Lo que debemos aprender del barrio antifascista de Vallecas

La Plaza Roja de Vallecas es símbolo de clase obrera. Recuerdo jugar en ella siendo un crío. Correr para arriba y para abajo mientras mi madre me chillaba que volviera al carrito. Era un enano.

8 abril 2021 ·
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Foto · Olmo Calvo

Cuando me caí en pleno invierno al lago que hay en la plaza apenas tenía unos 5 años. Mi madre me sacó tiritando. Hoy, ese lugar de recuerdo personal y también de recuerdo que es para todo un barrio como Vallecas, ha sido profanado por neofascistas. Pero su gente ha demostrado orgullo y valor para enfrentarse al odio. El fascismo ha venido a provocar para salir en los medios, pero el pueblo ha estado a la altura del compromiso democrático. Vallecas, orgullo de barrio antifascista.

Vallecas me construyó como soy. Crecí en sus calles, estudié en sus colegios e institutos públicos y formé mi compromiso antifascista gracias a sus garras. El barrio, su gente, quien es de Vallecas sabe el compromiso social que tiene. La clase obrera. Nacer y crecer en un barrio olvidado por las instituciones. En un barrio plural y diverso. En un barrio díscolo y contestatario donde no hay sitio para el conformismo. Un barrio de base antifascista donde no hay espacio para el odio.

Quien es de Vallecas sabe el compromiso social que tiene.

El compromiso comunitario y solidario en Vallecas es la seña de identidad de un barrio que destaca por su intolerancia a la pobreza y a la discriminación. En 1950 dejó de ser un municipio y se anexionó a la ciudad de Madrid formando dos distritos: Puente de Vallecas y Villa de Vallecas. La lucha antifranquista y obrera perdura en la historia de un barrio que no tolera el fascismo. Un barrio comprometido con la justicia social donde no hay espacio para el odio. Al cual olvidan, como todo aquello al otro lado de la M-30. Estigmatizado por mediocres con corbata y tupé que hoy vienen con fachaleco a enturbiar la calma. Pero despiertan la tormenta. La tormenta de quienes jamás toleraremos el fascismo.

El partido neofascista Vox vino para hacer arder Vallecas. Ese barrio al cual llaman desde la tribuna del Congreso como “estercolero multicultural”. Acudieron en una visita anunciada desde hace días. Un anuncio que no iba para sus simpatizantes, minoría en Vallecas, sino para el antifascismo. Buscaban la foto, hacer arder la plaza para después mostrarse ante los medios como víctimas. No les interesaba el discurso ni aquellos simpatizantes que habían traído de fuera del barrio para adornar. Querían crear tensión y disturbios para quedar de víctimas, pero han quedado como profundos incompetentes.

Fueron al barrio que desde la tribuna del Congreso llaman “estercolero multicultural”.

Vallecas ha demostrado compromiso cívico. Y Vox ha quedado retratado como instigador e impulsor de disturbios. Ver a un organizador del partido llamar “guarros” a los vecinos y a otro sacar la lengua cual niño de 3 años es vergonzoso. Ver a Abascal provocar la primera carga al saltarse el cordón policial es criminal. Los disturbios han empezado cuando el líder de Vox ha querido que comenzasen. Se han visto lanzamientos de piedras por parte de simpatizantes de Vox, se han visto provocaciones y altercados que buscaban. Si ha habido disturbios es porque Abascal ha querido que hubieran.

Las agresiones intolerables por parte de la policía a manifestantes desarmados y a periodistas acreditados son la anormalidad democrática de un país que tiene que purgar y tirar abajo las estructuras podridas de unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que supuran neofascismo. Algo falla cuando la policía en lugar de proteger al pueblo protege a fascistas. La actuación policial en la Plaza Roja debería suponer la dimisión inmediata del Ministro del Interior y del Delegado del Gobierno en Madrid.

Los disturbios han empezado porque Abascal ha forzado la intervención policial.

Lo han hecho en pueblos de Euskadi. Lo han hecho en ciudades de Catalunya. También lo hacen en barrios madrileños como Vallecas, donde la seña obrera y antifascista es objetivo del odio y los reaccionarios. Lugares donde buscan hacerse las víctimas para lograr el voto. Pero frente a su provocación y a su odio, respuesta antifascista. Que esto se traslade al próximo 4 de mayo, día de las elecciones a la Comunidad de Madrid, para darles donde más les va a doler, en las urnas. Porque frente a su odio, racismo, machismo e intolerancia, compromiso antifascista. ¡Orgullo de Vallekas!

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