El caso Errejón ¿Entra en la liga de los políticos guapos?

Estudiamos el fenómeno Errejón para discernir si es lo suficientemente guapo para entrar en la plana política actual.  O por el contrario debe ponerse...

5 noviembre 2019 ·
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Estudiamos el fenómeno Errejón para discernir si es lo suficientemente guapo para entrar en la plana política actual.  O por el contrario debe ponerse en una segunda plana.

Analizamos el caso Errejón para saber si tendrá buenos resultados estas elecciones. Desde hace 4 o 5 años el aparato político de nuestro país ha ido cambiando las caras a unas mejores. De Rubalcaba a Pedro Sánchez hay un salto abrumador. Pero también de Mariano Rajoy a Pablo Casado. Y otros varios actores políticos recién llegados y bien agraciados. Como son Santiago Abascal (el osito facha de España), Albert Rivera o Alberto Garzón.

Esta renovación de las caras de la política tiene que ver con nuevas formas de hacer política. Dónde el discurso político pierde terreno y lo cede a la imagen del partido. La imagen del partido es, por supuesto, la imagen de sus representantes.

La población ya no lee periódicos. No entra en la profundidad de las noticias. Se detiene en titular y foto. Clickbait con posibilidades de gobernar un estado. En este nuevo orden político de la imagen, la foto importa, y mucho. El político, además de controlar el discurso y medios de comunicación, debe salir bien en las fotos si desea llegar a algo en política.

Tenemos muy clara la posición política y de belleza de la mayoría de nuestros actuales portavoces. Nuestro actual presidente Sánchez es sin duda el más guapo de todos. Después quién probablemente le siga sea Abascal, que esta muy cachas y tiene pinta de follar duro. El peor parado probablemente sea Pablo Iglesias.

Tenemos muy clara la posición política y de belleza de la mayoría de nuestros actuales portavoces. Nuestro actual presidente Sánchez es sin duda el más guapo de todos. Después quién probablemente le siga sea Abascal, que esta muy cachas y tiene pinta de follar duro. El peor parado probablemente sea Pablo Iglesias. La incapacidad de Podemos para una cohesión. Para que sus círculos ganadores se mantengan en el partido en vez de disgregarse, como sucedió por ejemplo con Manuela Carmena. Tiene que ver con la imagen que desprende el partido. Y esta es directamente proporcional a la imagen de Iglesias. La coleta, la barba mal, la chepa,... Su fracaso estético se enlaza con el eterno fracaso político de su formación.

Sin embargo, entra un nuevo chico en el partido. Íñigo Errejón tendrá que medir sus fuerzas y su imagen con la plana nacional. Para medir el impacto que tendrá Errejón y Más País en los años que vienen, vamos a analizar su belleza comparada con actores y agentes públicos.

Si Errejón es o no guapo es un tema muy reñido. Alto y bien proporcionado, pero con la cara particular, tiene detractores pero también fans.

Íñigo Errejón es como el chico pringado de la clase que después se hace popu. Pasa de recibir collejas a ser un bohemio anticapitalista pero con cabeza.

A la hora de vestir, se le puede comparar con la bohemia francesa de los años 60 en hombre. Chaqueta de traje o camisa, pero con un toque flaneur. Un look que remite a Foucault y las revueltas estudiantiles del 68. De las que se ha teorizado mucho. Se las incrimina de ser el fin de la lucha obrera efectiva. Esto le da varios puntos de belleza estética.

El pelo pincho despeinado nos puede recordar a los personajes de nuestras series infantiles favoritas. Los surferos de H2O, los chicos malos de Zowei101, o Bart Simpson. Lo que Íñigo nos quiere decir con su pelo es "soy político, voy en chaqueta, pero sigo siendo un chico malo". El look desenfadado le da puntos. Si fuese repelando se parecería a Almeida.

A nivel de proporciones, esta perfecto. A sus 35 años (no son muchos pero es cuando empieza a salir barriga) tiene un cuerpo de 22. Delgado, alto y esbelto. Igual demasiado delgado, eso si. Tendría que ir al gimnasio a muscularse.

Errejón entrará en la plana política de los guapos. A pesar de sus contras iniciales, su forma de vestir y de posar en las fotos le ayudará a colocarse en una buena posición política.

Hasta ahora todo indica a que entra en la primera plana de belleza política. Pero nos falta un punto por analizar. Su cara.

Y es que todo el revuelo acerca de si Errejón es o no guapo, viene por su cara. Es de niño, de adolescente, a veces sale muy bien en las fotos, otras veces sale muy mal... Adelantamos que las gafas le quitan puntos. Con gafas recuerda al personaje de Los Simpson Milhause. Pero cuando se las quita entra en una ambigüedad.

Probablemente la barba le favorecería, pero entendemos que es imberbe. La destreza del fotógrafo puede convertir a Íñigo en un sex simbol o en un adolescente pajero. Un buen ejemplo de esto es la sesión de fotos que tiene en Smoda de El País. En la que no tiene nada que envidiar a un modelo profesional. Sin embargo cuando le fotografían una mala mañana en el congreso...

Otro parecido razonable podría ser con Rami Malek. El aclamado actor, protagonista entre otros muchos papeles de Yo Robot, comparte aspectos estéticos cómo el mentón ancho y la boca estrecha con Íñigo. Aunque en un futuro distópico podría llegar a convertirse en Enrique San Francisco. La pregunta idónea es ¿a cuál de los dos se parece más?

Tras este estudio, determinamos que Errejón entrará en la plana política de los guapos. A pesar de sus contras iniciales, su forma de vestir y de posar en las fotos le ayudará a colocarse en una buena posición política. Para las siguientes elecciones Más País tendrá probablemente una boyante tercera posición en cantidad de votos.

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