Perlora, la ciudad vacacional abandonada que nos dejó Franco

En el año 54, bajo decisión del sindicato único de trabajadores del gobierno franquista, se abrió la ciudad vacacional de Perlora, en Asturias. Este...

20 marzo 2018 ·
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En el año 54, bajo decisión del sindicato único de trabajadores del gobierno franquista, se abrió la ciudad vacacional de Perlora, en Asturias.

Este paraíso vacacional lluvioso de Perlora que, se encuentra entre las provincias de Candás y Gijón, y fue diseñado única y exclusivamente para los obreros de empresas cómo Ensidesa (que estaba en Avilés y Gijón).Encasur, Bazán, Endesa, Hunosa. Estos, en la época de apogeo de las instalaciones, por el hecho de trabajar en la fábrica. Entraban en el sorteo de pasar unos días en este macro hotel esparcido por los praos en forma de bungalows.

En la época, conseguir una casa en Perlora era el sueño de cualquier buen trabajador español.

La ciudad, que encontró su etapa más fértil entre los años 60 y 90´s, contaba con todo lo que un obrero español podría necesitar en la época: chiringuitos, mesones. Merenderos, campos de tenis, futbol, minigolf, polideportivo, parques, pequeñas tiendas y hasta una colosal capilla.

Todos estos espacios, esparcidos por 20 hectáreas de prao junto a cientos de casitas marcadamente sesenteras. Están bañados por tres playas diferentes de la costa cantábrica.

En la época, conseguir una casa en Perlora era el sueño de cualquier buen trabajador español. Sin embargo, a partir de los noventa el complejo cayó en la decadencia total. Y el Gobierno del

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Principado decidió ceder los derechos de explotación de la ciudad a un consorcio de empresas privadas en 2006. Con la condición de que la sacasen del abandono. Finalmente no se hizo nada en el espacio y volvió a manos del principado en 2010.

 

A día de hoy la ciudad vacacional de Perlora es una urbe fantasma.

Excepto en verano, cuando sus playas se abarrotan de familias y la gente toma el sol entre los bungalows abandonados. El complejo se ha reducido a casas escombro rodeadas por candasinos haciendo running y constantemente vigiladas por un viejo segurata. Al cual no sabría decir quien paga su sueldo.Me he acercado a la ciudad al anochecer y aquí os muestro las imágenes.

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