La píldora anticonceptiva ¿empoderamiento o esclavitud?

La píldora nos plantea un debate acerca de la salud y la responsabilidad de los hombres en la relación.

8 octubre 2021 ·
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Cuando pensamos en la píldora anticonceptiva, es natural asociarla al feminismo, al empoderamiento femenino, a las revolucionarias de los años 70 queriendo decidir sobre su cuerpo. Esto es una realidad innegable: la anticoncepción hormonal ha sido el vehículo para que mujeres de varias décadas hayan empezado a poder controlar si quieren o no hijos, y cuándo. 

Aunque ya se usaba en España durante los últimos años del franquismo, fue con la democracia cuando la píldora se acercó a todas las mujeres que la quisieran (¡y vaya si la quisieron!). Poco a poco su uso se normalizó más, y hoy en día, el 17% de las españolas opta por este método anticonceptivo. Lo cual significa que casi 2 de cada 10 mujeres se medica sin tener ninguna enfermedad. Casi 2 de cada 10 mujeres sufre efectos secundarios por tomar un medicamento que no necesita. ¿Sigue siendo empoderante la píldora en 2020?

La píldora, responsabilidad femenina

El enfrentamiento entre la píldora y el preservativo es tan antiguo como la propia píldora en sí. Dos métodos que, a priori, deberían de ser complementarios (ya que la anticoncepción hormonal no protege de las ETS) son excluyentes en la mayoría de los casos: o una cosa o la otra.

Por tanto, ese porcentaje de las chicas que deciden tomar píldora se encuentran con que tienen que estar intentando convencer a sus parejas sexuales de que utilicen también preservativo. “Cuando tenía novio no me importaba” cuenta Lara, que lleva utilizando parche anticonceptivo durante casi diez años. “Pero ahora que tengo encuentros casuales con chicos diferentes… yo no sé con quién han estado antes o qué pueden tener, y siempre soy muy pesada con el tema del condón”. 

Píldora anticonceptiva y preservativo deberían ser métodos complementarios

Mientras lo cuenta, su amiga Judith la interrumpe. “Yo les llego a mentir, les miento directamente y les digo que no tomo nada, para que no me den el coñazo”. Y, como ellas, una de cada cuatro chicas asegura haberse sentido presionada a evitar el preservativo durante la penetración. “Para ellos es más fácil”, continúa Judith, “no tienen que estar pendientes de nada: llegan, la meten, eyaculan, la sacan y se van a su casa tan campantes sin tener que estar pensando en métodos de anticoncepción”. Pero su despreocupación no les va a librar de una posible ETS.

Algo que hace cincuenta años fue completamente liberador para la mujer, ha comenzado a volverse en su contra, haciendo que en muchas relaciones sea ella la que, por tomar la píldora, lleve toda la responsabilidad respecto al evitar embarazos. “Con mi novio usamos condón, y aunque se lo tenga que poner él, es algo de los dos: los dos tenemos que acordarnos de llevarlo encima, los dos decidimos cuándo ponerlo, los dos decidimos cuáles utilizar… mis amigas que usan la píldora llevan ellas todo el peso de la anticoncepción, ¡al final es otra carga mental más de la que sus novios se libran!” cuenta Sofía, que nunca ha utilizado la píldora. 

Los novios de estas chicas se defienden: “¡Si hubiese una píldora masculina, yo estaría encantado de tomarla! ¡De verdad!” afirma Juan Pedro! “Mi chica toma la píldora porque yo llevo muy mal los condones, no siento tanto y se me baja la erección”, cuenta, “por eso estoy deseando que saquen una opción para mí. La vasectomía me parece demasiado, ¡pero a la píldora no le pondría ni un pero!”, asegura.

Sin embargo, esta opción ni existe ni se la espera, al menos a corto plazo. Los hombres como Juan Pedro tendrán que seguir esperando esa píldora masculina que las farmacéuticas no terminan de producir. 

¿Y la opción para los hombres?

Hoy en día, los hombres tienen dos opciones fiables en cuanto a lo que evitar embarazos se refiere: o métodos de barrera, como el preservativo, u opciones quirúrgicas como la vasectomía. 

También sobre los hombres recae otro de los métodos más utilizados: el coitus interruptus o ‘marcha atrás’. En la última encuesta del INE sobre anticoncepción, 450.804 mujeres afirmaron recurrir a esta práctica para evitar embarazos.

Teniendo en cuenta entonces que una de sus opciones les resta sensibilidad durante las relaciones sexuales, otra implica pasar por un quirófano y la última no es demasiado segura y les pone sobre sus hombros la carga del autocontrol, es lógico que muchos hombres pidan opciones hormonales que les resulten más cómodas y menos agresivas.

“Yo sé que las hormonas tampoco son la panacea, pero al final ellas se toman su pastilla y se olvidan. Nosotros, o gomita o controlar para sacarla”, comenta Daniel, que admite que, aunque no debería, suele acabar optando por la ‘marcha atrás’. “Qué nos saquen unas pastillas a nosotros, ya verás cómo íbamos a tomarla todos contentos”.

La píldora anticonceptiva masculina está todavía en estadios muy tempranos de investigación.

Sin embargo, estas hipotéticas "píldora anticonceptiva" masculinas están todavía en estadios muy tempranos de investigación. En marzo de 2019 salieron resultados positivos de un ensayo clínico probado en 40 hombres. Está opción, que aún necesita mucho desarrollo, conseguiría esa ansiada anticoncepción masculina con unos efectos secundarios menos fuertes que las pruebas anteriores.

De hecho, las pruebas anteriores no prosperaron porque los sujetos sufrían, entre otras cosas, cambios en el peso, acné o disminución de libido. El más grave de todos, y el motivo principal por el que se desestimó, fue porque producía depresión en 3 de cada 100 usuarios. Pero eso no frenó la salida de las píldoras femeninas, cuya hormonación afecta de igual manera a las usuarias.

Anticoncepción hormonal y salud mental

La relación entre anticonceptivos y depresión es algo que se viene estudiando desde hace más de treinta años. Ya en 1988 se demostró que un factor que contribuye a la depresión en mujeres es el uso de anticonceptivos orales. Pero ¿qué tiene que ver? “Digamos que la liberación de hormonas depende directamente de nuestro sistema nervioso, más concretamente la hipófisis. Por lo consiguiente, una desregulación en la liberación de hormonas afecta a nuestro sistema nervioso”, explica la psicóloga Claudia Pradas.

Lo que hacen los anticonceptivos orales: cambiar la dosis natural de hormonas de nuestro cuerpo.

Y es precisamente esto lo que hacen los anticonceptivos orales: cambiar la dosis natural de hormonas de nuestro cuerpo. “Además, muchas evidencias clínicas sugieren que la progesterona modula los receptores de serotonina, noradrenalina y dopamina: tres neurotransmisores que intervienen en la depresión”. Aunque esto es solo uno de los factores que influyen en la salud mental, no el único: “una depresión o cualquier otro trastorno aparece según tres grandes pilares: el psicológico, el biológico y el social”, aclara Pradas.

Otro de los efectos psicológicos más temidos de tomar la píldora anticonceptiva es la disminución de la libido. Sonia tiene veintitrés años, y dejó de usar anticonceptivos orales hace apenas ocho meses. “Llevaba con ellos toda la vida, prácticamente, y siempre me había costado mucho llegar al orgasmo”, comenta. “En cuanto los dejé, la diferencia fue increíble, ¡y ni siquiera me había planteado que pudiese ser la píldora! Pensaba, sin más, que yo era así”. 

Muchas son las mujeres que sufren anorgasmia, menor lubricación o, directamente, falta de deseo sexual y afirman que lo relacionan con la píldora anticonceptiva.

“Uno de los efectos secundarios más comunes es la disminución de la respuesta sexual”

“Uno de los efectos secundarios más comunes en el uso de anticonceptivos hormonales es la disminución de la respuesta sexual”, explica Pradas. “Además, un síntoma muy característico de la depresión es la falta de motivación para mantener relaciones sexuales. Por lo consiguiente, tomar anticonceptivos puede disminuir la libido y fomentar la sintomatología depresiva que a su vez disminuye también la libido.

Unos efectos que, si bien por sí solos ya generan rechazo, se suman a las consecuencias físicas que puede suponer la hormonación.  El mayor riesgo de trombosis o de un accidente cerebrovascular también son riesgos asociados a la píldora.

¿Qué puede salir mal?

Antes de recetar un tratamiento hormonal, hay que conocer los antecedentes de la paciente. No se recomienda para personas con obesidad, fumadoras mayores de 35 años o aquellas que hayan sufrido trombosis o problemas cardíacos. Y eso son solo algunas de las cosas que pone el prospecto, ese papel que al final nadie lee.

Marina es una de las personas que dejó de tomar la píldora al enterarse de todo esto. “Mi madre ha pasado por dos cánceres de mama, mi abuela materna por otros dos, y mi tía materna por uno”, comenta. Ella comenzó a usar el anillo vaginal a los diecisiete años, y no fue hasta los veinticuatro, cuando se puso a investigar, que decidió dejar de hacerlo. “Hay muchos estudios que demuestran que estas hormonas aumentan en cierto porcentaje el riesgo de padecer cáncer de mama, y si lo sumo al riesgo que yo ya tengo por predisposición genética… es casi como si lo fuese buscando”, ríe.

“Lo que más le frustró fue que nadie se lo hubiese dicho antes. “Tuve que investigar yo, porque a mí un día me apeteció informarme. Si no, lo seguiría sin saber”. Y eso que ella no fue de ese porcentaje de chicas que deciden automedicarse, sino que fue a un ginecólogo a que se la recetasen. “Lo fuerte aquí es el que es el mismo ginecólogo de mi madre, que sabía de sobra lo de sus cánceres, ¡y ni me lo mencionó como factor de riesgo!”, se queja.

La píldora anticonceptiva puede ser aliada o enemiga, depende de contra qué se luche, pero la manera de conseguir que esté de nuestro lado es tener toda la información delante de nosotras. Tres de cada cuatro mujeres aseguran no tener ni idea de los riesgos que puede suponer la píldora, más allá de los más leves y típicos. “Yo sabía que podía dar nauseas o que podía engordar, lo típico que me han contado mis amigas, pero de lo demás no tenía ni idea” admite Samia. 

La importancia de no automedicarse

La píldora no es ni buena ni mala, al igual que no lo es ningún medicamento. El ibuprofeno puede ayudarnos a tratar un dolor puntual, pero, mal tomado, puede dañarnos el estómago. Los antidepresivos pueden ayudar a una persona a superar una enfermedad mental pero también pueden crear dependencia e incluso utilizarse para acabar con la propia vida. La anticoncepción hormonal, a pesar de todos sus riesgos, ha ayudado (y sigue ayudando) a muchas mujeres a tener mayor control sobre su cuerpo, a ser dueñas de sus decisiones y a hacer más llevaderas algunas dolencias asociadas a la menstruación.

La anticoncepción hormonal es una herramienta que, como cualquier otra, debe ser usada desde la prudencia y la información. Un mensaje que cada vez está calando más y llegando a más mujeres, con las redes sociales como gran impulso.

En una época en la que estamos volviendo a los remedios naturales, a los cosméticos sin químicos y a querer abrazar la idea de que nuestro cuerpo es un templo que cuidar, cada vez más mujeres se están cuestionando si esos medicamentos que toman desde adolescentes para no quedarse embarazadas realmente les hacen bien. “Lo empoderante no es imponer un pensamiento de negro o blanco, de sí o no”, explica Esther Fernández, de @eko_veg. “Lo empoderante es que cada mujer aprenda a escuchar a su cuerpo y a decidir por sí misma qué método anticonceptivo le sienta mejor físicamente y encaja más con su mentalidad”.

Algunas de mis amigas dejarán de tomar la píldora anticonceptiva después de leer este reportaje. A otras les picará el gusanillo de informarse más sobre el tema. Otras, que están encantadas con las hormonas, las seguirán tomando. Y, sea cual sea la decisión de cada una, será la correcta porque la habrán tomado ellas mismas.

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