Popy Blasco nos habla del manader frente a la masculinidad emergente

La pandemia nos ha colocado frente al espejo más horas de la que podíamos soportar. Este delirio verde y tembloroso escrito por David Lynch...

1 julio 2020 ·
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vía Metal Magazine

La pandemia nos ha colocado frente al espejo más horas de la que podíamos soportar.

Este delirio verde y tembloroso escrito por David Lynch ha puesto a examen todo lo que creímos inamovible. El confinamiento prendía un cegador foco que apuntaba a nuestros ojos y a cuya luz mirábamos con extrañeza nuestros miedos y preocupaciones, nuestras relaciones de pareja, nuestro alineante consumismo y, en el caso de los hombres cis, algo que no contábamos: nuestra forma de vivir/sentir/expresar la masculinidad.

Todos estos hombres veíamos cómo diariamente, por todos canales y medios, una nueva energía se extendía hasta nosotros para escribir el nuevo paradigma de lo que significa ser hombre, para crear un mood board alternativo de la masculinidad, con nuevas referencias, con otros recortes de revistas, cambiando los celebrities y el color de los post-its que cuelgan de este renovado panel inspiracional. Obvio que la nueva energía de la que hablo es Fernando Simón, unicornio azul del patriarcado y novio de España.

¿Podría ser que el virus no solo dejara a su paso una comunidad más joven, sino también mejor?

¿Sería más que una utopía que la sociedad post-covid no solo se construyera sobre un innegociable consenso sobre la necesidad de una sanidad pública sólida o sobre la fuerza benefactora en la economía del ingreso mínimo vital, sino también sobre un arquetipo de masculinidad evolucionada? ¿Sería muy crazy pensar que la covid-19 no hubiera sido creada por Bill Gates, sino por la transfeminista Irene Montero?

Para descubrirlo invocamos a Popy Blasco, fuerza suprema de lo nuevo. Ha escrito en El País, Vogue, Neo2 e infinitas cabeceras, es uno de los primeros bloggers de España y analista de tendencias. Pero no lo hemos conjurado por nada de esto, sino por ser el creador del término “manader”, neologismo que nace para sustituir a los limitadores “machirulo” y “heteruzo” y recoger las últimas mutaciones de la masculinidad vintage. “Son el mismo perro con distinto collar, el machirulo muta obligado por los tiempos hasta convertirse en manader”, explica Popy. Pido espacio a Binary Magazine para ir hasta la raíz de este nuevo término de la mano del fagota, como estrategia para delimitar la vieja masculinidad de las emergentes. Veamos qué sale de aquí, bebe.

Comencemos acudiendo a la etimología. Parece que la glosa, como ocurre con los grandes teoremas de la Historia, surgió sin ser buscada. ¿Es así Popy?
Sí. Todo comenzó cuando estaba leyendo la prensa y vi la surreal noticia de que alguien había hecho en Facebook un club de fans de El Prenda, el líder de La Manada. Me resultó sorprendente descubrir que existen fans de esta persona. Entonces pensé en las fans de Justin Bieber, que se llaman Believers, o las fans en su día de One Direction, que se denominaban a sí mismas como Directioners. Sin duda, un fan de La Manada tenía que ser un manader.

¿Pero el término “manader” solo designa a estos fans o este club simplemente es la manzana que golpea tu cabeza?
Obviamente el manader va más allá de ser o no de este club de fans, es una palabra que designa a un tipo de masculinidad. “Manader” acoge a un hombre cisheteronormativo, bisexual reprimido, pobre pero facha, de nivel cultural bajo tirando a ínfimo, consumidor de rebujitos. Tiene un coche más caro que la casa en la que vive. Farlopero. Es ultra-machista por complejo existencial, pero, ojo, con tal de meterla en caliente es capaz de ir al 8M de aliadito feminista…

¿Aliado feminista, estás de bromi?
No, es así. Si ve que va a poder pillar cacho yendo de aliado feminista, irá al 8M con una pancarta de “yo si te creo hermana”. También, siendo homófobo, se hará amigo de los gays para que estos le presenten a sus amigas.

https://www.instagram.com/p/CBkZHMvqQ54/

Escuchando esto, ¿podríamos decir que el manader tiene rasgos de personalidad psicopáticos y/o narcisitas?
Un alto porcentaje sí, pero hay otros que, teniendo una base empática, necesitan sentirse parte de algo, sentirse seguros estando al lado de los que consideran más fuertes, simplemente.

¿Cómo podemos identificarles?
Hay muchos signos que permiten identificar a esta subespecie. Quizás una forma sencilla y rápida es conocer su infravocabulario casi gutural: “crack”, “fiera”, “canalla”, “mákina”, “golfo”; cuando una chica acepta quedar con ellos a través de Adopta un tío, Tinder o POF, dicen “esta ha comido cuento”. También dicen “me renta”.

¿Cuáles son sus referencias? ¿cuáles son sus tótems catódicos?
El universo aspiracional manader es amplio y rico. Por reciente, destacamos a Merlos, claramente divo manader. Es de Vox, maneja pasta, es un seductor de incautas. Otro gran ídolo manader es Joaquín el del Betis, porque es “un cachondo que parte la pana”, un fiera y un buen español. En el lado opuesto del dial estaría nuestro amado Fernando Simón, la masculinidad que interesa.

¿Existe algún manader sin tendencia a la violación?
No. Cada manader encierra un violador, pero no olvidemos que todo manader, además de fantasear con la violación, también fantasea con ser violado.

¿Podría darse el gay manader, sería el mascxmasx?
No, un gay nunca puede ser un manader. Un gay no necesita retener a otro gay en un portal para lograr aceptación grupal. El gay mascxmasc trata de imitar patrones de masculinidad tóxica por fetichismo sexual, pero ser manader va mucho más allá de eso y tiene más que ver con el sentimiento de que la heterosexualidad está en decadencia cultural.

¿Existe una explicación antropológica a esta meningítica forma de vivir la masculinidad?
Por supuesto. Antes, el macho alfa se sabía fundamental en la sociedad pues era el encargado de llevar la comida a casa. Era el que cazaba el bisonte, el proveedor. Ahora la mujer ya no necesita que el hombre le traiga comida a casa. La mujer ni siquiera necesita al hombre heterosexual para ser madre. El hombre heterosexual ha descubierto que ya no es necesario más que para colocar ladrillos y su manera de revelarse socialmente es ser manader. Están en crisis identitaria, además, porque todo aquello que se relaciona con sus gustos está vilipendiado por el gusto progre; los toros, hablar de culos, la caza, el futbol, violar, etc.

¿Los manader se piensan que siendo manaders resultan más atractivos a las mujeres?
Los manaders no piensan.

Popy sigue hablando, pero decido parar aquí. Ya he escrito las palabras que necesito para que me paguen el artículo y tampoco me apetece echar más gasolina a las antorchas de esos hombres con gomina Giorgi y jugadores de Codere que se acercarán hasta mis redes para insultarme y amenazarme de muerte. Aunque puede sonar sexualmente excitante, ¿qué sería esa fantasía?, ¿Toni regresa al instituto? Paso. En la puerta de la cafetería donde le he hecho la entrevista a Popy, mientras nos despedimos, un manader pasa delante de nosotros y nos lanza una mirada de desaprobación. Popy y yo nos buscamos emocionados y conmovidos: Aiiiiins qué mono, pobre perrito cojo.

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