La importancia del concepto de un disco en la era digital

En la modernidad líquida que todo se consume como fast food, el disco se está transformando en una simple recopilación de temas

25 marzo 2021 ·
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Foto vía Florencia Viadana

Cuando pensamos en un disco de música -ya sea un EP, una mixtape o un LP- pensamos en un círculo de plástico con cierta información en forma de melodías, acordes, armonías y arreglos entre otras muchas cosas donde el trabajo de diferentes músicos -instrumentistas, interpretes, compositores, songwriters, productores, etc.- se ve reflejado. Existen diferentes tipos de música y en cada uno de ellos encontramos diferentes formas de plasmar el sonido y reinventar los sentimientos de los autores en nuestro ser. Obviamente en eso se basa la música, y esa es la finalidad de cualquier músico, en descubrirse ante nosotros, o al menos, descubrir lo que él quiera ante nosotros. 

Parece que en esta era de internet, en esta modernidad líquida en la que todo se consume como si de fast-food se tratase, el disco como concepto artístico se está transformando en una simple recopilación de temas. Al menos es lo que está sucediendo en lo que se conoce como música urbana, término con el que se da nombre a la agrupación de distintos géneros como son el rap -en sus distintas formas y sonidos-, el reguetón y la nueva ola de Rn´B. (Si bien este término es el que asiduamente encontramos en el mundo del periodismo y la comunicación, muchos de los artistas reniegan de él por una razón racial; la música urbana es, aunque no se suela exponer así, parte de la música negra.)

Lo que está sucediendo entonces parece que está devaluando el concepto de disco, sobre todo en el rap. Y es exactamente sobre ese tema sobre lo que versará lo que a continuación se podrá leer. 

Lo que está sucediendo entonces parece que está devaluando el concepto de disco, sobre todo en el rap.

El pasado 20 de febrero cumplió dos años uno de los discos más importantes de rap hechos en nuestro país. ¿Por qué ese disco y no otro? ¿De dónde nace esa importancia? La respuesta es tan simple que al mismo tiempo es compleja: el concepto. Istmo es el nombre del LP del que estoy hablando. Lo que encontramos en él es simplemente una carta de amor dirigida a una cultura, a un género musical y a la música en general. Un corto de 20 minutos y un álbum de catorce temas donde todos (salvo uno), están producidos por una misma persona, la misma que encontramos rapeando en los catorce temas. 

Pero dejemos ahora los temas sentimentales a un lado, lo que de verdad importa aquí en este caso es lo artístico, la potencia del arte reflejada a través de un concepto en un género musical siempre infravalorado y malinterpretado en este país, el grito de “make rap great again”. Encontramos un álbum conceptual, como todos los álbumes deberían ser, con un concepto que explorar y una estética homogénea. Durante los 50’07” que dura el LP encontramos referencias al cine, a la literatura, a la propia música a través de samples y samples que nos llevan desde la bossa-nova hasta la música oriental. Pero también a la jerga de la calle, a la vida de a pie y al día a día. Todo ello en general, plasmado desde una estética compacta y fundamentada en lo que quiere representar, es Istmo

Otros ejemplos de esto los podemos encontrar en este pasado año sin ir más lejos. Last 2 people on Earth (Ébano y Louis Amoeba, 2020) o Neovalladolor (Erik Urano/Flat Erik, 2020). Son obras que reflejan a la perfección lo que es un álbum conceptual.

Estamos acostumbrados a ello, se nos ha impuesto desde este capitalismo, y por lo que se ve, parece ser que funciona.

Es a partir de esto desde donde podemos comenzar a dibujar lo que realmente se quiere destacar aquí: la importancia del concepto dentro de un disco; la linealidad, la homogeneidad. Como se ha dicho anteriormente, en esta era de la digitalización y del consumo de lo virtual, todo, absolutamente todo. Fluye de tal manera que uno no es capaz de apreciar el arte de forma sólida. Tenemos a artistas creando obras cada dos semanas y esas mismas obras están diseñadas para olvidarse en dos semanas. Está claro, estamos acostumbrados a la música construida como la comida rápida, es decir, a lo que nos quita el apetito durante 3 horas y luego olvidamos. Pasa con todo tipo de arte, con la ropa e incluso con las relaciones sentimentales. 

Estamos acostumbrados a ello, se nos ha impuesto desde este capitalismo, y por lo que se ve, parece ser que funciona. Viernes por la mañana, te despiertas, te preparas un café, abres Spotify y encuentras que una docena de singles acaban de ver la luz. Y así semana tras semana. Lo que con esto sucede es -si así lo podemos decir- una pérdida del contenido artístico. Una forma en la que el capitalismo ha obligado al músico a crear contenido cada poco tiempo para de esta manera no caer en el olvido, de ser arrollado por los que continúan produciendo y generando capital. Con esto no quiero decir que todo el contenido que sale de esta forma esté vacío y/o carezca de sentido y de una base artística, sino que el capital ha encontrado en esto un nuevo modelo para dominar a su antojo el arte. 

Un concepto y estructura sólida tanto sonora, como visual y estética es en estos tiempos de consumo vertiginoso

Es por eso por lo que un álbum conceptual tiene la potencia que tiene. Un trabajo gestado desde el cariño, cuidando el más mínimo detalle, con un concepto y una estructura sólida tanto sonora, como visual y estética es en estos tiempos de consumo vertiginoso un rayo de luz en un estado de penumbra. 

Otro de los problemas que encontramos en esta era digital tiene que ver con el trato y la estabilidad del artista. Quiero decir, está bien el Spotify y demás plataformas de música en streaming. Te permite descubrir artistas y crear playlists a tu medida, pero si de verdad apuestas por algo. Adquirir el CD/vinilo es la única forma de reproducción musical dónde realmente le estás demostrando al músico que su trabajo está siendo remunerado, no hay más que ver las ínfimas cantidades de dinero que obtiene un artista por cada reproducción (alrededor de 0,005 céntimos).

En definitiva, lo que quiero decir es que realmente, en el punto de mayor auge de consumo y producción musical. Es verdaderamente difícil encontrar algo que consiga llenarte y acompañarte por un largo período de tiempo. Más allá del género musical, o que te guste como suena algo o no, es difícil encontrar algo bien construido y que tenga un concepto que reflejar a lo largo de su tiempo de escucha.

En el punto de mayor auge de consumo y producción musical. Es difícil encontrar algo que consiga llenarte

Lo que dificulta también que ese contenido perdure en las estanterías o en la base de datos de almacenamiento del móvil de quien lo guarde. Es por eso por lo que es importante encontrar un álbum con concepto, para así poder rebuscar en él ese sentimiento que el propio artista quiere generar en nosotros a través del arte. El capitalismo es el verdugo de la música como la conocemos, la digitalización es su hacha y, en cierta parte, nosotros como hiperconsumistas somos también cómplices.

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