La discusión entre Bad Bunny & Yung Beef por el Covid-19 en twitter

El confinamiento no está siendo fácil para nadie. Las autoridades dan indicaciones constantemente, nuestros padres nos dan más instrucciones para tirar la basura que...

26 marzo 2020 ·
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El confinamiento no está siendo fácil para nadie.

Las autoridades dan indicaciones constantemente, nuestros padres nos dan más instrucciones para tirar la basura que para llevar un tren y los famosos se abanderan de la causa.

Una de las caras más visibles del movimiento #QuédateEnCasa es, sin duda, el artista de trap Bad Bunny. Tras varios días de confinamiento subiendo contenido a las redes desde su casa de Miami, acabó enzarzándose en una pelea tuitera con el granaíno Yung Beef.

Minutos después, el puertorriqueño borraba los tuits y publicaba un mensaje conciliador en la misma red social.

Este ‘beef’ podría haber pasado desapercibido si no fuera porque es el reflejo de que las realidades que hay detrás de la pandemia global siguen perjudicando más a la clase obrera.

La mayoría de los hogares en Madrid no tienen jardín y piscina. Muchos de ellos no cuentan con un balcón, y algunos ni siquiera son exteriores. El teletrabajo no suele una opción factible para los trabajadores con los ingresos más bajos, los ERTES están a la orden del día y los despidos aumentan -especialmente, en los puestos de trabajo temporal-.

Es paradójico que un sistema educativo público de por sentado que todos sus alumnos tienen acceso a internet y un ordenador en sus hogares.

Tampoco es la norma que cada miembro de la unidad familiar cuente con un ordenador personal. Es, por lo tanto, en las épocas de crisis cuando sale a la luz que el elitismo universitario propio del siglo XX sigue presente.

Cada vez que encendemos la televisión escuchamos aplausos y agradecimientos -muy merecidos- a sanitarios y cuerpos de seguridad, dejando en un segundo plano a trabajadores de tiendas de alimentación de barrio y supermercados, repartidores, reponedores, dependientes de estancos… Puestos con horarios extremos y condiciones de seguridad escasas que atienden cada día con miedo a otra gente con miedo.

Así que ahora puede ser el momento de unirnos no solo para combatir el famoso virus, sino también aprender de él para seguir luchando por una sociedad igual y justa.

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