Así es el Festival Forte, una rave en un castillo.

Con ese musicón de fondo, me entraron ganas de tirarme del coche en marcha, correr hacia allí y saltar los muros del castillo. Por...

12 septiembre 2019 ·
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Con ese musicón de fondo, me entraron ganas de tirarme del coche en marcha, correr hacia allí y saltar los muros del castillo. Por fin había llegado El Forte.

Hace unos meses me hablaron del festival Forte de Portugal. Cuando lo busqué en Google encontré lo siguiente:

" El Forte es un festival anual que se lleva a cabo dentro del Castillo de Montemor-o-Velho en Portugal durante el mes de agosto, con un enfoque principal en la música electrónica, las artes visuales y escénicas. "

Pensareis, que puta pasada ¿no? Pues eso mismo pensé yo cuando meses después ví desde el coche un castillo que no paraba de emitir luces rojas y azules, como si eso fuera el infierno y el cielo a la vez. De fondo se escuchaba un musicón con el que me entraron ganas de tirarme del coche en marcha y correr hacia allí como alma que lleva el diablo. Por fin había llegado al Forte.

https://www.instagram.com/p/B1kKPPbBeMH/

Llegamos el viernes para ver Neon Chambers, proyecto formado por dos genios del techno, Kangding Ray + Sigha. Estos dos artistas han creado una puesta en escena que busca el epicentro entre el diseño sonoro y la funcionalidad del club, a través del techno experimental.

A este brillante live , le siguió Oscar Mulero, que para mi gusto pinchó una sesión más sencilla de lo habitual, pero sin dejar de ser brillante. He visto sesiones en las que Oscar nos ha mostrado un discurso más oscuro y punzante y, la verdad, es que esta vez el dj no arriesgó mucho en su sesión.

Más tarde aparecieron en escena Boston 168, petándolo, como siempre. Este duo de italianos, se ha ido consolidando en el mundo del techno con sonidos ácidos y techno progresivo. En el live demostraron que son unos máquinas a los mandos y que llevan a cabo una producción impecable.

Terminamos la noche con Marcus Henriksson aka Minilogue. Un cierre algo confuso para mi gusto, con demasiada mezcla de sonidos ambientales y poca tralla para cerrar la noche del viernes.

Freddy k, Reeko y Psyk cancelaron sus actuaciones por falta de financiación. Tras esto vino el efecto dominó. Norbak, Antony Linell y TR - 101 Hybrid anunciaron sus cancelaciones horas después.

El sábado, cuando volvimos al castillo, vimos que Amulador estaba pinchando, cuando en realidad debía pinchar el domingo a las 17:00 de la tarde. Tras su sesión vino lo fuerte de la noche, con la cancelación de Freddy K llegó Black Lotus. Esta dj berlinesa crea secuencias que alteran la mente de una forma progresiva, con sonidos que están en constante evolución y con una elegancia impecable. Escucharla pinchar te abducía por completo, cediéndole a la dj un control absoluto sobre nuestros cuerpos. La sesión terminó con pitidos galácticos y fuertes percusiones. Música celestial para nuestros oídos techneros, mientras que amanecía en ese castillo lleno de niebla y polvo. Increíble.

https://www.instagram.com/p/B1k61Snhm0A/

A las 7:30 llegó el bueno de Voiski, que nos trajo dos horas de sintetizadores con ausencia de batería y bajos. Su peculiar forma de pinchar hizo que su live fuera uno de los mejores de la noche. Voiski dio paso a dos tíos que rompieron con todo a su paso, The Empire Line. Con ellos llegó el Hard Dance. Aquello era una mezcla de sonidos, gritos y voces que parecían sacados del propio infierno. Un poco desquiciante para los que llevábamos horas sin dormir. Parecía que querían sacarnos del festival con camisa de fuerza.

Pero aún quedaba el plato fuerte. Durante el show se empezó a correr la voz de que el organizador se había pirado con el dinero que había para pagar a los djs.

https://www.instagram.com/p/B1lE13dh_eT/

Ahí fue cuando todo empezó a desmoronarse. Las 10 cancelaciones hicieron que el line up del domingo cambiara por completo. Los djs oficiales fueron sustituidos por djs locales y por los djs que pinchaban en el escenario del camping. Entre el lío de cartel y el colocón que llevábamos, ya no sabíamos si el que pinchaba era el mismo que nos había puesto el bocadillo de bacon para cenar en el bar o el que había intentado vendernos droga en el camping.

Local Suicide, Apart y Caroline Letho, entre otros, acabaron salvando el cartel del domingo. En cuanto a Paula Temple, la gente empezó a decir que había un crowdfunding para que la dj pinchara en el cierre. Decían que faltaban 1.500 euros de los 6.000 euros que cobra por sesión. Yo no entendía nada y mi colocón tampoco es que ayudara.

Y para colmo, cuando acompañé a un amigo a la enfermería, nos encontramos al enfermero más jodido aún que nosotros. El mismo que luego vimos en primera fila dándolo todo aún con el uniforme puesto ¡WTF!  A él se le unieron los camareros de las barras, los que cobraban en la entrada y hasta alguno de seguridad. El Forte se había convertido en en una rave montada por colegas.

Los trabajadores al saber que el organizador se había pirado con el dinero y con su sueldo, decidieron unirse a la fiesta.

No sé si por el supuesto crowdfundingg o por qué, pero el esperado cierre de Paula Temple finalmente llegó. A las 19:00 de la tarde aquello parecía una batalla campal, con polvo y pañoletas por todas partes. La guerra de Paula Temple había llegado y la verdad es que parecía que la tía quería reventar el Castillo con nosotros dentro. ¡Una pasada!

Cuando terminó, nos quedamos con un sabor de boca un poco agridulce. Dulce por lo mucho que habíamos disfrutado de la música, la gente y el entorno maravilloso en el que habíamos convivido todos, y agrio porque sabíamos que después de lo que había pasado, probablemente Forte no vuelva a repetirse. Es una pena que un festival tan especial se vea boicoteado por un sistema ensuciado por el dinero, que no piensa en la música como forma de expresión o como arte en sí mismo, si no como un negocio promovido por gente que solo busca el beneficio propio.

 

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