La historia de un finde de bolos por España truncado por la cuarentena, por Supermeganada

Esta es la historia de nuestra travesía preconfinamiento. Lo que se suponía que iba a ser un fin de semana de promo y bolos...

1 abril 2020 ·
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Esta es la historia de nuestra travesía preconfinamiento.

Lo que se suponía que iba a ser un fin de semana de promo y bolos por España, acabó siendo el principio de una cuarentena, en la que todavía estamos, por la epidemia más ruidosa de las últimas décadas.

Recuerdo muy bien la primera vez que escuché hablar del ‘Coronavirus’ y dije: "bah, otro rollo sensacionalista más con el que llenar 3 meses de noticias y pasar a otra cosa..." Ahora ese rollo sensacionalista parece que se ha convertido en realidad y ha llegado a afectarnos a todos en primera persona, desde el punto de recluirnos en casa y poner patas arriba nuestra rutina.

De eso trata esta historia, de como un fin de semana tranquilo en el que unos chicos ya mentalizados para recorrer la península pillan el coche y tienen que darse la vuelta, como en una mala comedia en donde las cosas siempre van saliendo mal una tras otra.

Empezamos. Recogimos nuestro coche de alquiler el jueves a las 8:00 en Sants (Barcelona) para ir a nuestro local de ensayo.

Montar nuestro equipo en el coche y salir de camino a Madrid. El viernes teníamos promo y concierto a la noche y el sábado, tocaba ir a Zaragoza para otro bolo.

Estábamos bastante animados, la semana anterior habíamos tenido un concierto muy guay (el mejor hasta la fecha) en el Festival PUNTO G y estábamos hablando de eso y del concierto del sábado de ese fin de semana. Íbamos a telonear a Cariño, nos hacía mucha ilusión por la sala (Las armas), por las birras y por la peña. Haha.

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Ya con todo listo en el coche y mentalizados, cogemos carretera. Justo hacemos una parada para desayunar y comprar algunas cosas en el super cuando de repente recibo una llamada de nuestro manager. Nos dice que la cosa no pintaba bien y que la sala había decidido echarse para atrás ese mismo día y cancelar el concierto por la situación tan alarmista de los últimos días.

Fue un poco mazazo, teníamos el hotel pillado y todo, así que hablamos con nuestra oficina para anular las reservas y decidimos que lo mejor era ir directamente a Zaragoza, donde nos quedaríamos hasta el día del concierto. La oficina estaba a tope resolviéndonos nuestras vidas haha.

Eran las 10:30h de la mañana y ya teníamos claros los nuevos planes: dirección Zaragoza.

Nos adaptamos bastante bien a la nueva ruta. Nos lo tomamos con humor, aunque nuestra mitad del viaje se hubiera cancelado, la otra mitad seguía en pie y tendríamos varios días para estar en Zaragoza, salir por ahí, emborracharnos un poco y hacer lo que nos diese la gana. Todo sonaba muy bien.

Ya estábamos tranquilos, pero a eso de las 12:30, con 4 horas de coche a nuestras espaldas, hicimos una parada para comer. El sitio era bastante aburrido así que no nos entretuvimos tampoco mucho. Volvimos al coche e hicimos unos cuantos kilómetros más. Cuando no nos quedaba demasiado para llegar a Zaragoza llega otra llamada de nuestro manager. Todos nos miramos con cara de ‘No me jodas’ Y efectivamente el concierto de Zaragoza también se había anulado. No nos lo creíamos. Fue un bajonazo increíble.

En unas 4 horas el fin de semana se había desmontado y empezaban a cobrar sentido todas esas teorías sobre el estado de alarma y el puto coronavirus.

Tuvimos una pequeña pataleta momentánea hahaha por toda la situación, pero la supimos gestionar “rápidamente. Muy bien por nosotros haha.

Entonces, llamamos a nuestra gente de la oficina para anular la nueva reserva de Zaragoza (hecha hace menos de 1 hora…) y la del sábado, esperando que no hubiese problemas con eso... No queríamos perder más dinero del que ya estaba en juego.

Y por fin, habiendo aceptado que lo ideal sería volver a casa y después de dar una vuelta bastante bizarra por Cataluña, avisamos a nuestros colegas/novias que llegábamos esa noche. Ni se lo creían haha. Volvimos a meter las cosas en el local, devolvimos el coche a la oficina y nos mentalizarnos (no nos queda otra) para pasar unos cuantos días tranquilitos en casa, con poquito contacto social decidiendo si poner en Netflix una serie o peli..

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