La ley trans no se debate

Ideología de género, autodeterminación, teoría queer… Probablemente sean términos que te suenen. Pero, ¿sabrías definir su significado?

30 junio 2021 ·
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Intentaré explicar qué relación tienen estos conceptos con la extrema derecha, parte del sector feminista radical transexcluyente y por qué los derechos de las personas trans no se debaten.

Como marica y feminista, me parece que no me puedo quedar callada ante el odio selectivo hacia uno de los colectivos más marginados, invisibilizados y oprimidos del estado español.

Desde que surgieron las primeras manifestaciones en los años 70, lxs trans han estado en primera línea de batalla de las manifestaciones LGTB. También fue en los años 90 cuando el colectivo trans se alió con el feminismo y por primera vez hubo una intersección entre ambos movimientos.

Apelando a esta memoria histórica, me parece de recibo que, a día de hoy, en pleno año 2021, seamos nosotras las que pongamos el cuerpo por ellxs, en esta lucha por sus derechos humanos fundamentales básicos.

Seguro que te suena eso de “ideología de género”

Que grupos como Hazte Oír o Vox repitieron hasta la saciedad. Mensajes como “las niñas tienen vulva, los niños tienen pene”, recorrieron las carreteras de diferentes ciudades hasta que la fiscalía actuó por delitos de odio.

Con este mantra tan unido a la extrema derecha y a la iglesia tan desgastado, parte del sector feminista radical transexcluyente, tuvo que buscarse otro enemigo al que hacer frente. Como la ultraderecha había repetido hasta la saciedad eso de “ideología de género”, había que buscar un término completamente diferente para que no se relacionaran entre sí. Fue entonces cuando la “teoría queer” empezó a ser objeto de debate, hasta en el programa de Ana Rosa (aunque no supiera ni pronunciarlo).

Hablar de “teoría queer” es en realidad algo vacío de contenido. No existe una teoría queer, existen los estudios queer, que en realidad son todos muy diferentes entre sí y ni siquiera se basan solo en el género o el sexo, sino también en la clase, la raza o la cultura.

Se podrían definir como una corriente filosófica que lo que plantea es una crítica a los binomios hombre/mujer, hetero/homo… con un montón de autorxs, que en realidad en su mayoría hablan de cosas muy diferentes.

Pero así como “ideología de género” es algo abstracto y podían atacar al colectivo sin hacerlo directamente a las personas que lo forman. Pasa lo mismo cuando usan la teoría queer para desprestigiar a lxs trans. No están atacando a la “teoría” (muchas radfem en debates no supieron dar ni el título de un libro. Demostrando que no habían leído absolutamente nada sobre “lo queer”), solo están ocultando su transfobia atacando algo abstracto.

Igual en vez de acentuar las diferencias. Va siendo hora de empezar a tejer redes de unión con otros colectivos que son castigados por un mismo opresor. Igual que reconocemos que no hay problema de razas, sino de racismo entre la sociedad, está bien empezar a aceptar que tenemos un problema de transfobia interiorizada. Que es normal tenerlo, lo que no es normal es que no seas capaz de verlo y corregirlo.

La sociedad nos educa para que seamos machistas, racistas o clasistas y es normal que reproduzcamos esos patrones de forma inconsciente. Pero si algunos hombres somos capaces de ponernos las gafas moradas y ver que el patriarcado lo atraviesa todo, debemos de asumir que ser cis también es un privilegio y que las personas trans libran su batalla desde otro lado diferente al nuestro, pero con el mismo opresor.

La ley trans

A pesar de que la ley 3/2007 supuso un hito histórico, han pasado casi 15 años y la sociedad ha avanzado mucho. La transexualidad ha dejado de ser considerada una patología (disforia de género) y el cambio registral que existe, vulnera los derechos humanos de las personas trans.

Ya en 2014 Amnistía Internacional dijo que el mundo debería seguir el ejemplo de Dinamarca y su histórica ley trans. Me gustaría recordar que Dinamarca también fue el primer país en aprobar que el sexo sin consentimiento suponía una violación.

Actualmente en el estado español, aunque no te exigen pasar por una cirugía de reasignación para el cambio de género, sí tienes que pasar por dos años de hormonación y necesitas un certificado psiquiátrico que acredite que tienes disforia, a pesar de que la OMS ya no lo cataloga como enfermedad mental (hasta 1990, la homosexualidad y la bisexualidad también estaba considerada como una enfermedad mental).

Hace unas semanas, el Ministerio de Igualdad publicó el borrador de la llamada Ley trans y las redes ardieron en mensajes de odio. Periódicos y programas mainstream, publicando noticias y haciendo debate sobre las personas trans sin contar con las personas trans. Todo en la línea lógica habitual. Queer

Feminismo radical transexcluyente

Desde una parte del sector feminista radical (una rama del feminismo), que cuenta con mucho altavoz mediático, se han dedicado a verter una serie de acusaciones y bulos que nada tiene que ver con lo que se plantea en el borrador de ley presentado por Unidas Podemos.

Voces como Lidia Falcón (presidenta del Partido Feminista de España), actualmente en procesos judiciales por delitos de odio contra una menor trans, que se ha dejado leer en medios ultracatólicos y de ultraderecha… incluso ha despertado las simpatías del partido verde. Pero no es la única.

La escritora Lucia Etxebarría (denunciada por el plagio de su último libro), lleva meses cargando contra el colectivo trans en programas como Espejo Público. Incluso le llegaron a cerrar sus redes sociales (al igual que a Lidia Falcón) por difundir mensajes de odio contra las personas trans.

Bulos que hay que desmentir

Intentando justificar y esconder esta transfobia social, se están repitiendo una y otra vez las mismas consignas, para ver si así cala el mensaje (justo lo que hace la extrema derecha para esparcir sus bulos en redes). El acercamiento ha sido tanto, que el partido feminista de España ha estado a punto de hacer campaña contra esta ley, de la mano del grupo ultracatólico El Yunque.

Voces del gobierno socialista como Carmen Calvo, han llegado a afirmar que la autodeterminación (que el partido defendió hasta el año 2019), pone en riesgo la identidad de las personas cis. Todavía estamos esperando una disculpa por parte de la vicepresidenta del Gobierno.

Infancias trans, queer

Lxs niñxs trans han sido objeto de uno de esos bulos. Incluso en algún debate se ha llegado a afirmar que a esxs niñxs les dirán que están en un cuerpo equivocado, cuando lo que dice la ley es que ningún cuerpo es equivocado.

Lo curioso es que hablan de la libertad de las infancias (trans o no). ¿Entonces por qué parecen estar en contra de una ley que precisamente mejora y garantiza esas libertades?

En su intento por hacer calar el mensaje entre lxs más vulnerables. Afirman que se va a hormonar y a hacer cirugías a todxs lxs menores que no se ajusten a los roles de género.

La realidad es todo lo opuesto, precisamente porque con la nueva ley, No será necesaria ni la hormonación ni la cirugía para el derecho de autodeterminación. Lxs niñxs a partir de 12 años tienen la opción de tomar bloqueadores (que son reversibles). Y no será hasta la pubertad que se puedan empezar a hormonar (incluso sin consentimiento de los progenitores).

Pero si una adolescente de 16 años toma la píldora anticonceptiva o puede abortar sin ese consentimiento. Y las radfem no ponen el grito en el cielo por ello, ¿dónde está el problema en que un adolescente trans decida sobre su cuerpo?

Autodeterminación de género

Frases como “la autodeterminación va a borrar a las mujeres”, “bastará con autodeterminarse para que las denuncias decaigan” o “habrá hombres que se autodenominen mujeres para acceder a ayudas, porque así se piensan que toda su vida será más sencilla”.

¿Pero de verdad alguien piensa que la realidad de una mujer trans puede ser sencilla? La realidad trans equivale a una tasa altísima de paro, prostitución, violencia estructural y ser uno de los colectivos más menospreciados (solo por debajo del colectivo gitano en el estado español).

Si hablamos de intentos de suicidio, nos ponemos en cifras de un 66% antes del tránsito, frente a un 3% después. También de una drástica reducción de las intenciones suicidas solo por el uso del nombre escogido.

Violencia de Género

Otra de las grandes mentiras gira en torno a la violencia de género. Y a que agresores recurran a la autodeterminación para librarse de la justicia.

Si a un hombre se le acusa de violencia de género, lo seguirá estando, aunque cambie su sexo registral. No evitará la agravante en la condena que se contempla en la ley de violencia de género. Ya que tendrá la responsabilidad penal atendiendo al sexo legal que tenía cuando cometió el delito (artículo 14.3). Esto no solo es crucial para los agresores sino también para víctimas, que no perderán sus derechos si antes del cambio registral han sufrido violencia.

Tampoco nadie acusado de delitos sexuales se librará de su pena si cambia de sexo. Precisamente porque estos delitos contra la libertad sexual, no contemplan agravante de género.

¿Y si un hombre se cambia de sexo para cometer delitos de violencia de género? Pues eso supondría un fraude de ley, lo que añadiría agravante a su condena y una pena mayor.

Trans

No se pueden limitar los derechos de todas las personas trans y queer para prevenir posibles abusos. A nadie se le ocurriría cuestionar las leyes de violencia la mujer, por esas denuncias falsas a las que se hacen referencia siempre.

No hay constancia de que se hayan cometido estos delitos en los 9 países en los que ya está reconocida la autodeterminación. Además, aquí ya hay muchas leyes autonómicas que recogen textos similares, lo único que se pretende es dar una cobertura íntegra a nivel estatal.

Este proyecto de ley está orientado a la despatologización de las personas trans. Para concederles derechos fundamentales básicos a quienes se les ha negado sistemáticamente hasta ahora. Es por eso que no me parece que sea algo que personas cis tengamos que estar debatiendo y, mucho menos, atacando. Si hacemos leyes para un colectivo, deberíamos dejar hablar a ese colectivo. Y, aunque creo que algunos puntos de la ley se pueden mejorar, es un buen borrador desde el que partir.

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