Los cuidados no remunerados son la base invisible del capitalismo

La vinculación entre el sistema capitalista y el patriarcado es un hecho social.

20 octubre 2020 ·
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El sistema capitalista es un modelo económico androcéntrico que se fundamenta sobre la explotación laboral de los trabajadores y trabajadoras para la acumulación insostenible de capital. Un modelo cíclico exacerbado por el paradigma neoliberal donde las crisis económicas son el estado natural del sistema. Un desarrollo capitalista centrado en el aislamiento de la mujer en la esfera del hogar, lo cual evidencia la vinculación existente entre el sistema capitalista y el patriarcado. Durante los siglos ha permanecido oculta una esfera imprescindible para el mantenimiento de este sistema: los cuidados. Sin las tareas de cuidados, que principalmente han correspondido y corresponden a las mujeres, el modelo capitalista no se sostendría. Y estas tareas se encuentran en el ámbito oculto de la pirámide.

Los cuidados son aquellos trabajos no remunerados, como el trabajo doméstico y reproductivo, aguantado mayoritariamente por mujeres. El trabajo reproductivo es la base del mercado, sin él no hay beneficio. Un trabajo que genera una plusvalía, ya que es un trabajo no remunerado del que se desentienden las empresas, pero que es necesario para sus propios beneficios. Los cuidados se conectan de manera interseccional, existen enormes diferencias entre grupos sociales en el ámbito de los cuidados, en términos de género, edad, raza/etnia y clase social. Naciones Unidas señala que en América Latina las mujeres dedican 29,8 horas semanales en actividades domésticas, frente a las 9,7 horas de los hombres, y 59 horas semanales si se cuentan además los cuidados. La economía feminista propone una mirada transversal que permita sacar este ámbito de esa zona oculta, un empleo no remunerado que representa un alto porcentaje del PIB nacional de los países.

La economía feminista propone sacar a los cuidados de la base oculta de la pirámide.

Frente al modelo depredador capitalista, la economía feminista aporta la perspectiva de género. Esto permite una mirada general a todo el modelo e incorpora el ámbito de los cuidados al debate, siendo un espacio de trabajo no remunerado. Este ámbito se sitúa en la base oculta de la pirámide que permite el desarrollo del capital y el sostenimiento del presente modelo económico. Sacar de esa zona oculta el ámbito de los cuidados supondría visibilizar el conflicto existente y poner en jaque el actual modelo. Además, la economía feminista incluye el género de manera transversal, lo cual permite abordar las múltiples facetas del conflicto.

Aquellos procesos y actividades que atacan el medio ambiente y la vida se encuentran en el centro del modelo económico. La perspectiva feminista señala que las actividades que son sostenibles con la vida y con el planeta se encuentran fuera de la economía. También, el peso de las actividades sostenibles que están en la economía representa una ínfima parte frente a aquellas actividades incompatibles con la vida. Por tanto, este modelo económico se ha apropiado del trabajo de las mujeres y de la naturaleza en la explotación insostenible de sus recursos. La economía ecofeminista señala que hay que superar este modelo económico depredador con la vida y el planeta. Se requiere poner en el centro de la organización social y económica a los cuidados y la naturaleza. Priorizando con ello la vida y el planeta, lo cual requiere una transformación del concepto de economía y la superación del conflicto capital-vida.

Que los cuidados permanezcan ocultos posibilita el sostenimiento y desarrollo capitalista.

El mantenimiento de la esfera de los cuidados en la base oculta de la pirámide permite el sostenimiento y desarrollo del sistema capitalista. Por consiguiente, la economía feminista reclama visibilizar el conflicto existente sacando de la sombra el área de los cuidados, hecho que pondría en jaque el actual modelo económico. Desmercantilizar y desfeminizar la esfera. Esto conecta con las empresas, las cuales deben asumir su corresponsabilidad. Además, el Estado debe involucrarse en esta esfera, con el fin de garantizar el bienestar, la paridad de género y su visibilización. La sociedad civil tiene el papel de responsabilizarse en hacer pública una realidad histórica que perpetúa la discriminación y el dominio.

Por consiguiente, es necesario, como señalan desde el ecofeminismo, superar el modelo económico capitalista, poniendo en el centro al planeta y a la esfera de los cuidados. Además, para ello es necesario a corto y medio plazo separar el poder económico del poder político, subordinando el primero al segundo. Ampliar la democracia – como democracia participativa –, superar el neoliberalismo y reinventar el Estado del bienestar, con las intervenciones estatales y nacionalizaciones pertinentes. Para lograr posteriormente, a largo plazo, acabar con el modelo económico capitalista, rompiendo paradigmas y construyendo una nueva civilización. Una civilización no capitalista, no patriarcal, no racista y ecológicamente sostenible.

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