Frente Obrero y TERFs, cómo ser los tontos útiles de la extrema derecha

La extrema derecha ha encontrado aliados potenciales con los que jamás se hubiera imaginado que podría contar.

5 marzo 2021 ·
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La extrema derecha ha encontrado aliados potenciales con los que jamás se hubiera imaginado que podría contar. Ha encontrado en un sector del feminismo un aliado potencial en su ofensiva tránsfoba. Ha encontrado en un sector de la izquierda un aliado potencial en su ofensiva ultraconservadora. Los neofascistas han encontrado en las TERFs y el Frente Obrero a unos y unas aliadas para devolver a la humanidad a la Edad de Piedra. Y estos aliados se han convertido en los tontos útiles de la extrema derecha.

Las TERFs y el Frente Obrero constituyen ahora mismo en España dos grupos diversos que comparten muchos paralelismos con la extrema derecha. Se necesitan mutuamente y se retroalimentan entre ellos. Son aliados potenciales pese a mostrar su mutuo rechazo en público. Como nos recuerda bell hooks, las feministas blancas acusaron de traidoras a las feministas negras que introducían la cuestión racial y del racismo en el debate. Hoy las TERFs acusan de traidoras a las feministas no transexcluyentes. La historia se repite en ciclos.

Las TERFs comparten un discurso pseudocientífico de la naturaleza humana, un discurso conservador idéntico a los postulados tránsfobos de la extrema derecha. Unos postulados también compartidos por la izquierda puritana y reaccionaria, como la que enarbola el Frente Obrero. Ser de izquierdas es entender que la igualdad y la justicia social es la base para tener una vida digna y plena, una vida feliz. Y esa igualdad es absoluta, en todas las formas. Excluir a un sector o colectivo oprimido porque la óptica desde donde se mira es desde la burbuja del privilegio no te hace ser la izquierda, sino compartir espacio con la derecha.

Las TERFs y Vox se dan la mano en un camino de odio compartido.

Hay que decir las cosas tal cual son. Los postulados TERFs, así como los posicionamientos reaccionarios y filonacionalistas del Frente Obrero, son conservadores, es decir, de derechas. Son más cercanos a la España neofascista que quiere Vox que a la igualdad y la justicia social que debe defender cualquier persona que se considere de izquierdas. Son los tontos útiles de los herederos de Donald Trump.

El Frente Obrero se enarbola como la mayor esencia de la izquierda, como la izquierda pura y verdadera, aquellos que se levantarán en revolución contra el capital. Quieren organizar al movimiento obrero en las calles y en los barrios. Un objetivo necesario y loable. El problema está en el programa. Ver sus postulados nos lleva a una idea rancia y caduca donde la matriz ideológica enturbia la realidad. El lenguaje discursivo antifeminista, tránsfobo y patriota del Frente Obrero no se disocia demasiado con el lenguaje empleado por la extrema derecha. El uso del calificativo “progre” como algo despectivo por parte de la izquierda puritana es exactamente el mismo que emplean personajes como Santiago Abascal. Mismas ideas reaccionarias y caducas en diferentes espectros políticos. Resulta sencillo de analizar el lenguaje a través de las redes sociales, ver los tuits de Vox y del Frente Obrero, y de cuentas asociadas. Se entrevé un lenguaje común y compartido.

La diferencia entre el Frente Obrero y Vox está en el nombre.

El Frente Obrero sigue encarnado en una idea caduca de cambio social, sin entender el contexto histórico en el que viven y apelando a una “revolución” que ni ellos mismos emprenden. Quieren alcanzar la otra orilla de un río bravo a nado, cuando lo que hay que hacer es construir el puente. Entienden que la idea calle-parlamento es dicotómica, cuando realmente es dual y deben retroalimentarse. Y poseen una idea reaccionaria y pseudocientífica de la naturaleza humana. Tienen más necesidad por confrontar con el resto de la izquierda, la cual consideran sin base alguna que se ha vendido al sistema, que enfrentarse a la extrema derecha. Ya no es que no se enfrenten, es que le bailan el agua convirtiéndose en sus tontos útiles y necesarios para devolver a la humanidad a la Edad de Piedra. 

Acusan al movimiento feminista de cargarse la conciencia de clase, pero lo que realmente ocurre es que los postulados feministas incomodan su hombría. Tienen, al igual que en Vox, una masculinidad muy frágil. Y es que, en el Frente Obrero, la mayoría son hombres. Comumachos que no entienden la interseccionalidad de las desigualdades porque viven en una burbuja de privilegio. El Frente Obrero y el resto de izquierda puritana y reaccionaria vive en la comodidad del salón y de la pureza sin cambiar nada. La indignación completa que se encuentra más cercana en ideas a las consignas de Santiago Abascal. El pobre Marx se revuelve en su tumba.

Los postulados feministas incomodan la masculinidad frágil del Frente Obrero.

Empapelaron las marquesinas de autobuses de Madrid con mensajes análogos a los del retrógrado autobús de Hazte Oír. Que no enarbolen la bandera de la izquierda quienes se venden a los conservadores. Necesitan pisar tierra. Dejar de ser los tontos útiles de Santiago Abascal. Abandonar la comodidad del salón. Salir de la nube ideológica y tocar suelo en la realidad histórica que les toca vivir. Que el resto lo dejen para Disney. Que no enarbolen la bandera de la igualdad quienes quieren excluir a colectivos al tener el privilegio de no sufrir sus opresiones. Quienes prefieren estar en el lado gris de la historia.

¿Por qué se hacen llamar izquierda aquellos grupúsculos reaccionarios más próximos a los postulados doctrinales de la extrema derecha? ¿Por qué se hacen llamar izquierda aquellos cuya ideología en lo social es puramente conservadora? Jamás serán izquierda mientras no entiendan la interseccionalidad de las luchas y las desigualdades. Mientras no entiendan que además de la variable clase social hay otras, como la variable género, raza/etnia, orientación sexual, identidad sexual, etc. Jamás serán izquierda mientras le sigan bailando el agua a Vox. Mientras acusen a las feministas de exageradas. Mientras sostengan doctrinas tránsfobas y reaccionarias. Jamás serán izquierda mientras no asuman su propia mierda.

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