¿Puede ser un festival de música sostenible con el medio ambiente?

Los organizadores del Prestoso Fest (Xedré, Asturias) nos explican cómo hacer para que un festival de música sea atractivo a la par que medioambientalmente sostenible.

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Entorno natural de Prestoso Fest

Cuando pensamos en un festival de música, solemos imaginarnos un espacio enorme, con decenas de miles de asistentes, infraestructura invasiva y promotores desvinculados. El modelo mainstream de festivales en España tiene esta dinámica: grandes promotores que crean un cartel accesible a una gran cantidad de público, con la intención de hacer mucho dinero. 

Este modelo de festival es poco compatible con una práctica sostenible, en la que nuestras acciones no perjudiquen el entorno en las que las realizamos. Por esto mismo, muchos festivales que se venden a si mismos como “experiencias naturales” son en realidad una enorme molestia tanto para los vecinos como para el entorno natural en el que se realizan. 

La época en la que nos encontramos exige de nosotros modelos de ocio sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. No deberíamos permitir que, por pasarlo nosotros bien, nuestro entorno sufra. Sin embargo, la oferta de festivales y actividades culturales que cumplan estas premisas, es tremendamente escasa. 

Nos preocupa el medio ambiente y no queremos que nuestras acciones y deseos de volver a vivir la “experiencia festival” sean dañinos para el mismo. Entonces, la pregunta es ¿Se puede hacer un festival de música sostenible? ¿Cómo tendría que ser? Para responder a las mismas, nos hemos puesto en contacto con Juan, David, Álex y Meru, organizadores del Prestoso Fest, en el pueblo asturiano de Xedré (Cangas de Narcea). 

Soñábamos con la idea de hacer un festival que se desvinculase un poco de lo habitual.

El Prestoso Fest pone el valor el entorno en el que se realiza, el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, siendo este realmente la “cabeza de cartel” del festival. La organización trata de “no dejar huella” en el entorno, haciendo un festival lo más sostenible posible. Además, busca implicar a los vecinos de Xedré y Cangas de Narcea en el mismo, realizando actividades que vinculan el festival y la cultura de la zona. Los vecinos de Xedré están contentos con el Prestoso, y el evento reúne cada año más público. Todo un reto para un festival que trata de ser distinto a los grandes festivales masificados al uso.

Para saber un poco más de cómo organizan Prestoso, el entornos, sus objetivos y cómo consiguen minimizar la huella del festival, hemos charlado con Juan, David, Álex y Meru.

Hola chicos, lo primero que os quería preguntar son los inicios del festival ¿En qué momento tomáis la iniciativa de empezar este proyecto? ¿Qué objetivos teníais?

David: El proyecto nace en el año 2014. Tras unos años de andadura como promotores locales en Oviedo y, como casi siempre, con unas copas de por medio entre Marcos Flórez (socio fundador del Prestoso Fest y cantante de la banda Pingüino) y servidor.

Soñábamos con la idea de hacer un festival que se desvinculase un poco de lo habitual. Ya llevábamos unos años asistiendo a muchos y buscábamos algo diferente, basado en la diferenciación, en la calidad, en diferentes criterios a la hora de elegir a las bandas, en hacer familia y lograr que el asistente se sintiese parte de algo más que un grupo de gente asistiendo a un evento musical. 

Álex: La idea que teníamos era ir al festival al que nos gustaría acudir nosotros: en la naturaleza, con buenas bandas, acogedor… un festival al que a nosotros nos gustaría ir como público.

Crear un encuentro con la música como hilo conductor que nos permitiese mostrar que es posible hacer las cosas de otra manera

David: Así que, aquel año 2014, nos lanzamos a la piscina sin pensar muy bien las consecuencias. Sin un presupuesto encima de la mesa (luego lo sufrimos, jajajaja) pero con las ganas y la ilusión de aventurarnos en un proyecto en el que creíamos. Con muchísimas carencias, sin apoyo de ningún tipo pero con la idea de clara de crear un encuentro con la música como hilo conductor que nos permitiese mostrar que es posible hacer las cosas de otra manera. También estaba el objetivo claro de deslocalizar eventos de este tipo. Dando visibilidad al suroccidente asturiano - históricamente desprestigiado respecto al oriente - y mostrar al público potencial sus virtudes, sus activos.

Como te digo, con muchas carencias. Sin pensar mucho más allá que el minuto o la tarea que tocaba en un momento determinado (aún recuerdo los meses que estuvimos pagando deudas de la primera edición...). Poco a poco, nos dimos cuenta que la localización, Xedré, en pleno parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, era el principal cabeza de cartel del Prestoso Fest. Y eso había que transmitirlo en todo momento al público. Fue muy sencillo. Porque desde un primer momento, la familia prestosa, se impregnó de respeto hacia el lugar donde pasaba ese fin de semana dejándonos claro que mirábamos en la misma dirección.

¿Y por qué este pueblo, por qué Xendré?

Meru: Xedré tiene tradición musical. El festival lo refleja programando siempre al grupo de mujeres de allí, Pandeiros de Xedré. Además, en el pueblo se celebraba antes una noche celta, que tenía mucha fama en el mundillo. Entonces era un sitio ya conocido y un entorno privilegiado.

Programamos siempre al grupo de mujeres de allí, Pandeiros de Xedré

Lo fácil habría sido hacer el festival en el pueblo más grande, en Cangas del Narcea. Pero eso habría convertido al Prestoso en un festival más. Porque habría sido en el campo de fútbol, en las afueras… un poco lo que ya hay en más sitios. El recinto de Xedré se situa como cabeza de cartel del festival. Y es lo que todo el mundo admira. Tanto la gente que llega por primera vez, como las propias bandas, flipan cuando ven dónde es el festival. Cuando el coche va subiendo carretera arriba, y la banda te pregunta “¿pero dónde es?¿dónde es?”. De repente se encuentran ese valle abierto al pié del recinto, y es una maravilla. 

Apostáis por un modelo de festival sostenible y respetuoso con el entorno ¿Cómo lleváis a cabo esta premisa? ¿qué requisitos debería cumplir un festival para ello?

Meru: Tenemos un lema: sólo deja tus huellas. Intentar que el recinto del Prestoso, teniendo en cuenta que es dentro de un parque natural, se encuentre igual que cuándo lo encontramos. 

Juan: la palabra sostenible no nos gusta mucho ya que hoy en día parece muy manida. Nos gusta más la palabra “consciente''. Tanto de dónde se realiza el festival como del target que tienes. Nosotros fuimos muy conscientes desde el principio de dónde se celebraba el Prestoso Fest. Dentro de un parque natural. Se consciente de dónde estás y procura no tirar basura ni dejar aquello hecho una mierda. 

Y no es cosa solo nuestra, de la organización. También es cosa de los asistentes. Que han sabido leer muy bien dónde están y que no todo vale.

Meru: De hecho, la pasada edición de 2019 nos llevamos la grata sorpresa, alegría incluso, que cuándo fuimos a la zona de acampada a recoger, encontrarnos que el propio público había recogido absolutamente todo. Lo había metido en bolsas de basura y apilado junto a los contenedores. No quedó ni un solo papel, ni un resto, en todo el recinto de acampada. 

El propio público había recogido absolutamente todo. No quedó ni un solo papel, ni un resto, en todo el recinto de acampada. 

Con respecto a las medidas, cada año intentamos ir un poquito más allá. Recogida selectiva de basuras. Ponemos un medio de transporte para evitar en la medida que suban coches a la puerta del recinto. Vasos y utensilios de hostelería, todo reciclable… este año, queremos dar un paso más con un plan de sostenibilidad que presentaremos este año. 

Juan: Si, a través de una consultora medioambiental vamos a calcular la huella de CO2 del festival, para compensarla. Aspiramos a ser un festival de huella neutra. Esta consultora también nos da algunas directrices para reducir esta huella de carbono. La manera más sencilla y efectiva de compensar esta huella: plantar árboles y otras especies vegetales.

Por el resto, pequeños gestos. Por ejemplo, regalamos en la anterior edición un plantón de abedul a cada asistente para que lo plantase allá de dónde procede. Promovimos dinámicas de reciclaje. Tenemos ceniceros dentro del recinto, lo cual ha hecho que no veas colillas en el suelo del recinto. El tema de los vasos. Hasta ahora hemos utilizado vasos reciclables, pero para esta edición buscamos utilizar vasos biodegradables. Hechos de un compostaje de pasta de arroz. Entonces, además de ser reutilizable, sabes que si se queda varado en algún lugar de la naturaleza, se va a descomponer. 
También hemos puesto atención en el merch del festival. Está hecho de algodón orgánico, tiene el certificado fair wear

Vamos dando pasitos hacia la sostenibilidad. Muy conscientes de dónde se realiza el festival. Y buscando que todos los asistentes sepan que detrás nuestro sólo debe quedar el entorno natural que nos alberga.

¿Cómo es la relación de los habitantes de Xedré  con el festival? 

David: Pues la relación de los habitantes con el pueblo es una maravilla. Como ejemplo, la promo del año 2018 donde son los propios habitantes de Xedré los que dan a conocer los primeros anuncios de esa edición.

Ellos son siempre los primeros en conocer nuestros planes, desde la primera edición. Y todo pasa por ellos antes de darle forma. Dejando así clara nuestra prioridad de convivir y respetar, siendo conscientes en todo momento de donde estamos. Se vuelcan con el festival, ayudan en el montaje los días previos y si las cosas vienen mal dadas (aún recuerdo el diluvio de 2018...) son los primeros en ayudar para que las cosas salgan adelante.

¿Qué otras actividades (más allá de la programación musical) ofrecéis? ¿Están relacionadas con el entorno y la gente del mismo?

David: Visitas guiadas a viñas y bodegas de la denominación de origen del vino de la tierra de Cangas (viticultura heroica). Catas y degustaciones de productos asturianos. Talleres de alfarería de cerámica negra (típica de la zona). Rutas guiadas por los valles de la reserva natural, actividades infantiles... son algunas de las actividades que complementan la actividad musical con el firme propósito de ser cada vez un festival más familiar y abierto a todo tipo de público.

Juan: Promovemos rutas etnográficas, para que la gente sea consciente del valor que hay en la zona. Además, tratamos de promover el comercio de proximidad y la economía circular.

El Prestoso es tanto una liga como un negocio distinto al de un macrofestival

Por último, para que cumpla con las directrices de sostenibilidad apostáis por un festival relativamente "pequeño" ¿cuál es vuestra relación con los formatos de macrofestival?

Meru: Somos “amigos en la distancia”, se podría decir. 

No hay relación. Lo único que compartimos es que la actividad principal es la música. Pero tanto la visión, como los objetivos y parte del público, son distintas. No somos competencia. La gente que va a un macrofestival busca unas cosas que el Prestoso no le da. Pero la gente que se interesa por una propuesta pequeña como la nuestra, huye de lo que son ahora los grandes festivales. No lo vemos ni como competencia, prácticamente. Es tanto una liga como un negocio distintos. 

Aparte de eso, poco. Igual, aprovechar nombres que esos festivales si pueden captar, sobre todo a nivel internacional, para un poco a rebufo poder tenerlos disponibles para un festival pequeñito. Nosotros no podemos aspirar a nombres grandes por nosotros solos. Pero si está de gira y esa semana tiene otro festival en España, para completar esas giras están los festivales más pequeños. Siempre y cuando no estén las odiosas e inentendibles cláusulas de exclusividad. Que algunos festivales hacen hasta a los grupos que tienen en la séptima u octava línea de cartel. Es algo malo tanto para los músicos como para el circuito musical.

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