Pobre niño cis-hetero

Hay un colectivo que me preocupa enormemente: El de los pobres hombres jóvenes y cis-hetero; sus complejos me tienen realmente perpleja. Siempre hablo desde...

17 abril 2020 ·
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Hay un colectivo que me preocupa enormemente: El de los pobres hombres jóvenes y cis-hetero; sus complejos me tienen realmente perpleja.

Siempre hablo desde la cómoda perspectiva de ser una mujer cis-hetero: Mi identidad sexual es femenina, mis órganos sexuales son femeninos y me siento atraída hacia los hombres; esto significa jugar con ventaja dentro de una sociedad que se sigue basando en normas conservadoras.

Pertenezco a la llamada generación “Y”, la generación de los “millennials”. He nacido en una sociedad hetero-patriarcal, heteronormativa y machista, aunque algunos se empeñen en negarlo. Sin embargo, hemos tenido la suerte de contar con el respaldo y los derechos adquiridos de todas aquellas personas que, anteriormente, han peleado, gritado, luchado y perdido la libertad y la vida por conseguir la igualdad y los derechos sociales de las mujeres y el colectivo lgtbi+. En la actualidad, la lucha feminista, que no concibo sin la lucha por los derechos del colectivo lgtbi+, se ha quedado estancada en el neoliberalismo y los estándares del capital, dejando de nuevo apartadas a las más vulnerables: las racializadas, las obreras, las migrantes, las pobres, las lesbianas, las prostitutas, las trans...

Pero hay un colectivo que me preocupa enormemente: El de los pobres hombres jóvenes y cis- heterosexuales; sus complejos me tienen realmente perpleja. Ellos también están atrapados en una sociedad patriarcal que les ha impuesto unos roles que les atan como cadenas ardientes.

Creo firmemente que el hombre (joven) heterosexual no está asimilando el empoderamiento de la mujer.

Creo firmemente que el hombre (joven) heterosexual no está asimilando el empoderamiento de la mujer. No concibe que la meta de la mujer ya no sea vivir en pareja, que ni siquiera necesitemos de la presencia de un hombre para tener hijxs, que, a pesar de los asfixiantes e injustos techos de cristal, podamos tener mejores trabajos e, incluso (sacrilegio), mejores sueldos, que seamos independientes, que la frase “no es no” sea un lema sagrado, que disfrutemos de nuestra sexualidad, que nos puedan atraer otras mujeres, que queramos reivindicar los espacios nocturnos para nosotras, que podamos ser bordes, estúpidas y antipáticas, que no dudemos en expresar nuestras ideas, que estemos seguras de nosotras mismas y que salgamos cada 8 de Marzo a protestar contra las injusticias y los asesinatos cometidos por el machismo.

El hombre heterosexual aún no ha asimilado que el mundo no gira alrededor de lo que tiene entre las piernas; que tiene derecho a equivocarse sin avergonzarse, que tiene debilidades, que puede llorar, que puede amar sin prejuicios, que tiene que dar rienda suelta a sus sentimientos, que puede sentirse atraído por otros hombres, que no es un “calzonazos” por llevar a cabo tareas y roles socialmente asimilados por el género femenino. Aún no ha asimilado que la fuerza bruta es inservible, ni que el cuerpo de la mujer no está al servicio ni del estado ni de lo masculino.

Ayudemos al joven cis-hetero a deconstruirse. A construirse de nuevo. A dejar atrás su antiguo“yo” para poder construir nuevas masculinidades. Solo así podremos acabar con el machismo, el patriarcado, la homofobia y la desigualdad.

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