El paraíso comunista tiene que esperar cuando no llegas a final de mes

¿Queremos establecer un paraíso socialista? ¿Alcanzar el culmen de una sociedad comunista sin clases? ¿Una sociedad anarquista e igualitaria sin autoridad? ¿Un paraíso igualitario...

16 abril 2020 ·
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¿Queremos establecer un paraíso socialista? ¿Alcanzar el culmen de una sociedad comunista sin clases?

¿Una sociedad anarquista e igualitaria sin autoridad? ¿Un paraíso igualitario de libertad donde la explotación y el dominio sean cosas del pasado? Vale, ¿pero mientras tanto qué? Mientras tanto hay decenas de desahucios diarios. Miles de familias trabajadoras que no llegan a final de mes. Asesinatos machistas cada semana que alcanzan las más de 1.000 mujeres asesinadas desde 2003. Millones de refugiados que necesitan cobijo. Un colapso ecológico a la vuelta de la esquina fruto del actual modo de producción depredador. Pandemias que amenazan a la especie humana. Está bien que tengamos un ideal. Una meta que lograr y que alcanzar de plena armonía. Pero este es el momento histórico que nos ha tocado vivir. ¿Y la política del mientras tanto?, ¿por qué mientras tanto qué?

La política del mientras tanto se juega en la calle y en las gobernanzas. La dicotomía calle-parlamento ha resultado ser una dualidad. El blanco o negro es más útil cuando se convierte en gris. La política del mientras tanto consiste en llevar a cabo políticas públicas necesarias que mejoren la vida de la gente, en pro de la justicia social, el ecologismo y el feminismo, para mitigar y erradicar cualquier forma de desigualdad. La política del mientras tanto consiste en parar desahucios en la calle. En movilizarse, presionar y alzar la voz con furia desde las calles, gobierne quien gobierne y caiga quien caiga. La política del mientras tanto es garantizar las condiciones materiales de la gente, lo cual les permita vivir una vida digna de ser vivida. Porque no es lo mismo que nos gobierne una coalición de izquierdas a que nos gobierne la extrema derecha. La política del mientras tanto consiste en asumir los errores y las contradicciones de una realidad que nos obliga a pisar tierra, consiste en estar dispuesto a estar equivocado.

La política del mientras tanto es cooperación: hacer políticas públicas feministas y de justicia social, a la vez que se para un desahucio en la calle frente a la policía.

Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, un socialista y anarquista declarado – un anarquista que se convirtió en presidente –, suele decir que la matriz ideológica no debe enturbiarnos la realidad. Es una cuestión de tiempo histórico. De pisar tierra. No podemos llegar a la otra orilla de un río bravo si no construimos el puente antes.

La calle es un escenario donde batallar, sino el principal. El espacio de encuentro y de lucha colectiva, donde construir lo común y, también, donde presionar a los que están sentados y sentadas en una butaca del Congreso. Pero no es el único escenario. También se puede batallar en un parlamento cuando mujeres y hombres valientes pretenden llevar la voz de la calle a un hemiciclo. No obstante, la calle debe recordar a esas mujeres y a esos hombres de dónde vienen y por qué están ahí, aunque haya sapos que tragar. Lo institucional no es la única vía, ni la mejor, pero no podemos ignorarla si queremos alcanzar a largo plazo esa utopía. Las utopías no son imposibles, simplemente cuestan más. Y solo podremos construir ese puente hacia ella si entendemos esa dualidad.

No podemos llegar a la otra orilla de un río bravo si no construimos el puente antes.

Hay dos sectores de la izquierda que no lo ven. Por ejemplo, el Frente Obrero – Frente Comumacho, más bien –. Que no entiende la interseccionalidad de la lucha y que son la expresión máxima del puritanismo. Solo se establece unas metas tan maximalistas a corto plazo el que vive acomodado. Y, en el otro extremo, hay otro sector que quiere abandonar la calle, como en una lucha perdida. Son aquellos seducidos por la moqueta del parlamento, los cuales han olvidado de donde vienen.

Tenemos que potenciar lo común, lo público. Pisar tierra. Construir el puente, no buscar el cruzarlo a brazadas en un nado imposible. Porque es idílico el imaginario y no hay que abandonarlo, pero mientras tanto qué. Porque está muy bien correr hacia esos paraísos, pero miles de personas necesitan una reacción ahora, no dentro de unas décadas. La política del mientras tanto es dar soluciones interseccionales en el presente para avanzar hacia un mundo sostenible, isocrático, no patriarcal y poscapitalista – donde se haya acabado con el capitalismo –. Pero habrá que construirlo.

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