Así es el frágil modelo de masculinidad de la ultraderecha

El voxeneta: la masculinidad frágil de Vox

19 agosto 2021 ·
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Que VOX es un partido machista, LGTBIfóbico y neofascista no es ninguna novedad. Que entre sus filas tiene a maltratadores machistas, tampoco. No es muy difícil identificar las características rudas, autoritarias y de superioridad machista de los hombres de VOX. Unos dirán que no son así, otros acatarán sin complejo su comportamiento apelando a que es lo ‘natural’. Sin embargo, lo que a un hombre como a los de VOX no les gusta nada es que se les muestre vulnerables y desnudos cuando su masculinidad frágil se les hace añicos. Así se forma el 'voxeneta'.

El sistema patriarcal se reproduce a sí mismo sobre la base de relaciones de género y, por tanto, relaciones de poder. Manifestándose en el machismo sobre la dicotomía hombre-mujer. La masculinidad se construye en contraposición a lo femenino y a lo homosexual, ya que sexismo y homofobia se encuentran conectados. Este hecho mantiene a todos en un estado exagerado de reproducción de los roles tradicionales de la masculinidad. Por consiguiente, la masculinidad exige que se muestre rechazo hacia todas aquellas personas o expresiones que se salen de lo heteronormativo. El miedo de verse afeminado manda en las definiciones históricas de virilidad, y es por ello que la anti femineidad es la base de las expresiones tópicas de la virilidad. Esta gestión de lo masculino requiere que la masculinidad sea reafirmada de manera constante de cara a los otros varones, recibiendo con ello la aprobación homosocial. Una reafirmación de la masculinidad que en muchas ocasiones lleva a una exacerbación de la misma, en lo que se conoce como hipermasculinidad. La masculinidad puede ser reafirmada a través de las formas que uno adopte, las posturas, el modo de hablar y, también, la agresividad.

La masculinidad exige ser reafirmada constantemente en contraposición a lo femenino.

En el panorama político la exaltación de la masculinidad es universal en todo el arco parlamentario, todos están intentando constantemente reafirmar su posición como hombres, pero hay un patrón destacable: los diputados de VOX. Además de ser negacionistas de la violencia machista, hablar de un lobby gay y sostener teorías conspiratorias sin fundamento, han iniciado una guerra contra el feminismo. Esta contraofensiva de VOX contra el movimiento feminista responde a que este pone en cuestión y, por ende, en peligro las condiciones tradicionales de vida. Unas condiciones arraigadas en el discurso ultraconservador de VOX. Esto conduce a que los machitos de VOX se sientan acomplejados y saquen a la luz su condición de macho alfa. No es sorpresivo, en definitiva, que la mayoría de los votantes de VOX sean hombres.

En Internet es fácil destruir la masculinidad de un voxeneta. Este es un hombre blanco heterosexual, que cree en teorías conspiratorias y dice poseer la verdad absoluta. Señala que la culpa de todo la tienen las feministas y los homosexuales – además de los rojos – Habla con superioridad, con insultos y odio. Las redes sociales supuran odio. Cada vez más. Twitter se ha convertido en un campo de batalla por el que puedes ser insultado y amenazado por la ultraderecha. Campar en esta red social debería ser considerado un deporte de alto riesgo. Muestran un odio diseñado y construido a partir del discurso político de líderes ultraderechistas como Santiago Abascal. Podemos ver en estos líderes todos los rasgos de la masculinidad ‘tóxica’, expulsados a la luz pública sin ningún complejo pero que, paradójicamente, dejan entrever miles de complejos. Para un hombre como Santiago Abascal, Javier Ortega Smith o el voxeneta anónimo de Twitter la masculinidad es muy frágil.

El voxeneta es un hombre blanco heterosexual, conspiranoico y cargado de inseguridades.

Solo hace falta ver las redes sociales y las expresiones públicas de los dirigentes y simpatizantes de VOX. Además de intentar expresar que ellos son los más españoles del mundo, hacen un alarde constante de su hombría. Abascal es el macho alfa. Lo mismo bebe de un río mientras hace flexiones que se pone a correr en solitario por una carretera, lo mismo posa con un puro y con las manos en jarra que intenta mostrar la autoridad de un hombre del siglo XIX acompañado de asesinos de toros. Cabeza alta y visible siempre. Él es un hombre, no quiere que nadie se lo cuestione y menos si alguien pone en cuestión su orientación sexual. Oculta la debilidad y se muestra siempre seguro, aunque esté cagado de miedo. Se cree Clint Eastwood por tener licencia de armas, pero no hizo ni la mili. Tiene a Donald Trump como su alter ego, al que intenta copiar sus infames políticas. Abascal es un hombre acomplejado y atormentado en su constante intento de expresar que él es el más macho.

El modelo de masculinidad tradicional y frágil está liderado por Santiago Abascal.

Este comportamiento de hipermasculinidad está presente en todos los hombres de VOX y en sus exposiciones públicas. También entre sus seguidores. Constantemente buscan la distinción con las mujeres y parecer lo más heterosexual posible. Esto muestra un peligro latente, el cual se encuentra en el ejemplo, en los jóvenes y en la jungla de las redes sociales, donde muchos expresan sus ideas ultraderechistas copiando palabra por palabra lo que dice el mesías Abascal y sus secuaces. Viendo en ellos un modelo de reproducción de la masculinidad y reproduciendo con ello un modelo patriarcal y machista socialmente lesivo muy próximo a la cultura 'incel'. La contrarreacción machista y LGTBIfóbica, sustentada en la masculinidad tradicional y frágil, que sale de su estado de latencia en España está amparada en un modelo de masculinidad liderado por Santiago Abascal.

El cómo conducimos el devenir de la sociedad en pro de la igualdad de género depende de la transformación en los patrones sociales de conducta. Para ello debe abrirse un proceso de deconstrucción y de marginación de las posiciones reaccionarias. Y para ello también hay que extirpar de la vida política las formas de vida más propias de la España del siglo XIX que de este inolvidable 2020.

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