Hablamos con Vera Fauna, el nuevo rock andaluz

"Los conciertos nos dan mucha energía y nos ponen también mucho en nuestro sitio". Hablamos con Vera Fauna.

1 marzo 2021 ·
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Vera Fauna es uno de los grupos más prometedores de la escena rock andaluza y en concreto sevillana. Del mismo ambiente que Pony Bravo o Califato 3/4, proponen un rock muy rico. De melodías complejas y trasfondo social. Vera Fauna sacaron el año pasado su primer largo Dudas y Flores, que se ha ganado la simpatía de público e industria. Consiguiendo con en muy poco tiempo mucha popularidad y escuchas. Hemos quedado con Vera Fauna para hablar de música, política y los tiempos que estamos viviendo.

Vera Fauna sacaron el año pasado su primer largo Dudas y Flores

Canción favorita de vuestro Dudas y Flores ¿por qué?

Jaime. Mi canción favorita es Cobre. Quizás porque es la que menos conexión guarda en cuanto a estilo. Tiene un color más suyo, más propio. Y está al final del disco, cuando ya está todo contado. Entra de una manera muy reposada, y sale muy eufórica. No sé, me gusta.

Javi. Yo voy a decir Candelaria, Es muy buena representante de la idea y concepto del disco.

Juanlu. Me posicionaría por la que vá después en el disco, que se llama Pancracio. Esto es porque en el momento en el que la compusimos, estábamos empezando a cambiar nuestra manera de componer. Nos abrimos a otras melodías, estribillos quizás más melódicos… a mi me sonaba a algo nuevo. Cuándo la tocamos y la escucho, me recuerda a aquello. 

Kike. Yo también diría Pancracio. Pero como la ha dicho mi compi, no sé. Me gusta porque a la hora de tocarla en directo es muy desenfadada. Y contrasta un poco con el resto del disco. Un poco más íntimo, más personal. Esto en directo se nota mucho, ya que funciona como válvula de escape y nos volvemos todos un poco locos. 

Algunas de vuestras canciones tratan temas políticos pero sin perder el ambiente de buen rollo ¿cómo se pueden tratar problemáticas sociales desde la música?

En realidad, es “buenrollista” en el sentido en que no hay una “energía punk” que sea completamente  rupturista… que literalmente no nos cagamos en los muertos. Pero creo que después de la rabia y el enfado, se queda un poso de pena. Está muy claro en Candelaria. Esta canción relata el duelo de una ciudad en la que has crecido y que ves que ya no existe. Que la han vendido al turismo y desplazado a toda la población de su sitio. La canción deja un poso triste. Nosotros nos movemos muy bien en este punto de contar cosas tristes pero desde un punto informal, casi irónico. 

Quiero añadir una cosa. Y es que todas las canciones se han escrito, o días previos a la grabación, o en el propio estudio. Entonces, digamos que la atmósfera de buen rollo junto a las letras tristes, a lo mejor está porque la canción se hizo en un momento bonito, de euforia… y bueno Kike cuándo escribe está siempre en la mierda (risas). Entonces, o está en la mierda o está hablando de temas políticos. 

¿En cuánto tiempo hicisteis el disco entonces?

Año y medio largo. Porque hay canciones que se llevaban componiendo de antes. De hecho, desde que entramos por primera vez en el estudio, hasta que se publicó, fueron 2 años. El haber cocinado a fuego lento los temas, me ha permitido cuidar un montón todo. La estructura, texturas de las canciones, voces….

Esta idea de la tristeza, la ironía, junto a una forma de ver las cosas algo más bonita, me recuerda a otros grupos sevillanos como es, por ejemplo, Califato ¾ ¿creeis que tiene que ver con el contexto sevillano, o es pura coincidencia?

En sevilla la gente de nuestra generación viene de ambientes muy reivindicativos. Califato ¾ nace de Breaking Bass, que es un sello muy representativo del underground sevillano. Nosotros también nos hemos movido por ambientes “cara B” de la ciudad. Entonces es verdad que esto está ahí. Pienso en otros grupos como Pony Bravo, o incluso Quique Veneno, enseguida se percibe un ambiente combativo.

Habéis sacado un trabajo con Califato ¾, uno de los grupos más diferentes del panorama electrónico ¿cómo os conocisteis? ¿cómo surgió la colabo?

A quién más hemos conocido son a Curro y a Chaparro. Yo personalmente a Chaparro, el de las barbas largas. Hemos coincidido más de cervezas y tal, de movernos en ambientes parecidos. Y la propuesta que nos hizo Califato de versionar una canción suya nace de compartir espacios, gustos musicales y supongo que de la admiración mutua por nuestros proyectos.

Me impresionan las portadas de los temas de Vera Fauna, son de mucha calidad gráfica ¿cuál es vuestra relación con el mundo de las artes plásticas?

Desde un principio hemos querido cuidar ese aspecto. La estética no sólo se reproduce o se deja ver a través de lo visual, es algo más profundo… pero en lo que a las portadas se refiere, siempre nos ha gustado contar con amigos. Hemos tenido la suerte de contar con amigos artistas que nos gustan mucho, y a los cuales también les ha parecido buena idea trabajar con nosotros.

Tuvisteis la oportunidad de trabajar con Bronquio de la mano de Jagermeister. A día de hoy (igual ahora con la pandemia menos) algunas marcas han optado por la música como forma de publicidad y crear estatus de marca ¿cómo vivis esta cercanía? ¿Como es trabajar con una marca desde la musica?

Verás. Estamos acostumbrados, en el circuito más independiente, a asumir la precariedad como algo inevitable ¿Sabes? Y conseguir subvenciones o ayudas públicas, es un trabajo imposible. Entonces, aunque el tema de los patrocinios es peliagudo, porque sabes que debes incluir un elemento comercial en aquello que haces, y puedes no desearlo. Pero los patrocinios ahora mismo son inevitables.

Y nosotros con Jager hemos tenido muchísima suerte. Porque está Lolo al mando, que es un pedazo de fiera y tiene una sensibilidad increíble. Consigue que el patrocinio estéticamente sea cero invasivo, y genera una sinergia muy potente con la banda. No podemos estar más contentos. 

¿Creeis que los cambios provocados por la pandemia, han modificado el gusto musical de las personas?

Nos está influenciando claramente, ya que no nos permite acudir a las salas. Y aunque sucedan algunos conciertos, son con aforo limitado y unas condiciones bastante restringidas. La música en directo es de lo que más sufre con la pandemia. Y la música de Club, también ha sufrido mucho. Porque géneros como el nuestro son más amables para montar un sarao. Pero la gente de la electrónica se las está viendo y se las está deseando para poder montar algo.

Y también que desde el ministerio le han pegado una patada a la cultura de club que manda huevos. 

 ¿Qué crees que es más complicado trabajar y vivir de la música ahora con Covid o simplemente conseguir trabajo de algo?

Nada es más fácil ahora que antes. De hecho, todo lo contrario. Si ya la música sufría de una condición bastante precaria, ahora lo es más. Pero bueno, son los tiempos que nos tocan vivir y cómo nos están poniendo a prueba. Y para los músicos, prácticamente nuestra única fuente de financiación eran los conciertos. Si no hay conciertos, todo es más precario. 

Los conciertos también son importantes como fuente de inspiración o motivación, para seguir con el grupo los conciertos nos dan mucha energía y nos ponen también mucho en nuestro sitio. Y nuestros objetivos son estar en contacto directo con el público y ofrecer nuestra música en el mejor de los ámbitos. Esto supone un corte muy grande a nuestra ambición. 

Quedáis un día en el piso de uno a echar unas cerves ¿qué música suena?

Pues muy ecléptico. Depende de quién se ponga a los controles ese día. De quién esté más ansioso por compartir algo, como se haya despertado ese día. Entre nosotros somos también bastante variados. Desde rap de los 90´s, principios de los 00´s, Pata Negra, punk, jazz… nos gusta sorprendernos. Y si no, pues nos ponemos a cantar nosotros.

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