ha asegurado. Montero remarcó la «necesidad imperiosa» de sacar adelante una ley con la que combatirá «todas» las violencias que se ejercen contra las mujere. «Incluida la explotación sexual». Garantizando los derechos de todas esas mujeres en contextos de prostitución con planes específicos de inserción sociolaboral. En este sentido se enmarcan los proyectos legislativos que ya están en marcha en el Ministerio de Igualdad (el de Libertad Sexual y la Ley Integral contra la Trata).

En España, el trabajo sexual fue despenalizado en 1995, por el contrario. Algunos actos asociados con el trabajo sexual están penados por la ley, como ejercer de "proxenetismo" o el trabajo como representante entre una trabajadora sexual y un cliente. El trabajo sexual no está reconocido como trabajo y no tiene estatus legal. Un estudio de la Universidad de Comillas de enero de 2022 ha aclarado que la industria de la prostitución mueve en España el 0,35 por ciento del PIB del país. Que en la actualidad equivale a 4.350 millones de euros.

La Red europea para la promoción de los derechos y la salud de las trabajadoras sexuales migrantes. Ha informado que entre el 80 y el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España son mujeres migrantes. Que provienen de Latinoamérica, Bulgaria o Rumanía y países africanos como Nigeria.

Izar Lizarralde, 21 años, Estudiante de Periodismo

¿Crees que la prostitución es un trabajo?

Siempre he defendido que dejar que una persona haga con tu cuerpo lo que le dé la gana a cambio de una cantidad de dinero no es trabajar, sino permitir un abuso sexual por necesidades económicas. Bien es cierto que, ahora que estoy desarrollando mi trabajo de fin de grado sobre el tema. Creo que no tengo la potestad de hablar en nombre de las mujeres que se dedican a ello, porque no conozco la motivación que hay detrás de cada una de ellas. Yo tampoco iría a trabajar si no fuese por dinero.

Aunque creo que el trabajo sexual supera unos límites difusos acerca del consentimiento y el abuso sexual. He conocido a mujeres que realmente lo disfrutan, pero se trata una minoría frente a los cientos de casos de aquellas violentadas bajo el yugo de la prostitución. Por ejemplo, en España el 80% lo hacen en contra de su voluntad. Al estar cara a cara con trabajadoras sexuales, he puesto en duda si con consentimiento, en una situación fuera de la precariedad, asegurando su integridad, disfrute y salud sexual; podría llegar a reconsiderarlo. Aun así, responder un sí rotundo a esta pregunta iría en contra de mis principios.

¿Qué opinas sobre la propuesta de abolirla en España?

Creo que es una propuesta utópica. En España el sistema actual de prostitución es alegal, por lo que, al no estar controlado. No se puede estudiar con exactitud la práctica de la actividad para saber por dónde empezar a solucionar la situación. Creo que para abolir algo hay que conocer sus características y ofrecer alternativas viables a las personas afectadas. ¿Cómo pretendes sacar a una trabajadora sexual de la prostitución si no tiene otra alternativa de trabajo? ¿Cómo controlarás la actividad ilegal y la trata que surgirán en la sombra del abolicionismo? ¿Qué oferta pones sobre la mesa para las trabajadoras racializadas sin papeles y las trabajadoras trangénero en riesgo de exclusión laboral? Por no hablar de la prostitución encubierta que seguramente surja, porque este trabajo es como una plaga, difícil de exterminar.

Me preocupa que al ilegalizarla, se haga más difícil de controlar y sea todavía más complicado asegurar unas condiciones medianamente decentes para las mujeres que no tengan otra alternativa. Defiendo que antes de abolir la prostitución. Hay que legislar por defender los derechos de las trabajadoras, para asegurar que su reinserción sea real y efectiva. Cuando se creen espacios de acogida y escucha. Se les dé formación para conseguir un buen puesto de trabajo, atención psicológica y la seguridad de un buen futuro alejado de este mundo. Es cuando se podrá empezar a hablar de abolición.

¿Separarías prostitución y trata? ¿Cómo crees que se puede llegar a la abolición real?

Por experiencia personal, al haber hablado con unas cuantas trabajadoras sexuales, ellas hacen un llamamiento constante a separar la trata del trabajo sexual. Las condiciones de las mujeres bajo la trata de personas son deplorables, pues se les coacciona a realizar actividades sin su consentimiento, se las traslada como mercancía alejándolas de sus seres queridos, se les engaña para sacar beneficio, se las explota, etc. En cambio, una trabajadora sexual  debería llegar al negocio por su propio pie.

Aunque seguramente sufra condiciones parecidas, habrá llegado a esa situación por otros motivos, no por obligación de una tercera persona, como la precariedad laboral, por ejemplo. Aun así, también creo que siempre que siga habiendo prostitución, habrá trata. Para acabar con el trabajo sexual hay que ofrecer las facilidades que he mencionado anteriormente, mientras que para acabar con la trata hay que poner todo el peso de la ley sobre los proxenetas. En cualquier caso, es necesaria la descriminalización de las trabajadoras sexuales y el apoyo emocional, económico y político para sacarlas de esta situación. 

¿Qué crees que sucederá en el futuro con el trabajo sexual?

Cuanto más indago en este campo, más distópico veo el futuro. Me parece una labor realmente complicada acabar con la prostitución, pues conlleva educación, políticas sociales, planes económicos… Hay tantos modelos e ideologías que me preocupa que los que realmente tienen el poder de acabar con ella no se pongan de acuerdo para hacerlo. Es fácil pensar en abolir el trabajo sexual en un país medianamente desarrollado como el nuestro. En el que podríamos implementar políticas que mejorasen las condiciones de las trabajadoras y les ofrecieran alternativas, pero ¿qué me dices de Sudamérica?, por ponerte un ejemplo.

Cuanta más precariedad, analfabetismo y falta de oportunidades haya en una sociedad, nos encontraremos con un mayor riesgo de trabajos forzados. Una persona sin esperanza, ni herramientas, ni aspiraciones, no va a poner en riesgo su sustento. Sin alternativas, no hay cambio. Si verdaderamente queremos acabar con el “trabajo” más antiguo del mundo, empecemos por educar en la igualdad, legislar por la igualdad e implementar la igualdad.

Isabel Serrano, 23 años, Estudiante de Sociología y Ciencias Políticas

¿Crees que la prostitución es un trabajo? ¿Qué opinas sobre la propuesta de abolirla en España?

La prostitución es una relación de esclavitud económica y sexual, donde también influye el componente racial o étnico. No podemos entender la prostitución sin el actual sistema neoliberal en donde todo puede ser objeto de consumo. Hay quienes hablan de la prostitución como el oficio más antiguo del mundo, pero, sin embargo, no es así. Es la actividad que satisface la demanda más antigua del mundo: el hombre que quiere poseer el cuerpo de la mujer y lo hace a través de un precio.

El discurso de justificar la prostitución como algo natural trae intrínseco la idea de que la sexualidad masculina es algo incontrolable y que, por tanto, la sexualidad femenina debe estar siempre al servicio de ese deseo masculino. Pero debemos de tener en cuenta que estos discursos son fabricados por varones con la finalidad de legitimar y naturalizar, no solo estas actividades, sino la desigualdad.Abolir la prostitución es una propuesta ambiciosa. Es como perseguir una utopía. Pero debemos tener en cuenta que antes de llegar a ese objetivo deseado hay otras muchas cosas que influyen y que no debemos pasar por alto, pues si las obviamos, estamos dejando desprotegidas a muchas mujeres.

Hablar de abolición de la prostitución debe ir acompañado de alternativas reales a las mujeres que se ven obligadas por necesidad económica a ejercerla. Hablar de la Ley de Extranjería, hablar de las redes de trata, hablar de la ideología misógina y de cómo derribar todos los relatos que se han ido construyendo en el que el hombre puede abusar sexualmente de una mujer a cambio de dinero y es natural. Se trata de poner el foco en criminalizar todos esos rituales masculinos en donde hay prostitución de por medio. La abolición real no puede darse si no peleamos por un cambio de raíz en las bases del capitalismo y del sistema patriarcal; todo lo que no sea tener en cuenta la complejidad del problema y atacarlo por todos los frentes, es dejar desprotegidas a las mujeres.

¿Qué crees que sucederá en el futuro con el trabajo sexual?

Tristemente, me temo, que en un futuro más reciente seguirá aumentando el estigma hacia las mujeres que ejercen la prostitución y criminalizándolas, en vez de poner el foco en los hombres que consumen cuerpos y pagan por violar a una mujer. Hemos invisibilizado al hombre en este debate, como si tuviese un papel segundario, cuando no debemos de olvidar que no existe prostituta sin varón demandante. No podemos intentar atajar la prostitución en España si no la entendemos como un fenómeno social global que está relacionado con la desigualdad económica, la inmigración y todas las estructuras de poder patriarcal.

Lara Lévano, 24 años, Psicóloga

¿Crees que la prostitución es un trabajo?

Rotundamente no. La prostitución tiene características inherentes que hacen que no pueda considerarse un trabajo. Tendríamos que redefinir el consentimiento sexual (algo que ya nos cuesta hacer entender a la población general). El consentimiento para realizar actividades sexuales debe ser libre, no viciado, consensuar las actividades en las que deseas participar cuando y cómo quieras. Todo eso se le es arrebatado a las mujeres que son prostituidas, tener sexo cuando no deseas tenerlo, tiene un nombre y no es trabajo; es abuso. Cuando hay dinero de por medio y la mayoría de las mujeres que ejercen esa profesión se encuentran en una situación precaria como mínimo.

No podemos hablar de libertad. ¿Debemos regular la venta de órganos porque es una solución económica para las personas empobrecidas? Normalizar el intercambio de actividades sexuales por dinero (y existe un género predominante entre los “compradores”/abusadores) solo naturaliza que los hombres puedan comprar el acceso a nuestros cuerpos. No podemos considerar algo esperable que un “trabajo” nos cause daños físicos y psicológicos con tanta prevalencia. Una mujer prostituida no vende su fuerza de trabajo, arriesga su integridad física cada momento.

¿Qué opinas sobre la propuesta de abolirla en España?

Me parece muy positivo que se avance hacia el modelo nórdico y que de esta forma quienes sean penalizados sean los “clientes” y no las mujeres que ejercen la prostitución. Además, así es más sencillo que reporten abusos porque ellas no comenten ningún delito, esto debe acompañarse con ofrecer alternativas a las mujeres, por supuesto. Lo que no se puede admitir es una legalización en la que los proxenetas puedan ser empresarios y tengan potestad para explotar aún más a sus víctimas. Como sucede en Alemania o Países Bajos.

¿Separarías prostitución y trata?¿Cómo crees que se puede llegar a la abolición real?

Es una línea muy borrosa, podemos separarla pero ¿con qué finalidad? El aumento de la demanda lleva a un aumento de la esclavitud sexual, nunca va a haber tantas mujeres “disponibles” para ser vendidas como hombres dispuestos a comprarlas. Si un hombre no puede pagar a una mujer que acceda “libremente”, pagará por otra que tenga precios más baratos y que esté en una situación más precaria. Además, dentro de las mujeres que no son víctimas de la trata, también se ven obligadas a ejercer por no tener más salidas.

¿Qué crees que sucederá en el futuro con el trabajo sexual?

Espero que avancemos hacia la abolición de este. Pero que se priorice la protección y la oferta de oportunidades a las mujeres y hombres que lo ejercen. No en lo que sería más rentable para el sistema capitalista y el PIB de nuestro país. Sobre todo me gustaría que más pronto que tarde tuviéramos una educación sexual integral desde pequeños. Para que los hombres aprendan que las relaciones sexuales no son algo que puedas obtener a cambio de dinero sin que medie un desequilibrio de poder.

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