La filosofía detrás del Trap, ¿Por qué lo feo está de moda?

¿Por qué explosiona ahora? ¿En qué contextos? ¿Por cuáles causas? ¿Hay una filosofía que parte de nuestra cultura contemporánea que se haya transformado en...

3 julio 2018 ·
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binary-ctangana

¿Por qué explosiona ahora? ¿En qué contextos? ¿Por cuáles causas? ¿Hay una filosofía que parte de nuestra cultura contemporánea que se haya transformado en los pilares de la música trap?

Mucha gente me ha hablado del Trap cómo el nuevo punk, pero no es así para nada.

Desde luego no pongo en duda que el Trap ha llegado para quedarse. Al igual que hizo en su momento el reggaeton o el punk. Aunque es posible que en el futuro lo que quede del Trap sean sólo algunos aspectos estéticos y formales, cómo pasó con el grunge.

Sin embargo puede ser que sus artistas no. Por esto digo que lo que va a quedar de este movimiento son las formas, porque los autores caen rápido. No veo a Lil Pump con aspecto de llegar a los 30, por no hablar de todos los que han ido cayendo ya: Lil Peep, Xxxtentacion, etc.

Pero ¿Por qué explosiona ahora? ¿En qué contextos? ¿Por cuáles causas? ¿Hay una filosofía partiente de nuestra cultura contemporánea que se haya transformado en los pilares de la música trap?

Es posible que en el futuro lo que quede del Trap sean sólo algunos aspectos estéticos y formales, cómo pasó con el grunge.

Creo que hay varios puntos a repensar con respecto de la estética y los valores abanderados por este estilo musical.

Tangana saliendo de la limo con su abrigo de piel

Trap y capitalismo salvaje. Más es más.

El primero a pensar sería la relación de la música trap con lo que podríamos llamar postcapitalismo o capitalismo salvaje. Me refiero a las sociedades dónde la ideología capitalista ha dejado de ser una herramienta económica para ser el total de la cultura.

Esto se relaciona con la alienación del tiempo de ocio de Habermas. Lo que nos dice básicamente este pensador es que ya no sólo el tiempo de producción es rentable económicamente para las empresas. Sino que también nuestro tiempo de ocio lo es. Toda nuestra existencia se basaría entonces en producción y consumo, en producción de capitales. La conclusión final de esta teoría será que nuestra identidad en si se convierte en un producto económicamente rentabilizable. En un capital abstracto.

Aquí enlazamos con la vida del trapero. Lo que la estrella del Trap nos cuenta en sus temas es toda la pasta que gana y toda la pasta que funde. Su mayor logro vital y artístico es ser rico, y esto lo demuestra con todo el exceso que se pueda. De esta manera, sus videoclips se componen de coches de alta gama, putas, armas y drogas. La mayor felicidad de este personaje es gastarse el máximo de dinero en consumir su propio tiempo vital.

Lo que la estrella del Trap nos cuenta en sus temas es toda la pasta que gana y toda la pasta que funde. Su mayor logro vital y artístico es ser rico, y esto lo demuestra con todo el exceso que se pueda.

El trapero renuncia a las filosofías zen por las que apostaba la música en los 60 y 70 para adentrarse en el postcapitalismo ochentero más puro. El menos es más que caracterizó la mentalidad progre hasta los ochenta se sustituye por un más es más. Tener más es ser mejor. Lo que vales es lo que posees.

La cultura Trap nace del Hollywood de los 80´s. Es lo que hemos mamado de pequeños los millenials. Mientras que movimientos anteriores como el Rock o el Punk nacen del no a la guerra hippie y de una lucha contra el establishment, el trap va totalmente a favor. Como dice C Tangana en Avida Dollars: En los años hippies la gente decía que el dinero era algo malo. Pero los negocios son un arte. 

Foto por Davit Ruiz

Trap e irrealidad. La imágen glich. Los medios web en la generación del trap.

El trapero es por definición un ser ficticio, un ser irreal. Es un personaje, una imágen de lo que el resto de la gente se espera que sea. Una exageración de todos los aspectos formales relacionados con el exceso, la irresponsabilidad, la calle y la violencia. Es una imagen de una imagen.

De aquí sus pintas. Nada más verlo tienes que saber qué es, qué papel juega en el panorama social. A su vez, todas las modificaciones físicas están para acentuar su distanciamiento de lo natural. Cuerpos tatuados, pelos de colores, ropas imposibles, complementos locos. Todo pensado para no saber si estás ante un chico real o ante un personaje de ficción.

El Trap sabe perfectamente de dónde viene, y es del cibermundo. Se genera y distribuye online, se modifican las voces con autotune, se consume en youtube. Es un género a mitad camino entre la calle y el ciberespacio. Entre la realidad de sus artistas y la pura pose o ficción.

Xxxtentacion

Cuerpos tatuados, pelos de colores, ropas imposibles, complementos locos. Todo pensado para no saber si estás ante un chico real o ante un personaje de ficción.

Esta idea la representan muy bien en sus propios videoclips. En gran cantidad de vídeos de Trap, la imagen grabada se glichea. Las imágenes reales se entremezclan y confunden con ficciones por ordenador, gráficas de videojuegos, de dibujos animados... El trapero se confunde con estos imaginarios. Su cuerpo se entremezcla con la ficción de los videojuegos. De las películas de animación de su infancia. Con los capos de Hollywood. La pose del trapero no es la de persona peligrosa, si no la de villano de película ochentera.

El glich, el digital erróneo. Es un recurso muy sugerente para indicar que aquello que ves lo ves a través de una pantalla, que nada de aquello es real. Que todo lo que ahí aparece nace de lo virtual y se queda en la virtualidad.

En fotos el último Showcase de La Vendición Records en Madrid

El trapero como ser absolutamente individual. El trapero cómo dandi.

En el s XIX, el dandi era aquel sujeto, por lo general rico de familia, cuya única preocupación era su aspecto físico. El dandi vivía para vestir, vivía para producir una imagen. Era un artista cuya única y magistral obra era su propia identidad.

Tenía que ser un personaje público pero individual. Conocido por todos pero parecido a nadie. Además de producir una fascinación pero una brecha con respecto a sus semejantes. Para ello, estudiaba a fondo cada una de las poses, tabúes, manías y tradiciones de su comunidad para simplemente romperlas. El dandi basa su personalidad en una negación absoluta de lo que es el resto. Por eso está tan sólo.

Foto por Davit Ruiz

Pero el dandi, y también el trapero, no son únicos porque el mundo los hizo así. Son diferentes porque han estudiado bien el cómo destacar contradiciendo todo.

El dandi no se parece a nadie. Ha modificado su forma de vestir, moverse, relacionarse, andar y vivir para conseguirlo.

Este concepto del hombre imagen me recuerda a la figura del trapero. Como comentaba antes, el trapero es pura imagen de lo que la gente se espera de él. Que no es mas ni menos que un némesis de la sociedad. Un villano, un personaje raro, incomprensible y peligroso.

Pero el dandi, y también el trapero, no son únicos porque el mundo los hizo así. Son diferentes porque han estudiado bien el cómo destacar contradiciendo todo. El trapero es feo, hortera, malo y encima canta mal. Pero ahí está su veta de mercado.

A su vez, esta idea de individualidad absoluta es un reflejo de la sociedad del s XXI. Tras la crisis del SIDA. Y fomentado por la posibilidad del teletrabajo y la innecesidad de tener que salir de casa en los tiempos de ocio. Somos una sociedad atomizada, formada de sujetos solos en el mundo.

Un problema que a nivel biopolítico se ha solventado convirtiendo el estar sólo en individualidad. Y la individualidad en una meta. Ser único, ser diferente, ser creativo, ser individual, ser freelance: Términos que enmascaran a sujetos sin capacidad de cohesión.

Y es que es lo que le viene bien a las empresas. Empleados que no se conocen, que no se hablan. No tienen a quién quejarse, con quién compartir sus ideas. Y, por último, no tienen con quien cambiar las cosas.

Finalmente decir que la música Trap ha triunfado porque es un reflejo claro de nuestra sociedad. Una sociedad del capitalismo salvaje, absolutamente atomizada y en dónde las barreras entre lo real y lo ficticio se han perdido. Espero que se pase esta moda.

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