Pablo Casado y Juanma Moreno, en el McDonald's con la familia. ¿Dónde está la mosca, aquí o aquí?

Literalmente. parecía una "happy" meal. Pero no. Las cabezas de ambos tienen la misma estructura, peinado clavado, mismas arrugas en torno a los ojos...

22 noviembre 2018 ·
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Literalmente. parecía una "happy" meal. Pero no.

Las cabezas de ambos tienen la misma estructura, peinado clavado, mismas arrugas en torno a los ojos provocadas por unas mejillas que sonríen de la misma manera.  Pero ¡no se miran! Parece que sí, pero uno está mirando el dedo meñique del otro. Ese dedo meñique que cuelga desparramado, de forma asimétrica al resto de los dedos.

“No era lo que acordamos ayer después de hablar media hora por el jodido teléfono: nada de agarrar el vaso y menos con esa posturita. ¡Vas a ser carne de meme! El argumentario lo dice claramente: nada de sujetar cosas cilíndricas, papeles en blanco o sobres  cuando hay cámaras. Te dije que estás muy acostumbrado a levantar ese dedo cuando bebes y denota soberbia, prepotencia y amaneramiento. Te lo tengo dicho”. “Calla imbécil, que no te miro porque habíamos acordado ponernos americana. Ese jersey de hilo deja entrever las dobleces de la camisa. Parece que estás fofo y eso me da, literalmente, asco”. “Uy, ya has usado literalmente, voy a contar cuántas veces lo dices”.

"uno está mirando el dedo meñique del otro. Ese dedo meñique que cuelga desparramado, de forma asimétrica al resto de los dedos".

“¿Chicos, qué os pasa? A ver, yo tenía que estar todo el rato sonriendo con los niños y lo estoy haciendo. Me alisé el pelo como ella y ladeé ligeramente la raya. ¿Tanto os cuesta hacer como nosotras y respetar las normas de la simetría?” “¿Tú qué dices, mona? Yo estoy de acuerdo con él: aquí cada uno hace lo que le da la gana. Yo voy a girar la cara. ¡Ostras, pedrín, pero qué veo!. Tienes razón, tía, la camisa le hace unos pliegues que me llevan a pensar que es fofisano. El tuyo está más bueno”. “Claro que el mío está más bueno. ¿De qué si no iba a ser él alguien? Y, además, habla que parece que sería capaz de invadir cualquier país con un chasquido de dedos. Y, no es por nada, pero, mira, los niños me adoran. No puedo ser más feliz, tía. Lo tenemos todo”.

“No puedo ser más feliz, tía, lo tenemos todo. ¡Qué rabia me das! No voy a mirar más para ti, porque te escupiría sin dudarlo. Soy capaz de sorber un sobre de Ketchup y escupírtelo ahora mismo. Pero no, no te inmutes, no lo haré. Míralos, qué insufribles. ¿Es que no os vais a mirar a la cara ni un momento, panolis?”.

“Oye, rubita de bote, ahora que miro al tuyo me da la risa, literalmente.  No estoy sonriendo, no. Me da la risa porque me da, literalmente, asco”. “Vaya, otra con el literalmente, voy a contar cuántas veces lo dices”.

"El mío sería capaz de invadir cualquier país con un chasquido de dedos".

Sólo los niños del fondo parecen respetar las leyes de la simetría y están calladitos. Pelo rubio a la taza, sendas cajas de Happy meal adecuadamente colocadas, mismos jerseys grises y mirando al mismo punto embobados que, seguramente, sea una mosca.

Una mosca: otra imagen de la simetría en los libros de biología. Entomológicamente hablando, vienen del subreino eumetazoa, que presentan, al menos internamente, simetría bilateral, de manera que el organismo es simétrico respecto a un plano sagital que divide al cuerpo en dos mitades especularmente idénticas. Además, tienen un cuerpo triploblástico, con las tres capas germinativas bien diferenciadas. Sin embargo, las moscas, casi siempre, llevan una mitad del cuerpo más manchada de mierda que la otra, provocando una pelea entre la simetría perfecta dotada por la madre naturaleza y la aleatoriedad que provocan las manchas al convivir siempre entre mierda. Luego, la esparcen al vuelo en microdosis. Literalmente.

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