La razón por la que David Bowie fue un referente de diversidad

Quizá su aspecto andrógino y delgado, unido a su dilatado ojo animaron a que tuviera esa perspectiva abierta y madura de sí mismo para una época no tan tolerante como la de hoy en día.

31 enero 2022 ·
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Hace poco más de una semana se cumplieron 6 años de la muerte de Bowie, uno de los músicos y artistas más influyentes del siglo XX. Alguien que vendió más de 130 millones de discos en todo el mundo, que compuso temas como “Changes” Heroes”, “Rebel rebel” o “Life on mars”.

En este mundo digitalizado que monitorea cada una de las tendencias que aparecen y le da “like” a las esquelas', tenemos la costumbre de aprendernos la vida del artista fallecido solo si es mainstream. Pero pocas veces nos interesa su obra completa hasta ese momento en el que está bajo tierra.

Por eso, hoy no os voy a hablar de su biografía. Tampoco contaré sus 70 curiosidades más curiosas ni cuáles eran sus libros favoritos. Lo que hoy presento aquí es una reflexión con la que espero llegar a levantaros el interés y decidáis por vosotros mismos investigar y conocer más de este compositor y su maravillosa forma de pensar.

Bowie, como muchos otros antes, durante y después que él, fue alguien diferente en sus inicios. Alguien que siempre estuvo ligado y enfocado en el arte, que valoraba por encima de todo, la mezcla, la diversidad, la creatividad, y que rehuía de las etiquetas. Con su manera de ser enseñó a toda una generación la importancia de ser uno mismo, que las peculiaridades de cada uno son un orgullo y lo que hace que seamos especiales y únicos.

Con su manera de ser enseñó a toda una generación la importancia de ser uno mismo

Quizá su aspecto andrógino y delgado, unido a su dilatado ojo animaron a que tuviera esa perspectiva abierta y madura de sí mismo para una época no tan tolerante como la de hoy en día.

Estos rasgos tan característicos fueron pretexto de muchas críticas y prejuicios, pero más adelante se convertirían en su seña de identidad.

Nació en Brixton, Londres, en 1947. Ahora tendría 75 años. El nombre que le pusieron sus padres era David Robert Jones, pero se lo cambió por David Bowie como nombre artístico. Aunque tuvo muchos otros más. De hecho, cada etapa creativa de su carrera la interpretó con un alter ego diferente. Personalidades como El Duque Blanco, Alladin Sane, Halloween Jack o Ziggy Stardust le ayudaron a conseguir el matiz interpretativo que buscaba en sus giras. Es posible que este interés por el uso de distintos alter ego tenga origen en los antecedentes de esquizofrenia que hubo en su familia.

 Es extraño, pero siempre se definió así mismo como alguien bastante normal, quizá incluso reservado.

Y digo que es extraño porque tendemos a pensar que los artistas son divinidades intocables. Excéntricos sobrenaturales que hacen algo con tanta pasión y fuerza que solamente se hacen daño con drogas, fiestas, lujo, noches de sexo y amistades peligrosas. Locos, inadaptados y a la vez envidiados por su condición humana única de talento artístico. No obstante, aunque todo eso existe, también hay que tener en cuenta la influencia positiva que han traído y traen personas como el señor Bowie.

Siempre se definió así mismo como alguien bastante normal, quizá incluso reservado.

La música es el reflejo de las protestas y anhelos de la sociedad, la denuncia y la reivindicación acariciando los oídos de la gente de a pie, otorgando al mundo conciencia sobre los temas de los que se canta y compone. Pero él no es solo un mito de la música. Es también un mito de la identidad, del amor propio.

Desde el instante en que decidió ser y crear con su propio estilo, recogiendo lo que le gustaba de aquí y de allá disfrutando de esa condición de “diferente al resto” empezó a cambiar el mundo. En una época en la que los géneros eran masculino y femenino y poco más, él decidía vestirse de mujer en su disco “The man who sold the world” (discazo, por cierto) en un alarde de valentía y determinación por hacer ver su visión del mundo.

Su teatralidad y espectacularidad hicieron que una parte del colectivo imaginario de aquellos años se planteara la posibilidad de ir rompiendo esas barreras.

 Mirad, un dato que sí voy a incluir, es que con 17 años fundó una asociación contra el maltrato a los hombres con el pelo largo. Eso ya dice mucho de qué tipo de persona era.

Nos esforzamos por valorar a los artistas por el estilo de música que hicieron, los discos que grabaron y la cantidad de copias que fueron capaces de vender.

Le debemos mucho a artistas como David Bowie.

Pero estoy convencido de que es en los pequeños actos como este, en los detalles como su manera de vestir, pensar, sonreír, escuchar y hablar donde se puede apreciar su gran influencia en la sociedad.

Hoy en día le debemos mucho a artistas como David Bowie. Sin su visión, esfuerzo y trabajos hoy no seríamos capaces de atrevernos a abrazar la diversidad y lo diferente. Personas como él nos ofrecen, aún con sus excentricidades y peculiaridades, un ángulo de la vida insospechado o vetado, que será el paso lógico de los años venideros.

Por eso mi reflexión con este artículo va más allá de sus obras y su biografía. Os animo a buscarle, a leerle, a escucharle a él y su historia. Como dijo una vez, podemos ser héroes. Podemos ser nosotros mismos aunque sea solo por un día, para inspirar a otros a que lo consigan y así, cambiar el mundo.

Esto se lo debemos a gente como David Bowie.

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