Hablamos con mAthe, rap conceptual y libertad.

mAthe es uno de esos artistas difíciles de encontrar. Músico, artista visual (y diplomático). Un combo de conocimientos y experiencias artísticas que se ven...

3 octubre 2019 ·
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mAthe es uno de esos artistas difíciles de encontrar. Músico, artista visual (y diplomático). Un combo de conocimientos y experiencias artísticas que se ven reflejados en su música.

El estilo de mAthe está a medio camino entre el rap y el arte sonoro. Sonidos reciclados, letras experimentales. Con una clara tendencia al hip hop más clásico pero rompiendo los ritmos de forma constante e intencionada. Superposición sonora o bases de electrónica y metales son otras de las estrategias de este extraño rapero.

Sus líricas poéticas. De gran imaginario visual, poder evocador y varios niveles de lectura. Se aproximan al slam y al spoken word alternando el español y el francés. Y se funden con instrumentales sugerentes y envolventes, evocando momentos de cegadora luminosidad y de impenetrable oscuridad.

Su estilo está a medio camino entre el rap y el arte sonoro. Sonidos reciclados, letras experimentales.

Tras la publicar varios álbumes con gran acogida por parte del público. El 3 de diciembre de 2018 nos sorprendió con su electrizante y maximalista LP “Puzle”. Este es desde el cual mAthe rehace su obra. El nuevo álbum es una re-edición de Puzle. Que cuenta con 9 remixes producidos por: Doc Diamond, Judah, Lowlight, BSN Posse y YDVST.

Además de su carrera musical, mAthe se ha desarrollado en el mundo de las artes visuales. Es pintor, escritor y poeta. También ha dedicado gran parte de su carrera artística al Street Art. Del cual ha organizado eventos internacionales.

Hemos hablado con mAthe sobre música y arte.

¿Qué entiendes como rap conceptual?

Supongo que se trata de una etiqueta cualquiera, una más. Imagino que se refiere al contenido de mis letras. O al enfoque que transversaliza mi música y mi sonido. Es cierto que, a diferencia de otros artistas, no suelo hablar en mis canciones de limusinas, de drogas o de cuánto follo. Tampoco creo que le interese a nadie. Aunque lo que pueda contar respecto de alguno de estos ámbitos pueda tener más contenido que la mierda que habla la mayoría… No sé si es conceptual, ni siquiera sabría si calificar a mi música como rap. Lo cierto es que suelo hacer lo que me da la gana. Es algo muy recomendable para la salud mental y física, créeme. Mi única intención en esto es divertirme. Y hacer lo que me apetece en cada momento.

Además de músico, eres artista plástico, también has trabajado el mundo del arte urbano. ¿Eres más artista que músico o mas músico que artista?

De nuevo, creo que se trata de etiquetas vacías. No quiero que suene a tópico pero creo que todos somos artistas a nuestra manera. Aunque podamos reprimirlo en mayor o en menor medida. El animal creativo más salvaje que he conocido, Xabi Zirikiain, me lo enseñó hace unos meses cuando ambos vivíamos en Senegal. Intento ser libre, que nadie me diga lo que tengo que hacer en mi música ni en mis proyectos. Es importante sentirse artista, sentirse niño, sentirse vivo. Da igual cómo lo plasmes. En la música, exponiendo en un museo o, simplemente, dibujando en tu habitación.

Lo cierto es que suelo hacer lo que me da la gana. Es algo muy recomendable para la salud mental y física, créeme.

¿Tus trabajos plásticos y musicales se influencian? ¿Has pensado en hacer proyectos híbridos?

Entiendo la creación como un continuum en el que todos los elementos y las experiencias se retroalimentan. Mis canciones y mis pinturas están imbricadas y contienen múltiples referencias cruzadas. Para mí también es clave el color. Tengo que visualizar el tono de cada canción para plasmar su mood en una letra. En el último álbum, quizá “Megapixel” es el tema que más claramente lo expresa. Creo que es algo que me conecta con algunos artistas como Elphomega, que participa en el disco y que siempre se ha caracterizado por ese rollo más visual. ¡Somos raritos pero no estamos solos!

Entiendo la creación como un continuum en el que todos los elementos y las experiencias se retroalimentan. Mis canciones y mis pinturas están imbricadas y contienen múltiples referencias cruzadas.

¿Has trabajado en la electrónica pura?

No sé qué se entiende exactamente por “pureza” en la electrónica. Es un género, por su propia naturaleza, extremadamente difuso. Siempre he dicho que entiendo mi estilo mucho más relacionado con la música electrónica que con el rap, aunque venga de este último y utilice sus herramientas y sus recursos como vehículo de expresión lírica. En cualquier caso, y aunque no deja de ser ecléctico y se acerca bastante al ambient, “Ura”, de 2016, podría ser mi álbum que más se asimila a la electrónica stricto sensu. Fue una aventura muy loca pero siempre estaré orgulloso de ese disco y no descarto lanzarme de nuevo a ese mundo. En todo caso, creo que todos mis proyectos tienen una conexión muy fuerte con la electrónica. En “Puzle (Subarashi Edition)” participan algunos de los mejores productores de la escena actual y ha sido un lujo contar con ellos, la verdad. Juegan en otra liga y han llevado el sonido a otro nivel, como algunos de ellos hicieron ya en “Playa Remixed”. Siempre a los hombros de los gigantes. Dime un rapero que haya juntado a un dream team similar.

Además de rap y artes plásticas, has dedicado parte de tu trabajo a la poesía. ¿Cuál es la relación de la poesía con el rap? ¿El rap es poesía urbana u “otra cosa”?

Uf, siento ser pesado pero esta es la etiqueta por antonomasia. Cuando los raperos de toda la vida en este país vieron que el público consideraba hilarantes la mayoría de sus propuestas, que no lograban desvincularlas de los tópicos y que existía un techo de cristal que les impedía acceder al mainstream y a la pasta, algunos de ellos se rebautizaron como poetas, se pusieron cárdigans y comenzaron a hablar como si les hubieran metido un palo por el culo. Tío, no se lo creían ni ellos. Solo se salva Rafael Lechowski y porque es realmente bueno. La de poeta es la etiqueta más cutre y acomplejada del panorama. Demasiadas pretensiones y demasiados wannabes.

Es importante sentirse artista, sentirse niño, sentirse vivo. Da igual cómo lo plasmes. En la música, exponiendo en un museo o, simplemente, dibujando en tu habitación.

En la música la presencia escénica es muy importante. ¿Cómo te relacionas con la puesta en escena?

El de rap siempre ha sido un show de actitud y de talento, con un público exigente. Yo ya me he cansado de esos ejercicios espirituales pero tampoco me he pasado a la pirotecnica que algunos han abrazado. Algunos conciertos parecen coreografías de instituto americano. Solo quiero hacer y escuchar buena música. Nada más.

¿Cuál es el futuro de mAthe? ¿Hacia dónde se dirige tu proyecto?

Mi proyecto ha sido tan mutante e imprevisible como mi vida. He pasado por Madrid, Tokio, Dublín y Dakar en los últimos cinco o seis años y no sé dónde viviré el próximo. No sé si mAthe seguirá haciendo música, pintura, fotografía, diseño, ganchillo o danza árabe. Lo que es seguro es que seguirá creando hasta que Ángel muera.

Puedes escuchar lo nuevo de mAthe aquí.

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