La juventud argelina es la clave de la revolución

Los jóvenes no se sienten representados por un presidente octogenario y enfermo Tras más de tres semanas de protestas en las calles los argelinos...

15 abril 2019 ·
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Los jóvenes no se sienten representados por un presidente octogenario y enfermo

Tras más de tres semanas de protestas en las calles los argelinos han conseguido lo que se proponían. Abdelaziz Bouteflika, actual presidente de Argelia, ha retirado su candidatura a un quinto mandato. La victoria ha sido amarga, pues el retraso de las elecciones, que se iban a celebrar en abril, alarga el gobierno del octogenario y enfermo líder. La concesión no es más que una estrategia de los militares para ganar tiempo y apaciguar a las masas. Tal y como indicaba Tica Font, del Centro de Estudios para la Paz, “la gente pedía en las calles elecciones sin Buteflika y ahora tienen a Buteflika sin elecciones”.

Para entender el por qué de estas protestas debemos poner el foco en la juventud argelina. El think thank Council on Foreign Relations explicaba que la legitimidad del Frente de Liberación Nacional en Argelia se basa en la guerra de la independencia. Durante los últimos cincuenta años, los militares han usado la participación en la guerra de Argelia contra los franceses como una narrativa legitimadora, y no se ha creado ninguna alternativa para reemplazarla. Bouteflika es el último líder de los moudjahideen, los veteranos de esta batalla. No obstante, esta guerra se libró en los 60, cuando la actual población joven ni siquiera vivía. Para ellos, la victoria frente a los franceses ya no es una excusa para gobernar.

El desempleo endémico, la falta de oportunidades y la pobreza se han convertido en el sello distintivo de la Argelia contemporánea

Otro de los argumentos legitimadores del régimen durante estos años ha sido inculcar en los ciudadanos el miedo a repetir la guerra civil de los años noventa, la denominada “década negra”. La activista Malia Bouattia señalaba en el artículo de Al Jazeera Los argelinos ganaron la batalla, pero la lucha aún no ha terminado que el error del régimen ha sido subestimar a su población. “La mayoría de los manifestantes no vivieron la guerra civil, y si lo hicieron aún eran niños pequeños”, apuntaba Bouattia. Por ello, los jóvenes no tienen ni memoria ni miedo de la década negra.

Pero si hay un factor relevante que ha llevado a esta juventud a invadir las calles es, como defiende Bouattia, “el desempleo endémico, la falta de oportunidades y la pobreza que se ha convertido en el sello distintivo de la Argelia contemporánea”. A pesar de que Argelia es uno de los países con más petróleo y gas, las ganancias obtenidas de esta industria no han repercutido en la población. La corrupción es una de las muchas razones de que los ciudadanos se ahoguen en la pobreza y los jóvenes no vean un futuro para ellos. Escenarios así son caldo de cultivo para las revoluciones.

La ventaja política recae en la élite argelina existente que controla las armas

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Está ahora por ver si esta juventud está dispuesta a aceptar la prórroga de las elecciones o quiere ir más allá. Aún no podemos tachar lo que está sucediendo en Argelia como una revolución. La socióloga estadounidense Theda Skocpol señalaba en su libro Estados y revoluciones sociales que las revoluciones conllevan el derrocamiento simultáneo de un orden político y social que se refuerza mutuamente. Con el retraso de las elecciones, tal y como indicaba Steven A. Cook en el artículo No se hagan ilusiones sobre Argelia, “la ventaja política recae en la élite argelina existente que controla las armas y, lo que es más importante, los medios para usar las instituciones del Estado contra sus oponentes”.

Estas élites aún no han hecho uso de la violencia esperando ganar un poco de tiempo y apaciguar a las masas, pero si los manifestantes siguen por la vía del las protestas, la situación podría cambiar.

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En palabras del Council for Foreign Relations, “las transiciones a la democracia son raras e incluso cuando tienen éxito, no son tan duraderas como se creía anteriormente". Sin embargo, es posible que Argelia desafíe las probabilidades.

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