El trap ha muerto, os explicamos por qué

El trap ha muerto. Y no hoy, ni ayer. El trap murió antes del confinamiento.

2 noviembre 2020 ·
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Ilustración · Juan Vallecillos @juan.vallecillos

El trap ha muerto. Y es que antes de comenzar una disertación sin fundamentación válida alguna, más allá de mis ocurrencias, me gustaría dejar claras un par de premisas.

La primera es una muy obvia, pero que la gente suele ignorar: el trap no llegó a España como un nuevo género musical, sino como una moda, como un movimiento. No llegó el género como tal, sino que se dio un boom nacional al que a ciertos sonidos concretos les acompañó una vestimenta concreta, nuevo slang y por supuesto; las cuentas de memes.

Por eso mismo se produjo una expansión tan rápida en España, y por eso mismo el trap estaba destinado a marcharse como llegó más pronto que tarde. Las modas llegan, explotan y pasan a ser historia. Y ese es el principal motivo por el que el trap no fue "el nuevo género musical que llega a España para acompañar al resto de su familia".

El trap no llegó a España como un nuevo género musical, sino como una moda, como un movimiento.

No creo que alguien pueda debatir esto, a grandes rasgos. El género, en su llegada a España, se trató, se trabajó con respeto y se cuidó con mimo. Gracias a artistas como Yung Beef o Fat Montana, que supieron entender lo que estaba sucediendo en el sur de Estados Unidos hace más de 10 años. Sin embargo, el trap ha muerto y se volvió pop, popular. Y eso que entendían y llamaba la atención de unos pocos estudiosos, que realmente entendían su significado, se masificó tanto que el sentido de la palabra "trap" se perdió por completo.

Los ejemplos son los de siempre. Muy en resumidas cuentas: "trap" viene de "trap house", las casas donde se cortaba y se vendía la droga. Trap music viene de la música que se escuchaba en esas casas. Punto. El single "Trap" de Shakira es lo menos trap del mundo. Pero quiso adueñarse de la etiqueta viral para que el empuje de la moda hiciese su propio marketing gratuito.

Y muchos dirán: "sí, pero sigue habiendo artistas en España haciendo trap". Claro, y los seguirá habiendo. Mi percepción es que todos los elementos que han compuesto la moda quedarán integrados, en mayor o menor medida, en los diferentes ámbitos de la sociedad. Es decir, las instrumentales características del trap ya son una realidad en el pop. La estética de los fans, que ha revolucionao lo textil, sigue teniendo una relevancia tremenda, que antes no existía a tal escala. Y así, sucesivamente.

Estaba claro que el trap no había llegado para quedarse. No era el nuevo reggaeton. El reggaeton sí se mantendrá vigente, y perdurará con el paso de los años. El trap, en España, quedará como una rama del rap, es decir, lo que es. Aunque como siempre aquí: mal y tarde.

En EEUU los raperos han asumido el trap simplemente como una variedad sonora más del género. En España no.

Solo tenéis que fijaros: hace más de un año que en Estados Unidos no se habla de trap. Siguen surgiendo artistas, que hablan de lo mismo, y sus beats suenan igual, sin embargo, ahora solo se habla de raperos y de rap como tal. Porque la etiqueta se ha diluido. Y aquí llega el quid de la cuestión.

En Estados Unidos ha valido con borrar la etiqueta. Todo es cíclico. Se seguirán usando beats de trap. Pero los raperos han asumido el trap simplemente como una variedad sonora más del género. En España no. Aquí el trap ha quedado como una huída hacia delante para aquellos que no brillan rapeando, y tampoco lo hacen entonando. Antes lo fácil era comprarse un micro USB y rapear en un beat robado de YouTube. Ahora parece imprescindible cambiar la velocidad de la instrumental y montar una banda copia, mal copiada, de Cupido.

Bastante daño se le ha hecho ya al trap, ¿qué etiqueta vamos a ponerle a esto? ¿Indie urbano o alguna trapallada así? Pues eso.

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